Laureano Ortega Murillo y Reyna Rueda se mostraron como los más fervorosos evangélicos el pasado viernes 26 de abril. LA PRENSA/ TOMADA DE EL 19 DIGITAL

Cómo Ortega arrebató a los evangélicos y católicos el derecho a recibir el mensaje de Dios vía estación televisiva

"Con vida verdadera y con fe en Cristo Jesús, que tanto proclama el amor, la solidaridad, la hermandad, es que vamos adelante, y es nuestro el porvenir", proclamaba Rosario Murillo, el viernes horas antes de fulminar la última estación televisiva religiosa en Nicaragua.

En cuestión de seis meses, el régimen de Daniel Ortega arrebató a los nicaragüenses el derecho de recibir el mensaje de Dios a través de medios televisivos, como parte de su batalla contra la Iglesia católica y su represalia contra un aliado político, que se atrevió a tildar de fraude las elecciones en noviembre pasado.

Y aunque la Iglesia evangélica, particularmente sus líderes, han mantenido un perfil bajo en el contexto de actual de represión de la dictadura desde abril del 2018, esto no le fue suficiente motivo a Ortega para fulminar el Canal 21, el pasado 11 de noviembre, luego que uno de sus dueños, el aliado político del orteguismo Guillermo Osorno, denunciara fraude en un proceso que de por sí había sido cuestionado desde sus preparativos.

Exactamente el 11 de noviembre el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones (Telcor) ordenó quitarle a Enlace Canal 21, que atendía a la audiencia de evangélica, la licencia de operación en señal abierta, poniendo fin así a más de 30 años sin interrupción proclamando en Nicaragua «las buenas nuevas de salvación a toda la nación».

Sin conocerse un procedimiento administrativo para cerrar una estación televisiva, autoridades de Telcor, que es dirigido por la hija del consuegro de Daniel Ortega, primero se presentó a hacer una inspección de rutina, mientras Osorno, que participó como candidato en las cuestionadas elecciones, no reconocía su derrota y denunciaba lo que públicamente ya se sabía:

«Nos presentamos a oficinas de Telcor con evidencias y pruebas que reflejan que estamos operando correctamente, sin embargo, de forma arbitraria cancelaron nuestra licencia de TV”, dijo el canal evangélico a través de un comunicado, pero aún así Ortega no cedió y mantuvo su decisión de arrebatar la estación televisiva a la comunidad evangélica.

El canal, donde se transmitían mensajes de edificación para la nación a través de distintos grupos de evangélicos que contrataban espacios, se vio forzado a operar en las redes sociales, limitando su alcance.

La acción de Ortega, cuyo gobierno lo califica de cristiano, ocurrió pese a que líderes de las principales iglesias evangélicas en Nicaragua, que incluso tenían programas en el canal televisivo, han guardado silencio frente a los abusos y violaciones de derechos humanos.

Tal ha sido el supuesto fervor religioso del Gobierno de Ortega, que hasta los hijos de los dictadores se han exhibido asistiendo a eventos religiosos masivos, pero esto no ha sido suficiente razón para permitir que el mensaje de Dios llegue a miles de nicaragüenses.

Hasta el 2020, según una encuesta de M&R consultores, el 35.9 por ciento de los nicaragüenses de declararon evangélicos, de una población de más de seis millones de personas.

La arremetida contra el canal católico

Pero el cierre de Enlace Canal 21, que pidió oraciones al pueblo de Nicaragua y recordó «que las buenas nuevas de salvación jamás podrán ser silenciadas en nuestra nación», no le bastó a Ortega.

En medio de una férrea y abierta persecución contra la Iglesia católica, este viernes se conoció que Telcor ordenó a las empresas de televisión por cable eliminar el Canal 51, que atiende a la comunidad católica.

La noticia de que el Canal 51 quedó fuera de la televisión por cable del país este viernes se dio a conocer después de que la empresa de telecomunicaciones Claro Nicaragua informara a través de un comunicado que, por órdenes de Telcor, sacó de su grilla de programación al Canal Católico. Posteriormente, una fuente informó que la orden fue dirigida a todas las empresas que brindan ese servicio y tenían al canal de la iglesia en su parrilla.

«En atención a las disposiciones contenidas en el Código de Prácticas Comerciales de Enitel, capítulo dos, acápite X, incisos a y d, que disponen la obligación del operador de informar cambios en canales ofrecidos, informamos a nuestros usuarios de televisión por suscripción que por indicaciones de Telcor, ente regulador, el Canal 51, Canal Católico, está siendo eliminado de la grilla de programación de servicio», afirmó Claro.

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De esta manera, la medida afectó al 42.9 por ciento de la población que se declara católica en Nicaragua, según la misma encuesta de M&R.

El Canal 51 era administrado por monseñor Rolando Álvarez, que denunció la semana pasada la persecución de la Policía orteguista y que hasta el cierre de esta edición lo mantenía acorralado en la parroquia Santo Cristo de Las Colinas, ubicada en Managua.

“La Palabra de Dios no está encadenada” (2Tim 2,9). Aunque la dictadura saque del aire al Canal Católico de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, todo será inútil. La Iglesia seguirá proclamando el Evangelio de la esperanza y de la justicia. @ClaroNicaragua», dijo en su cuenta de Twitter, el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, quien se encuentra exiliado.

Al igual que Canal 21, el Canal Católico de Nicaragua se lanzó a mantener vivo el mensaje de Dios a través de sus redes sociales, donde su comunidad en Youtube ha crecido fuertemente. En menos de 72 horas, el canal pasó de 19,000 suscriptores a 27,000 hasta las 5:30 d la tarde ayer.

De esta manera tanto la comunidad evangélica y como católica quedó sin derecho a recibir el mensaje de Dios y sus buenas nuevas vía televisión.

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«Con vida verdadera y con fe en Cristo Jesús, que tanto proclama el amor, la solidaridad, la hermandad, es que vamos adelante, y es nuestro el porvenir», proclamaba Rosario Murillo, el viernes horas antes de fulminar la última estación televisiva religiosa en Nicaragua.

Política católicos evangélicos Nicaragua archivo

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