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Daniel Ortega y el ministro del Petróleo de Irán, Javab Owji. Foto: Captura de pantalla.

A Ortega solo le quedan cinco donantes. Entre ellos no están Rusia ni sus otros amigos

Dos naciones no entregaron en 2021 donaciones a Nicaragua por primera vez en 15 años. Así es como Ortega ha tenido que llenar el vacío de la ida en masa de los países cooperantes que daban fondos regalados desde el 2007

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Las donaciones bilaterales al sector público alcanzaron el año pasado su nivel más bajo desde que Daniel Ortega llegó al poder en el 2007. El informe de cooperación oficial externa 2021, que publicó esta semana el Banco Central de Nicaragua, finiquitó que ese año solo seis países entregaron fondos no reembolsables al Gobierno de un grupo de 24 donantes bilaterales identificados, sin incluir las multilaterales.

En concreto, el año pasado las donaciones de países amigos sumaron apenas 32.3 millones de dólares, por debajo de los 46.8 millones de dólares captados en el 2020. Este es el nivel más bajo en los 15 años de “guerra” de Ortega contra la comunidad internacional, especialmente contra los donantes que históricamente daban más dinero a Nicaragua para apoyar la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

Si las donaciones bilaterales se comparan con lo que se captó en 2007, el primer año de gobierno de Ortega, el derrumbe es del 87.86 por ciento. Ese año, el Banco Central reporta que ingresaron 266.1 millones de dólares bajo este concepto, sin incluir los 133.5 millones de dólares que dieron los bancos multilaterales, cuyos fondos no reembolsables también se han reducido significativamente.

El año pasado los recursos no reembolsables entregados por las multilaterales ascendieron a 52.5 millones de dólares, también el nivel más bajo de la última década y media, pese a que en los últimos dos años el país ha sido golpeado por dos huracanes y una pandemia. En el 2018, en pleno impacto de la crisis sociopolítica, estos organismos redujeron casi a la mitad su contribución y desde entonces no se han podido recuperar los 104.6 millones de dólares en el 2017 o los 133.5 millones de 2007.

Y si bien en el 2021, el Gobierno consiguió que seis países aún mantuvieran su cooperación no reembolsable, en diciembre perdió a su mayor donante: Taiwán, con el que rompió relaciones diplomáticas de manera abrupta y por lo que se quedaría solo con cinco este año, lo que muestra la urgencia de que China finalmente le extienda la mano para llenar ese vacío.

El problema es que los fondos que aportaron los cinco donantes, que aún le sobrevivirían este año, fueron mínimos y aunque en el grupo de los 24 donantes están varios “amigos” de Ortega (Irán, Venezuela, Rusia, India y Palestina), ninguno entregó ni un dólar el año pasado para la lucha contra la miseria en Nicaragua, que sigue siendo la segunda nación más empobrecida de América Latina y el Caribe.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en un reciente informe determinó que la pobreza en Nicaragua sigue siendo galopante: 45.3 por ciento vivía en esa condición el año pasado y para este año, debido a la crisis de precios que ha disparado el costo de la vida, este flagelo trepará a 46.8 por ciento. Es decir, que de cada 10 nicaragüenses, cinco viven en miseria, donde la cooperación externa no reembolsable juega un papel determinante para paliar la pobreza.

Los países que tendieron la mano en 2021

Pero ¿cuáles fueron los países que le tendieron la mano al Gobierno y entregaron recursos el año pasado? ¿Cómo ha suplido ese vacío el régimen para hacer frente al déficit financiero que esto le supone en el Presupuesto General de la República?

Según el Informe Oficial de Cooperación Externa, el año pasado solo Taiwán (17.2 millones de dólares), Corea del Sur (400 mil dólares), España (300 mil dólares), Japón (8.7 millones), Luxemburgo (1.2 millones) y Suiza (4.6 millones) aportaron 32.3 millones de dólares en donación al Gobierno, de los cuales 17.2 millones de dólares fueron entregados por Taipéi, que este año prácticamente ya no está dentro de los donantes.

Dos cooperantes no dieron donación por primera vez

Alemania, por primera vez en 15 años, no donó ni un dólar al Gobierno. La última vez que lo hizo fue en el 2020 y entregó apenas 600 mil dólares, lejos de los 18.3 millones de dólares en 2007. Los números muestran que desde el 2013 dicho país ha venido recortando drásticamente la entrega de recursos de este tipo a Nicaragua, hasta llevarla a cero el año pasado.

En el 2012, las autoridades de Alemania anunciaron la reducción drástica de su cooperación para Nicaragua, a raíz de las elecciones presidenciales, también señaladas de carentes de transparencia. La medida golpeó el emblemático proyecto de limpieza del lago de Managua.

La cooperación alemana, que tenía 30 años de existir, se enfocaba principalmente en abastecimiento de agua potable y desarrollo de alcantarillado; descentralización y fortalecimiento del Estado de derecho y de la democracia; desarrollo de políticas ambientales; y protección y aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.

Otro donante que también decidió cesar por completo la entrega de donaciones al Gobierno fue Canadá, que tampoco dio ni un centavo al sector público por primera vez en década y media. La última vez que contribuyó con 3.8 millones de dólares fue en el 2020, lejos de los 12.4 millones de dólares otorgados en el 2012, luego que la cooperación no reembolsable empezara a aumentar desde el 2007, cuando apenas dio 4.5 millones de dólares.

En el 2019, tras el estallido de la crisis sociopolítica de abril del 2018, Canadá anunció el cese de su apoyo financiero a Nicaragua. En ese momento dicha nación, que también ha sancionado a funcionarios del régimen de Ortega, expresó su preocupación por las violaciones a los derechos humanos.

