Bienvenidos al puerto histórico de El Realejo

Eso es lo que dice el rótulo a la entrada del pueblo El Realejo. Pero, según mapas coloniales y el mapa de Google, en los últimos cinco siglos no ha habido ningún puerto en ese lugar, ni siquiera en seis kilómetros a la redonda.  

Entonces, ¿a qué viene este preámbulo?  Pues, a que según algunos historiadores el próximo 22 de abril se cumple el quinto centenario del descubrimiento de la bahía que abriga al puerto más importante de Nicaragua en el Pacífico y al inconveniente que presenta ese rótulo por estar ubicado más de seis kilómetros fuera de lugar.

En su primer momento esa bahía fue conocida como Bahía de la Posesión o Bahía del Puerto de la Posesión. No porque alguien la hubiera bautizado oficialmente con ese nombre, sino por circunstancias que rodearon el hecho. El jefe de la expedición naval que hizo el descubrimiento en 1522, Andrés Niño, decidió abandonar el sitio sin darle nombre. Lo que no omitieron los expedicionarios fue efectuar la ceremonia de toma de posesión del sitio descubierto en nombre de los reyes de España. Esa ceremonia era parte del protocolo que ellos debían cumplir según cláusula de su contrato de exploración. Al no contar con un nombre oficial, los tripulantes de la expedición optaron por usar el hecho de toma de posesión para referirse a la bahía.  Eso explica el nombre inicial de la bahía.

El nuevo territorio requería alguna forma de protección.  Fue necesario instalar una pequeña guarnición cerca de la entrada de la bahía para ese efecto.  En esa época se usaba el término “realejo” para designar ese tipo de guarnición.  Con el tiempo, se estableció una pequeña población alrededor de ese realejo y eventualmente esa población recibió, espontáneamente, del público el nombre de El Realejo de la Bahía o simplemente El Realejo.

El Realejo fue atacado por piratas y corsarios que merodeaban el área en tiempos de la colonia.  Para protegerse, los habitantes trasladaron su poblado a tierra firme, al borde norte del manglar, lejos de la bahía, con una franja de unos seis kilómetros de manglar de por medio.

Durante la colonia, el Puerto de la Posesión pasó a ser conocido como puerto El Realejo, su bahía amplia y profunda constituye un excelente puerto natural que requiere solamente mantenimiento mínimo.  Fue un puerto de gran importancia estratégica y comercial durante la conquista del Perú. Allí se instalaron astilleros que construían embarcaciones de gran tonelaje y con capacidad para realizar travesías en alta mar, por ejemplo la ruta Acapulco-Manila.

La posición geográfica de El Realejo en la ruta Acapulco-El Callao; su conexión con la ruta Acapulco-Manila; su facilidad de acceso y el aislamiento de su aduana situada al otro lado del manglar, en el pueblo de El Realejo, estimularon actividades de contrabando imposibles de controlar por las autoridades de la Corona.  Finalmente, para detener el contrabando y la evasión de impuestos a las arcas reales, estas autoridades no encontraron más opción que prohibir a la flota española acceder a El Realejo y con ello dieron término a su función como puerto colonial.

Después de la independencia, las autoridades nicaragüenses trasladaron la aduana, en 1858, a la Isla de Aserradores y cambiaron, sin ninguna explicación, el nombre del puerto de El Realejo a Puerto de Corinto. Este cambio de nombre contribuyó a quebrantar el vínculo entre la historia y la geografía. El puerto histórico El Realejo no es otro que el actual puerto de Corinto y si hay una bienvenida que ofrecer para entrar a la historia, esta debería darse a la entrada de Corinto. Sin embargo, colocaron ese rótulo de bienvenida en la geografía equivocada, más de seis kilómetros fuera de lugar; a la entrada del otro Realejo que, aunque también histórico, nunca ha sido puerto. 

Nota: Buena parte de la información en este artículo proviene de publicaciones aportadas por historiadores corinteños: Licenciado Iván Saballos Ramírez y doctor Guillermo Gómez Brenes (q.e.p.d.). 

El autor es ingeniero civil.

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