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María Fernanda Flores de Alemán, estuvo exiliada 20 años en los Estados Unidos. LA PRENSA/ÓSCAR NAVARRETE

María Fernanda Flores de Alemán, estuvo exiliada 20 años en los Estados Unidos. LA PRENSA/Archivo

Los “pecados” de María Fernanda Flores de Alemán: de aliada del orteguismo a presa política

Analistas explican qué pudo haber llevado a la esposa del expresidente Arnoldo Alemán a convertirse en presa política y que enfrenta la amenaza de que la dictadura le imponga ocho años de presión esta semana.

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La ex primera dama de Nicaragua, María Fernanda Flores, podría pasar ocho años en la cárcel tras ser declarada culpable por «conspirar para cometer menoscabo a la integridad nacional» el pasado 4 de febrero. Desde el 1 de junio de 2021, se encuentra bajo arresto domiciliar, pero ahora todo depende de la voluntad del orteguismo. Esta semana se sabrá su sentencia, que la podría llevar a pisar la cárcel, una situación crítica que ni los peores escándalos de corrupción que han rodeado su matrimonio la habían llevado al borde del calabozo.

El pasado viernes, la exdiputada del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) fue trasladada a las instalaciones de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocidas como el nuevo Chipote, para enfrentar juicio. Lo hizo vestida de azul y con las manos esposadas, asegura una amiga cercana y activista política que pidió anonimato.

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“Pactaron, comieron en la misma mesa y creo que, aunque el tiempo pasó, siempre quedan pendientes cosas. Que le detengan a su señora (a Alemán) no es coincidencia”, dijo un liberal a la Revista Domingo en junio del 2021, haciendo referencia a Daniel Ortega y Arnoldo Alemán.

Flores nació el 6 de noviembre de 1968 en Managua y es la esposa del expresidente liberal Arnoldo Alemán (1997-2001). Es una de las cuatro personas que permanece bajo el régimen de casa por cárcel, ordenado por el orteguismo.

“Así permaneció todo el juicio. El doctor (Arnoldo) Alemán estuvo presente y fue un golpe duro verla vestida de azul y esposada. Ella solo un minuto pudo hablar y los testigos eran policías, los mismos que allanaron la casa”, cuenta una de las fuentes a LA PRENSA.

Durante la audiencia el Ministerio Público pidió ocho años de cárcel y que la inhabiliten de ocupar cargos público, pero será hasta el miércoles 9 de febrero que la dictadura decidirá cuántos años pasará en prisión la esposa de Alemán.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) aseguró que Flores, al igual que los otros presos políticos, debió ser «juzgada» en el Complejo Judicial de Managua y no en unas instalaciones que, según los conocedores, funcionan como cárcel de torturas.

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Hasta este domingo 6 de febrero van siete personas declaradas culpables: Yader Parajón, Yaser Muhamar Vado, Ana Margarita Vijil, Dora María Téllez, Lesther Alemán, Miguel Mora y María Fernanda Flores.

Pero ¿qué llevó a la esposa de Alemán a convertirse de aliada del orteguismo a prisionera política de la dictadura? ¿Cuáles fueron los “pecados” de Flores de Alemán?

Diputada de dedazo

En junio del 2015, María Fernanda Flores se presentó a una reunión del partido PLC y dijo que quería ser candidata a diputada, nadie se opuso a su deseo y días después apareció su nombre en primer lugar en una lista de diputados de Managua para elegirse en las elecciones del 2016, asegura un experto que pidió omitir su identidad por miedo a ser encarcelado.

“Esa fue una imposición del presidente honorario del partido (Arnoldo Alemán), ella dijo que iba a ser diputada y ya. Eso no fue sometido a una votación de las bases ni aprobación de un grupo, ella quería ser política porque quería ser presidenta del país y era bien fácil que la pusieran de diputada”, explica.

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Asegura además que en ese dedazo no hubo un proceso de intercambio social ni la aceptación de las bases, tampoco Flores tuvo un recorrido partidario. “Necesitás ir a los barrios, hablar con la gente, darte a conocer, solicitar el voto e ir escalando, pero que pongan a alguien no representa una actividad partidaria”, asegura.

Según la fuente, Flores no es una mujer política, porque un político de verdad debe ser un “sujeto que esté conformada su actividad por varios componentes, y sobre todo el social, porque alguien que ingresa a la política y no tiene un proyecto para cumplir en un tiempo determinado y se dedique a desarrollarlo, entonces ahí no hay actividad política, lo que hay es un oportunismo de continuar en una forma de vida glamorosa y fácil”, señala.

