Tote y su recorrido por América llevando sonrisas a los niños

La historia de Tote, el artista que pinta con niños con discapacidad

Tote ha recorrido el mundo y actualmente se encuentra en Nicaragua. Él quiere inspirar a la niñez a cambiar a través del arte.

Vidrio, pinturas, trapos, los dedos y la imaginación son los utensilios que utiliza Tote, el artista callejero, para pintar en vidrio junto con niños con capacidades diferentes y en situaciones vulnerables. Estos últimos días Tote compartió con los niños del Centro Integral de Desarrollo: Corazón Contento en la ciudad de Granada.

Manuel Gallardo es el nombre que se refleja en documentos oficiales de este artista, pero es conocido por el mundo como Tote. Es originario de Venezuela, pero decidió dejar el país que lo vio nacer cuando tenía poco más de 20 años, acompañado únicamente de su mochila y su bicicleta. Actualmente tiene 56 años de edad, ha recorrido Asia, África, Europa y ahora se encuentra en América Latina. Nicaragua es el país que actualmente lo ve crear y compartir su arte.

Vive de trabajos varios, además que en su recorrido por el mundo conoció el arte callejero como una profesión para vivir. «Me autoelegí o me eligieron para llevar esta vida. Llevo 35 años viajando por el planeta Tierra de los modos más increíbles, precarios, me autoconvertí en artista de calle para vivir y luego me convertí en un buen samaritano, se puede decir, humanista», expresó Tote, mientras impartía un taller a niños y niñas.

Menciona que tiene como expectativa tratar de cambiar el mundo, aunque señala que es una utopía. «Estoy ahora aquí en Granada, Nicaragua y aunque sea una persona que cambie ya hice un logro». Tote ha viajado a lugares donde nadie llega, exponiendo su vida.

Tote impartiendo un taller para niños en el Centro Integral de Desarrollo: Corazón Contento/LA PRENSA

«Los colores son una medicina»

A medida que iba conociendo nuevos lugares, Tote conoció la situación de vulnerabilidad que viven muchos niños en el mundo, lo que le motivó a acercárseles para enseñarle el arte a través de sus dedos. «Eso es una medicina, los colores son una medicina. Espero que ellos se queden contentos, que en sus corazones y en sus mentes puedan tener un nivel más de inspiración o de algo que le transmita el arte», mencionó y agregó que pintar rompe la rutina de los niños haciéndoles tener un tiempo ameno.

Este deseo inició cuando se encontraba en Sudáfrica, quería ayudar a niños en situación de pobreza de los sectores menos favorecidos, que se encuentran en orfanatos, que trabajan en la calle y que viven violencia. Inició en Khayelistha, que es conocido por ser uno de los barrios más peligrosos de Sudáfrica.

Destacó que acá en su paso por Nicaragua va a reunirse con niños que trabajan en los semáforos limpiando vidrios de los carros o vendiendo dulces, para enseñarles el arte que él crea con sus manos, para poderles enseñar esto como un oficio y que puedan ganarse la vida, si ellos lo deciden, al igual que este artista callejero.

Niños del Centro Integral para el Desarrollo: Corazón Contento junto a Tote/LA PRENSA.

«Soy otro más del gremio de artistas callejeros»

Tote mencionó que se ganaba la vida de distintas maneras, hasta que decidió empezar a pintar con sus dedos sobre vidrio y poder comercializarlos para vivir. «Encontré el arte por la necesidad de trabajar, me inventé está técnica para trabajar», agrega.

Contó que inició en el gremio de la pintura sus cuadros no eran «tan bonitos», pero a través del tiempo fue tomando experiencia teniendo como resultado el aprecio de las personas de cualquier ciudad a la que iba. «Yo voy con mi vidrio, mis colores y me pongo en París, Roma, Tokio y trabajo en las calles como el guitarrista, como el que hace malabares, yo soy otro más del gremio de artistas callejeros».

Señaló que vivir como artista callejero tiene muchas dificultades, principalmente la interacción de las fuerzas policiales con los creadores de arte de la calles. «La policía, eso no le gusta a la gente que trabaja en la calle a todos en cualquier parte del mundo, te corren, te dicen que no hay permiso y eso desde hace veinte y tantos años», afirmó.

Ser artista callejero es salir a buscar el alimento día a día, teniendo como firmeza que un día puede ser bueno, otro malo, es un ciclo constante que Tote lo definió como un «sube y baja, a veces yo salgo y llego bien, otras veces salgo y llego normal».

Tote/ LA PRENSA.

Momentos impactantes de su viaje por el mundo

Con manos manchadas de pintura, con una gran sonrisa dibujada en el rostro y un brillo divertido en la mirada, Tote recuerda las situaciones más impactantes que ha visto a lo largo de su viaje por el mundo. «He estado en tribus con descendientes de los caníbales, he estado con la última tribu nómada del planeta. Viajando me perdí una vez en el mar de Indonesia, iba en una barca donde pasamos tres días a la deriva; también me perdí en la selva amazónica. De esas historias tengo muchas», agregó.

Aseguró que en su trabajo de inspirar a niños en situaciones de vulnerabilidad, lo más bonito de su trabajo es la sonrisa de los niños cuando están dibujando. «Cuando yo los veo con esa sonrisa en la cara, es un agradecimiento total», finalizó.

Cuadro realizado por uno de los niños con la técnica de Tote/LA PRENSA
Nacionales Granada Nicaragua niñez Pintura archivo

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