Lesiones vulvares, desde los normales lunares hasta el cáncer

La palabra vulva significa, de manera muy conveniente, cobertura (del latín) y se refiere a la parte externa de los órganos genitales femeninos. Tienes dos pliegues de piel, llamados labios mayores y labios menores de la vagina, y también incluye el clítoris y el orificio por donde orinamos que se llama uretra. 

Un amplio espectro de lesiones desde aquellas benignas, premalignas e incluso malignas pueden alojarse en esta área de nuestro cuerpo. El reto para el médico implica diferenciar entre las variantes normales, hallazgos benignos y aquellas enfermedades potencialmente serias. 

Idealmente, siempre debe iniciarse la evaluación con ciertas preguntas cuyas respuestas nos pueden orientar si estamos frente a una enfermedad sistémica versus una enfermedad localizada en la vulva. También se logra aumentar la sospecha entre dermatitis o infección. ¿Desde hace cuánto tiempo está presente la lesión? ¿Se presentó de forma abrupta o gradual? ¿Es posible relacionarlo a algún trauma o algún otro desencadenante? ¿Cómo se veía la lesión cuando apareció? ¿Es diferente ahora? ¿Qué molestias se asocian (picazón, ardor, sangrado, secreciones)? Estas y muchas otras preguntas siempre nos orientarán hacia el siguiente paso. 

Una vez se ha completado el interrogatorio médico, se debe realizar una exploración detallada, idealmente se debe proveer un mecanismo por el cual tanto paciente como médico puedan observar las lesiones a estudiar. Es importante determinar la forma de la lesión, el tamaño y bordes, los márgenes, número de lesiones, ubicación y distribución, color, consistencia, presencia de cambios secundarios (escoriaciones por rascado, costras, etc.).

Una forma de agrupar las enfermedades de la vulva es con base en su tono, de tal forma que entre las lesiones oscuras se pueden englobar la hiperpigmentación fisiológica, hiperpigmentación postinflamatoria, lesiones intraepiteliales escamosas, nevos (lunares), queratosis seborreicas o algunas enfermedades menos comunes como nevos atípicos, liquen plano o incluso melanomas (cáncer).

De las lesiones de apariencia “blanca” pueden ser incluidas enfermedades como liquen escleroso, lesiones intraepiteliales escamosas, vitíligo o enfermedades menos comunes como infección por hongos (candidiasis) o carcinoma de células escamosas entre otros; el número de enfermedades que pueden existir es diverso y conviene siempre estar entrenado para identificarlas.

Además de poder caracterizar de forma visual las lesiones, es importante con algunas pacientes que realicemos algún tipo de biopsia para que en conjunto con el médico patólogo podamos determinar con absoluta certeza el diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si bien es cierto el área genital es de especial interés para el ginecólogo, en el diagnóstico pueden verse involucrados dermatólogos, patólogos, internistas, gastroenterólogos y algunos otros, en dependencia de la enfermedad a tratar. 

Es importante que revise su cuerpo de manera regular para que a la hora de observar algún cambio sospechoso pueda acudir de forma temprana y oportuna con su médico y así establecer el mejor plan de cuidados para su salud. 

Vida cáncer archivo
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