Y si bien algunos países europeos, como Suiza y España, mantuvieron su cooperación no reembolsable con el régimen de Ortega el año pasado, lo cierto es que los montos están lejos de igualarse con los que entregaban hace 15 años.

Por ejemplo, Suiza el año pasado aportó 4.6 millones de dólares, menor a los 15 millones de dólares reportados en 2007 y aún por debajo de los 21.8 millones de dólares observados en el 2012, el máximo del periodo. Desde el 2018 el aporte ha caído sustancialmente. En febrero del 2020, dicho país anunció que retiraría gradualmente su cooperación a Nicaragua, la cual tenía 40 años de beneficiar a los más pobres.

En el caso de España, el año pasado continuó con su política de recorte en la entrega de donaciones al Gobierno. Según el reporte del Banco Central, apenas dio 300 mil dólares, lejos de los 74.4 millones de dólares en el 2009 (el máximo en 15 años) y los 9.8 millones de dólares en el 2007.

Los principales donantes bilaterales que aún le quedan a Ortega están en Asia, cuyas naciones si bien han sido tímidos en su posición sobre las violaciones de derechos humanos en Nicaragua y las denuncias de fraudes electorales y deterioro de la institucionalidad, han venido disminuyendo sus contribuciones, con excepción de Taiwán que la había incrementado.

Por ejemplo, Japón el año pasado solo aportó 8.7 millones de dólares en donación bilateral al sector público, lejos de los 20.7 millones en el 2007 o los 45.2 millones de dólares observados en el 2008, el máximo bajo la Administración de Daniel Ortega.

En el caso de Taiwán —al que Ortega decidió darle la espalda para irse tras China Popular—, el año pasado le entregó 17.2 millones de dólares, muy similar a los 17.7 millones de 2007 y menor que los 27.9 millones de dólares en el 2020, su máximo en el periodo analizado.

En siete meses de relaciones diplomáticas, el Gobierno solo ha anunciado un proyecto de viviendas por 60 millones de dólares, cuyos recursos no está claro si se trata de una donación o un préstamo. Hasta ahora no se ha conocido mayores avances al respecto.

Desde que Ortega llegó al poder ha entablado una guerra contra los donantes, que ha incluido descalificaciones y desplantes a los embajadores, muchos de los cuales se retiraron del país. La principal razón: la demanda de democracia en Nicaragua y las constantes denuncias de fraudes electorales en los diversos procesos que han habido desde el 2007.

Más deuda para compensar donaciones

Ante esta situación el régimen se ha visto forzado a aumentar sus ingresos por dos vías principales: una política fiscal más agresiva, lo que ha permitido incrementar a niveles históricos la recaudación de impuestos; así como la contratación de más recursos en concepto de préstamos, especialmente en los últimos dos años.

En el 2007 al Gobierno de Nicaragua se le aprobaron 253.5 millones de dólares provenientes de los multilaterales y bilaterales, pero el año pasado ese monto saltó a 1,162 millones de dólares, es decir un aumento de 358 por ciento.

Y si bien los recursos del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) suelen ser más baratos, en los últimos tres años y tras la aparición de la NicaAct, el régimen ha tenido que recurrir al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) para compensar el endurecimiento en la búsqueda de fondos en los primeros dos organismos. El problema es que los préstamos del BCIE son más caros y se deben pagar en plazos más cortos.

Pese a ello, el gobierno de Ortega ha constituido al BCIE como su principal fuente de financiamiento externo en el último trienio. De hecho, según datos del Banco Central, el año pasado las principales cuatro fuentes de cooperación al sector público (préstamos principalmente) fueron: BCIE (413.1 millones de dólares), FMI (353.5 millones), BID (198.6 millones) y el Banco Mundial (130.2 millones).

Los “amigos” de Ortega brillan por su ausencia

Son los aliados Ortega los que brillan por su ausencia dentro de los países donantes de Nicaragua, pese a que el año pasado, por ejemplo, se anunciaron fondos provenientes de Rusia. El reporte oficial muestra que la última vez que Moscú entregó donaciones al Gobierno fue en el 2013.

Entre el 2007 y el 2013, Rusia ha entregado en fondos no reembolsables 70.4 millones de dólares, pero desde entonces no han entregado ni un dólar a los recursos públicos, al menos no oficialmente.

En el caso de Irán, que es uno de los aliados más hostiles de Ortega con Estados Unidos, al igual que Rusia, los números oficiales indican que el único año que aportó donación fue en el 2010 y apenas fue un millón de dólares, de un universo de 164.2 millones de dólares que ese año ingresaron al país en concepto de cooperación no reembolsable.

Venezuela desde el 2008 no aporta a las finanzas públicas ni un dólar para atender la lucha contra la pobreza. El Banco Central solo en el 2007 y 2008 informó que se país había contribuido con 19.3 y 1.7 millones de dólares en donaciones, respectivamente. Eso sí, ese país facilitó más de 5,000 millones de dólares en cooperación al sector privado, pero en realidad fueron los recursos que administran de forma privada la familia presidencial y sus allegados, con los que hacen negocios.

Entre los dos nuevos donantes que se han conseguido para la Administración de Ortega figuran India y Qatar, pero con resultados decepcionantes. Por ejemplo, el primero solo en tres años, de 15, ha aportado recursos: 100 mil dólares cada año en 2008 y 2012, y 800 mil dólares en el 2014.

En el caso de Qatar solo en el 2020 entregó en donaciones 100 mil dólares. En tanto, Palestina durante este periodo, pese a ser un nuevo donante, no ha entregado ni un dólar.

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