La histórica goleada —19-0 sobre Islas Turcas y Caicos— de la Azul y Blanco femenina afloró muchos sentimientos de las seleccionadas, que estaban atragantados desde el inicio de las eliminatorias mundialistas. La capitana del combinado nacional, Sheyla Flores, denunció que el traslado a Trinidad y Tobago, el primer rival del grupo, las agotó físicamente porque se hizo por tierra hasta Costa Rica, para después tomar un avión hasta su destino final.
«La Federación nos dijo que viajar desde Nicaragua les salía muy caro y no tenían ese dinero», explica Flores, quien indicó que salieron a las 4:00 a.m. el pasado lunes y llegaron a la misma hora el siguiente día. «El día del partido nos damos cuenta que usaremos los uniformes que utilizó la Sub-20 en el 2019. De tanto que se han usado están sucios, no les sale la tierra, aunque los laven, no sirven. Nos enteramos que los uniformes que habían utilizado en los amistosos se los dieron a la Sub-20 que va a República Dominicana. Supongo que hicieron eso porque están en un torneo de mayor exposición y no querían que se vieran mal», señala.
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Flores aseguró que ese momento en Trinidad y Tobago no dijeron nada porque no querían que nada las desconcentrara. «No estamos peleando por dinero, sino por un mejor trato, porque estaban hablando en una radio que era por dinero. Nosotros solo queremos mejores condiciones de acuerdo a la realidad, no pedimos lujos, pero sí, tener uniformes decentes al menos para jugar. Estamos aburridas que nos miren debajo del hombro», apunta.
José María Bermúdez, secretario general de la Federación de Futbol, explicó que no hay un vuelo directo de Nicaragua a Trinidad y Tobago que por eso hicieron esa travesía. «Querían un vuelo chárter, pero no tenemos el dinero para pagarlo. Las llevamos en un bus cómodo hasta Costa Rica. Eso fue lo más cerca que se pudo encontrar. Había una conexión a Colombia, que era más barata, pero decidimos tomar el más caro por Panamá. Llegaron dos días antes a la sede, se hospedaron en un hotel Hilton Princess que es de los más caros. ¿Cuánto se gastó en ese viaje y en una preparación de más de un año? Un montón de dinero, se ha gastado más que en la masculina», aduce el dirigente.
El secretario de la Federación manifestó que mantiene los uniformes del año pasado porque el patrocinador no les ha mandado los nuevos. «A todas las selecciones se les quitan los uniformes porque no tenemos más. El patrocinador no nos han enviado nada porque siguen diciendo que por el tema pandemia les ha costado proveernos. Ahora si quieren buscar un culpable de todo, digan que es la Federación. Ya está. Pero esta selección se ha gastado el triple de lo que se gasta en una masculina, que hace un microciclo de cinco o seis días, según se consiga un partido, y ellas tienen año y medio de estar entrenando tres o cuatro días a la semana a doble sesión algunas veces y todo se les paga», sostiene Bermúdez.