En sus intenciones de este Domingo de Resurrección, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez pidió por la libertad de los más de 170 presos políticos que mantiene el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en las cárceles del país.
“Por los presos políticos en Nicaragua, para que el Señor sea su fortaleza, que les sea respetada su dignidad y que puedan ser liberados”, mencionó Báez en la lectura de intenciones durante la eucaristía que presidió en la iglesia Santa Ágata en Miami, a la cual asistió un grupo de la diáspora nicaragüense exiliada en los Estados Unidos.
Al finalizar la misa, el obispo Báez dedicó unas palabras al aniversario de la Rebelión de Abril. “Mañana es 18 de abril y el martes es 19. Dos fechas inolvidables, imborrables en la mente y el corazón de los nicaragüenses y de nuestra patria. No podemos olvidar estas fechas”, dijo.
El obispo también mencionó que el 18 y 19 de abril “son días sagrados” porque “ha costado la sangre del pueblo. Son un recuerdo doloroso, pero también una esperanza”, dijo, ya que fueron días en que “todos fuimos nicaragüenses. Sin banderas ni colores políticos”.
Báez instó a los nicaragüenses a no banalizar estas fechas mientras recordó a los asesinados, exiliados y presos políticos. “Es un dolor que no hay que olvidar porque es como un dolor de parto”, valoró.
“Quienes dieron la vida en abril no estaban jugando. Quienes están todavía en la cárcel sufriendo las consecuencias no están jugando”, agregó e instó a los nicaragüenses a seguir luchando de manera pacífica y por la vía del diálogo. “No creemos en las armas”, mencionó el obispo
“Construyamos la nueva Nicaragua. No nos acostumbremos a la realidad que nos quieren imponer con las armas”, resaltó.
«Los obstáculos se desvanecen»
Durante su homilía, Báez mencionó que “con la fuerza del Señor Resucitado hasta los obstáculos que parecen más insalvables, se desvanecen y llegan a desaparecer”.
Este domingo en que la feligresía católica celebra la resurrección de Cristo, Báez dijo, haciendo referencia al sufrimiento que, “con él (Cristo) ninguna noche es para siempre. Ni la noche del pecado, del fracaso y del miedo; ni la noche de la desilusión y del cansancio. Tampoco las noches de los pueblos son para siempre. Ni la noche de la guerra, ni la noche de los poderes opresores, ni la noche del dolor de las víctimas, ni la noche del cansancio en la lucha. Ninguna noche es para siempre”.
Monseñor Báez mencionó que el Resucitado quiere iluminar las noches “que a veces son largas y dolorosas”. También dijo que no hay que dejarse paralizar por la oscuridad porque “el Señor Resucitado está de nuestra parte, asegurándonos que su victoria sobre el mal, el pecado y la muerte, es también nuestra victoria
“Hay piedras enormes que parecen impedirnos vivir y cambiar la historia”, resaltó el obispo y expresó que no debe haber nada que “nos impida soñar a lo grande o nos paralice de miedo, nada que nos haga pesimistas, sepulte nuestra esperanza”.
Dejar atrás “envidias y conflictos”
Por otro lado, el obispo también indicó que se deben dejar atrás las “envidias y conflictos” y que se debe seguir “sin rivalidades ni arribismos”.
LEA TAMBIÉN: Papa Francisco estaría intercediendo por la liberación de los presos políticos, asegura monseñor Báez
“En la sociedad, hay diversidad de visiones y de estrategias entre las personas y los grupos, y es bueno que así sea, pero todos deben esforzarse en buscar el bien común. Ya hemos sufrido mucho a causa de egoísmos estériles y confrontaciones inútiles que han hecho de la convivencia social una grotesca competencia. Necesitamos personas y grupos que corran sin ponerse zancadillas ni descalificarse unos a otros. No hay que correr para llegar primero y acaparar aplausos y privilegios, sino para construir entre todos, una convivencia nueva basada en la fraternidad, la paz y la justicia”, dijo.