“Era un dolor de muelas”, confiesa Julio César “Rey” Martínez. El muchacho de 27 años es sincero, irradia confianza con sus palabras por lo directo que es. Lo suyo nunca fueron los libros ni los cuadernos, sino como él afirma: “Los madrazos”. Se peleaba con muchachos mayores que él en la calle, en el colegio, en el barrio y hasta en los mercados. Martínez entiende la vida como una lucha de supervivencia donde respira el más fuerte, en otras palabras, la ley de la selva. Así es como se siente, un león joven tratando de quitarle la autoridad a un veterano pugilista, pero aún con mucho que dar, como es Román González.
Rey Martínez hizo 250 peleas en el amateurismo, afirma que ganó 230 y perdió solamente 20. Tiene dos hijos, el primero lo tuvo su pareja cuando cumplía 19 años. No tenía dinero para mantenerse, sus padres le ayudaron y otros empresarios que confiaron en su talento porque en algún momento descuidó el boxeo por llevar comida a su casa. Este muchacho ha hecho famosa la frase: “Vamos con todo, menos con miedo”. Ese es su críptico y lo cree férreamente, por eso quería medirse a los mejores peleadores del mundo en los pesos pequeños. “Sabemos que vamos a una pelea muy dura, buscaba a los rivales más fuertes para saber si sirvo para esto del box. Chocolatito es de los más duros y quiero probarme”, explica.
El próximo 5 de marzo en Pechanga, Arena, San Diego, Martínez subirá contra Román González con el pelo pintado de blanco. No le importa el qué dirán ni tampoco que no salte como favorito. Aunque no ha tenido el tiempo completo de una preparación siente que eso no lo afectará, tampoco que ha boxeado solamente 11 asaltos en dos años. “En mis entrenamientos hago 12 asaltos de sparring con cuatro boxeadores diferentes. Se le da tres asaltos a cada uno y los rounds duran entre cinco y seis minutos. Todo eso es para tener suficiente aire en mis peleas”, dice.
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En 2016, mientras tenía en el horizonte el combate contra el invicto peleador Hugo “el Chacal” Hernández lo metieron en la cárcel tres días antes del combate. Según ha contado a diferentes medios de comunicación, dos tipos trataron de agredirlo junto a su familia, respondiendo en defensa propia y los noqueó a ambos. Fue acusado de lesiones y estuvo dos días preso. Finalmente, los videos demostraron que el pugilista decía la verdad y fue dejado en libertad el día del pesaje. Fue del Reclusorio Norte en la Ciudad de México a la báscula, marcó el peso y luego subió al ring a derrotar por decisión unánime a Hernández, considerado un prospecto en ese momento.
Martínez se marchará entre este miércoles y jueves a San Diego, estará con su manejador Eddy Reynoso para afinar detalles en la estrategia. No le preocupa el peso porque anda siempre entre 117 y 119, la pelea será en 115. En su misma sinceridad admitió que vio ganar a Chocolatito sobre el Gallo Estrada y no le preocupa un mal fallo porque un tipo acostumbrado a los “madrazos” que “va con todo, menos con miedo” ha prometido ser el primer mexicano en noquear al tetracampeón nicaragüense. ¿Podrá hacerlo? Al menos será un dolor de muelas.