El principio del fin

Desde el 2016, Flores ejerció como diputada en la Asamblea Nacional (AN), pero fue en noviembre del 2020 que la entidad la desaforó tras la solicitud de su antigua aliada del PLC, la también diputada María Haydée Osuna. Con esa decisión, Flores perdió la inmunidad de la que gozan los diputados y los demás privilegios que ostenta por su condición de parlamentaria.

«Esto es una acción política en contra de una opositora, que alza su voz y reclama respeto y defiende los derechos humanos de todos los nicaragüenses en el hemiciclo de la Asamblea Nacional», dijo Flores tras salir de la Asamblea Nacional.

El desafuero ocurrió bajo el argumento de que Flores de Alemán violó los estatutos del PLC, al no permitir la elección libre del partido y por ser una persona acusada de corrupción por parte de Estados Unidos y de prohibirle la entrada a ese país, bajo la acusación de estar implicada en actos de corrupción que supuestamente cometió su esposo, el expresidente Arnoldo, «por lo cual afecta la imagen del PLC», dijo Osuna en el plenario el día que fue aprobado el desaforo.

La salida y despojo de la inmunidad de Flores de Alemán fue el principio del fin y que desembocaría meses posteriores en perder su libertad y que la tienen ahora con un pie en la prisión, durante el tiempo que vaya a decidir la dictadura esta semana.

“No es una presa política”

El exdiputado, que pidió el anonimato por temor a represalias, asegura que Flores de Alemán “no está presa, ella está en su casa que vale varios millones, millones que vienen del erario público y que no es secreto para nadie; presos son los que están en una celda, pero en el caso de ella se despierta en la mañana, con su café, provisión, escoltas, eso no es estar preso, es una situación bien cómoda… yo no considero que eso sea cárcel, desde la perspectiva que ella ha estado jugando en política desde hace varios años. Para un ciudadano común es diferente, sí sería un régimen donde se están violando sus derechos, pero ella ha estado en la palestra pública”, afirma.

El exdiputado considera que Flores no es una presa política porque atendía muy bien a las personas que ahora están en el gobierno, cuando ella era primera dama y siempre existieron nexos. “Para mí lo que tienen es un conflicto de intereses entre los socios que eran antes, pero presa no está”, alega.

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“Ella está en su casa, tranquila, con sus escoltas porque siempre los ha tenido, nunca ha dejado de tenerlos, ni cuando empezaron las protestas ni cuando empezaron los primeros presos, incluso la siguen cuidando y está en su casa sin ningún tipo de restricciones, eso no es preso político, preso político es el que está en una mazmorra, sin comunicación, sin atención médica, sin escolta, sin empleados, alimentación, medicinas, sin visitas de los familiares, sin asistencia jurídica, eso es un preso político”, recalca.

Pero el exdiputado liberal Eliseo Núñez tiene otra percepción sobre lo que está viviendo la esposa de Alemán. Él sí cree que esta fue vista por el orteguismo como una amenaza cuando entendió que si quería tener alguna oportunidad de mantener aspiraciones políticas, lo primero que tenía que hacer era separar al Partido Liberal Constitucionalista (PLC) del arreglo con el Frente Sandinista (FSLN) y debía reparar el daño en imagen que tenía el partido.

“Lo comenzó a hacer (oposición) y por eso empuja el ir a la Coalición (Nacional) y otras acciones y comienza a ser un peligro para el FSLN porque pasa de ser una aliada o parte de un partido que es un aliado confiable a alguien que pudiese quitarle al FSLN ese instrumento y hay que tomar en cuenta que como segunda fuerza tiene la mitad de los miembros de las mesas, entonces el Frente (Sandinista) hace de ella su enemiga y la única concesión es darle casa por cárcel”, explica el también abogado.

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Pero el exdiputado que pidió anonimato difiere y asegura que Flores no representa ningún peligro para el gobierno de Ortega. “Tiene que ver más bien con contratos anteriores y que después se quiso tomar una posición más personal e individualizada, y quiso tomar distancia después que pasaron haciendo tratos, eso es un asunto más personal y no de nación”.

Y agrega: “Yo puedo entender sobre los estudiantes que están detenidos, que son muchachos que no tenían ningún interés, que no han tenido ninguna participación política, que no han tenido enriquecimiento del erario y que se enfrentaron porque tenían una posición bien definida y que están pagando consecuencias por eso, pero no de alguien que ha tenido tratos y una vida acaudalada del erario público (en referencia a Flores de Alemán”.

