Todos los años recordamos y honramos en esta fecha la memoria de los héroes y mártires del 4 de abril de 1954. Ellos se alzaron en armas contra la dictadura somocista, no para imponer otra dictadura como hicieron los sandinistas en 1979, sino con el objetivo de abrir el camino a la democracia y que Nicaragua volviera a ser república.
El expresidente de la República, Enrique Bolaños Geyer, señala en su libro de historia de Nicaragua La lucha por el poder. El poder o la guerra, que la conspiración del 4 de abril de 1954 ocurrió el Domingo de Resurrección.
Era una conspiración de un grupo de militares y civiles patriotas y demócratas, para derrocar al dictador Anastasio Somoza García, establecer un gobierno democrático provisional y convocar cuanto antes a elecciones libres.
La conspiración fue motivada porque en el año anterior Anastasio Somoza García anunció que volvería a reelegirse en la Presidencia de Nicaragua, violando el acuerdo político o pacto que hizo en 1950 con el Partido Conservador, de que no se presentaría para otra reelección.
El plan de los conjurados fue cambiado a complot para asesinar al general Somoza García. Debido a eso se retiró de la conspiración el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, director de LA PRENSA, porque sus principios cristianos y su moral personal y política no le permitían participar en el asesinato de ninguna persona humana.
De todas maneras el plan fracasó y muchos de los involucrados fueron asesinados, a otros los capturaron y torturaron, los sometieron a juicio en un Consejo de Guerra y les impusieron diversas penas de prisión.
Al doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, a pesar de que se retiró de la conspiración, el régimen lo condenó a cuatro años de prisión. Estuvo un año preso y otro con casa por cárcel; y en 1956 quedó en libertad por una amnistía decretada por el general Somoza García.
Cabe mencionar como hecho relevante que el expresidente conservador de Nicaragua, general Emiliano Chamorro Vargas, a pesar de que era senador y tenía 83 años de edad, participó activamente en la organización de la conjura del 4 de abril.
Al fracasar la conspiración, el general Chamorro Vargas fue condenado a cinco años de confinamiento en Corn Island. Entonces el anciano caudillo conservador le dijo al juez militar que lo condenó: “Dígale al general Somoza que yo no viviré durante todos esos años, pero él tampoco los durará en el poder”.
La profecía se cumplió a medias. El dictador Somoza García dejó el poder dos años después, al ser asesinado en septiembre de 1956. Pero el general Emiliano Chamorro vivió doce años más, murió en 1966 a los 95 años de edad.
68 años después del abril épico de 1954, Nicaragua sigue esperando para volver a ser república, después de que fracasó la democracia republicana del período de 1990 a 2006, por la traición del caudillo liberal Arnoldo Alemán.