Tras un mes de no verlo y por el grave deterioro de su salud y estado físico que le observó en la última visita, el 21 de enero, Norma Vega teme por la salud y la vida de su esposo, el preso político Pedro Vásquez. Ante estos temores, el abogado defensor de Vásquez solicitó que se le realicen los exámenes médicos necesarios y se le brinde la atención especializada que requiere.
Vásquez tiene 60 años y está en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) desde el 15 de junio. Es uno de los tres empleados de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro que permanecen detenidos en ese Complejo Policial. Junto con Marcos Fletes y Walter Gómez, contador y administrador de la extinta Fundación respectivamente, son acusados de lavado de dinero y se desconoce cuándo les realizarán su juicio.
«Yo pido su libertad porque él como todos los demás está preso injustamente, todos son inocentes, lo que están haciendo con ellos es un gran atropello. ¿Qué va a saber mi esposo de lavado de dinero? ¿De dónde va sacar dinero para lavar? ¿Dónde tiene dinero o propiedades mi esposo? Mi esposo es un conductor y lo único que hacía era manejar el vehículo de doña Cristiana», señala Vega.
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Vásquez ha perdido 40 libras en 8 meses de encarcelamiento y está decaído
Según Vega, durante la visita del pasado 21 de enero su esposo le dijo que constantemente se le sube la presión. Incluso, le cambiaron el medicamento porque el anterior ya no le hacía efecto y aunque el nuevo medicamento se lo suministran en las mañanas, en las tardes el problema persiste.
Ella teme que esas constantes subidas de presión junto con la debilidad que enfrenta por la escasez y mala calidad de los alimentos que recibe y la desesperación después de ocho meses de encierro, le provoquen un infarto o derrame cerebral.
«Él ha estado con su problema de presión alta debido al maltrato que le están dando. A ellos no les están dando de comer, se mantienen solo con las pocas bebidas que aceptan que uno les lleve. Mi esposo ha bajado cuarenta libras y yo tengo miedo de que le pase algo más grave en una de esas subidas de presión. Además la última vez que lo vi estaba triste, decaído y su estado de ánimo nunca fue así «, advierte Vega.
Ella insiste en que el encarcelamiento de don Pedro es injusto por lo que deben liberarlo. Pero mientras lo hacen, pide que le realicen los exámenes necesarios y si en la clínica de la DAJ no tienen los medicamentos que él necesita que los pidan para llevarlos, pero que garanticen la atención médica para evitar que su estado de salud colapse.
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