El analista político Enrique Sáenz también cree que se trata de una venganza de la dictadura, tal como ocurre con el resto de presos políticos. “(Daniel) Ortega es el primero en saber que ningún prisionero político es culpable de nada. Ningún delito se ha cometido. Se trata lisa y llanamente de actos de venganza. Actos de una persona cruel que considera como enemigos a sus adversarios políticos y utilizando su poder se ensaña en todos, varones y mujeres, pobres y ricos, jóvenes y adultos mayores, sin distinguir colores políticos”, dijo.

Agregó que estos “no son juicios, a cargo de tribunales de justicia, no son más que un montaje sádico, administrado por verdugos y no por jueces, donde todo está dictado, escrito y sellado de acuerdo a los designios del dictador”.

La activista y amiga de la familia de Alemán acuñe la encarcelación de Flores a su postura crítica en la Asamblea Nacional en contra de las disposiciones del régimen orteguista. “María Fernanda fue bien crítica en la Asamblea (Nacional), era la que más atacaba todas las atrocidades del régimen… ella metió varias iniciativas de ley, la acusaban y la señalaban. Incluso, ella protestó con pancartas y pidió la libertad para los presos políticos con una manta y mejor le gritaron golpista y le arrebataron la manta y llegó un trabajador de la misma Asamblea, se la arrebató y se fue y (Gustavo) Porras aplaudió eso”, denuncia.

Algunas fuentes han señalado que realmente la aprehensión de Flores de Alemán se trata de “un favor” que la dictadura le hizo a Osuna, quien despojó a la familia de Arnoldo Alemán y allegados a este del control del Partido Liberal Constitucionalista, a cambio de que esta se prestara con el partido al juego electoral del pasado 7 de noviembre del 2021.

Un pasado que no se puede borrar

Pero más allá de ello, lo cierto es que lo que ocurre con la mujer encaja con el viejo refrán, mal paga el diablo a quien bien le sirve. Alemán es considerado el artífice de la plataforma que permitió a Daniel Ortega volver al poder en el 2007, luego de perderlo durante varias elecciones posteriores a 1990 cuando retornó al país la democracia.

La caída en desgracia de la familia Alemán-Flores contrasta con la fotografía del pacto. En la imagen aparece Alemán junto a Ortega, ambos sonrientes, luego que el actual dictador llegara a la hacienda El Chile en 2005 para buscar apoyo del arnoldismo en la Asamblea Nacional para aprobar “una ley marco” tras sostener unas pláticas con el entonces presidente Enrique Bolaños.

La imagen ya era el resultado del pacto Alemán-Ortega, que además de garantizar al dictador el retorno al poder en las elecciones de 2006, también consolidaba la repartición de poderes del Estado entre el FSLN y el PLC. En la fotografía aparecía sonriente Flores de Alemán.

Pero además la vida del matrimonio Alemán-Flores ha estado envuelta en escándalos de corrupción. En una investigación publicada por LA PRENSA en 2002 se constató que Alemán utilizó varias tarjetas de crédito del Banco Central para pagar su fiesta de compromiso matrimonial con María Fernanda, los regalos a la novia, la luna de miel en Italia y otros gastos. Ellos se casaron el 23 de octubre de 1999 en una iglesia de El Crucero.

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Un años después, en el 2003, Flores fue señalada por el entonces procurador general de la República, Francisco Fiallos, de ser responsable por lavado de dinero y se dijo que se iniciaría un proceso en su contra en Panamá, pero eso nunca ocurrió. Además, su esposo fue acusado de usar 1.8 millones de dólares por esas tarjetas pagadas por el BCN.

Esos gastos iniciaron en 1999, cuando Alemán cortejaba a Flores quien era maestra de educación. “Ya eso pasó, la historia de Nicaragua es hoy”, respondió cuando una periodista de Magazine le cuestionó sobre esos gastos. 

Cuando Flores conoció al expresidente dice que se encontraba almorzando con sus papás en uno de esos viajes de visita por Nicaragua, puesto que ella vivía en Miami desde muy niña. Flores tenía unos 30 años cuando conoció a su ahora esposo.

“Mi papá se levantó a saludarlos, yo me quedé sentada con mi mamá, pero ella me dijo: ‘Levantate, es tu oportunidad de hablarle de los proyectos de educación que querés hacer'”, dijo Flores a Magazine en 2004.

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