Tras 31 años de existencia, la Asamblea Nacional canceló la personería jurídica del Centro Nicaragüense de Escritores (CNE). Para las generaciones más jóvenes de artistas, el cierre del CNE representa un nuevo debilitamiento al gremio literario.
El catedrático Carlos Tünnermann explica que el CNE había detenido sus funciones el 26 de febrero de 2021 por razones económicas, pero su reciente aniquilación responde a una política estatal contra instituciones culturales. El doctor Tünnermann además lamenta la cancelación de la Academia de Ciencias Jurídicas y Políticas, la Academia Nicaragüense de la Lengua y la Fundación Enrique Bolaños, todas de corte educativo e histórico. “Desafortunadamente revela una política que está cancelando a las instituciones culturales”, agrega.
El poeta José Montoya indica que con el cierre del CNE este gremio siente que están cercenando las pocas oportunidades y espacios a los que podían acceder, además de tener una repercusión directa en la ciudadanía. «Ellos (gobierno de Ortega-Murillo) los tienen tomados todos, los pocos espacios que teníamos los cerraron. Evidentemente esto viene a debilitar aún más el trabajo artístico porque no existe una entidad que trabaje por la conservación del arte y la cultura», afirma Montoya.
El escritor Carlos Alemán recuerda que el CNE durante sus años de gestión realizaba una convocatoria en la cual los escritores más jóvenes participaban en el concurso anual cuyo premio era ser publicado, «cada año lo esperaban con emoción y no precisamente solo por ganar, pero sí para que alguien te leyera y supiera que estabas escribiendo».
El equipo del Diario LA PRENSA trató de comunicarse con los directivos del Centro Nicaragüense de Escritores, pero hasta la publicación de esta nota no han dado respuesta.
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¿Qué era el Centro Nicaragüenses de Escritores?
El doctor Tünnermann, quien por varios períodos fue presidente de este espacio literario, relató a LA PRENSA la historia de la fundación del CNE. Detalla que surgió por la iniciativa del poeta Luis Rocha Urtecho, quien creía en la necesidad de crear un organismo donde los escritores tuvieran la oportunidad de converger para intercambiar conocimientos y experiencias propias del gremio.
«Rogelio Ramírez Mercado, Onofre Guevara, Rosario Antúnez y yo decidimos solicitar a la Asamblea Nacional la personería jurídica para un organismo que aglutinara a los escritores y escritoras de Nicaragua. Se aprobó la personalidad jurídica el 23 de marzo de 1990, hasta el momento no había ninguna asociación de escritores que existiera en el país», relató.
Posteriormente protocolizaron la personería jurídica que se hizo ante la doctora Yadira Centeno. Indicó que en los estatutos quedó definido que el CNE sería un organismo sin fines de lucro para atender su funcionamiento y dentro del documento fundacional se define como «organización no gubernamental cuyo principal objetivo es la creación de una base material para que sus miembros pudiesen dedicarse a la investigación y ampliación, a la promoción y defensa de los derechos de autor».
Destaca que en este Centro participaron escritoras nicaragüenses importantes y reconocidas como Gioconda Belli, Daysi Zamora, Karly Gaitán y Luz Marina Acosta, quien fue por muchos años directora ejecutiva del CNE, «donde hizo una excelente labor», puntualizó Tünnermann.
El programa editorial del CNE contó por alrededor de 15 años con la colaboración del Gobierno de Noruega, lo que permitió que se publicaran 147 títulos de libros. «Muchos escritores jóvenes solo ahí encontraban la forma de publicar sus obras, gracias al concurso. Un comité de lectores leía las obras y determinaban cuales se publicarían y de esa manera muchos escritores luego fueron reconocidos como jóvenes de valor; su primer libro se publicó a través del CNE por el programa editorial. El Centro de Escritores deja una profunda huella en el campo de la literatura», apunta.
La decisión de cesar las actividades del centro fue por la falta de apoyo económico y que el entusiasmo de escritores había disminuido en un convulso contexto sociopolítico, entonces la junta directiva en conjunto con la asamblea general del CNE decidieron no continuar con su labor.
La escritura como herramienta de denuncia
Carlos Alemán asegura que el arte literario sirvió para documentar los momentos más relevantes de la insurrección de abril de 2018. Montoya agrega que los cierres de espacios literarios como el Festival Internacional de Poesía de Granada, Fundación Luisa Mercado, Academia Nicaragüense de la Lengua y dentro de la lista ahora está el Centro Nicaragüense de Escritores, tienen como común denominador que convergen voces disidentes al Gobierno actual como Sergio Ramírez Mercado, Gioconda Belli y Ernesto Cardenal (q.e.p.d.).
«No solamente se limita a estas personas, sino que a estos espacios de pensamiento que promueven el sentido crítico desde una postura artística utilizando la literatura como un instrumento de denuncia», agregó Montoya. Esto le incomoda al Gobierno de turno, agrega, porque los artistas ocupan sus talentos y herramientas para denunciar la situación que vive Nicaragua.
Un escritor, que prefiere no ser citado con su nombre, afirmó que es un efecto rebote del ataque a los organismos internacionales que contribuyen al funcionamiento de estos espacios culturales. «Al empezar a cerrarse las organizaciones más grandes, los organismos locales se ven seriamente afectados», indicó.
Algunos de estos artistas literarios expresaron que el futuro de estos espacios estará estrechamente ligado al oficialismo. Así como la falta de intercambio intergeneracional se verá limitado.
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