Mientras la vicepresidenta designada de Nicaragua, Rosario Murillo, celebró que este 24 de enero 1.8 millones de estudiantes iniciaron el nuevo ciclo escolar 2022, maestros de colegios públicos de la Costa Caribe y de Granada señalaron que en estos lugares la asistencia de alumnos fue muy baja debido a que los padres de familia no están preparados para alistar a sus hijos para asistir a la escuela.
En contraste con esto, los colegios en Managua se vieron con buena asistencia de estudiantes, entre 35 y 42 alumnos por sección, sobre todo en los grados de primaria. Mientras en Bilwi, el inicio de las clases fue raquítico, de tres a cinco alumnos por sección. En Granada, el primer año de secundaria —uno de los niveles que cuenta con mayor matrícula— recibió en dos secciones 16 y 29 alumnos.
«Llegaron de tres a cinco alumnos por grado, y actualmente la matrícula es de casi 700 (estudiantes). (La asistencia) fue muy baja», dijo bajo anonimato una profesora de un colegio público en Bilwi, en la Costa Caribe Norte de Nicaragua.
«Según los padres y madres de familia, no mandan a sus hijos a clases porque no están preparados con los víveres (útiles) escolares, además que las clases empezaron más temprano que los años anteriores. Otros dicen que están esperando el paquete escolar que dará el Gobierno (mochilas)», agregó la maestra.
A 14 meses de que los huracanes Eta y Iota azotaron la Costa Caribe Norte, principalmente en Bilwi, Puerto Cabezas, las familias aún no se recuperan económicamente y muchos con costo han podido levantar sus casitas, por lo que poder alistar a un hijo o dos para ir a clases es verdaderamente un sacrificio para los padres.
«Llegan niños sin maletines escolares, otros en chinelas. El año pasado las clases iniciaron en febrero y no fueron tan afectados como ahora», compartió la docente.
En otro colegio de Bilwi, del turno nocturno, la baja asistencia de estudiantes es la misma. En este horario la comunidad es joven-adulta, no se ve tan marcada la necesidad de la gente en su vestimenta, pero sí en la cifra de alumnos, refirió un profesor, quien comentó que en todo el año anterior la matrícula se mantuvo en 120 personas, pero este año inició con un poco más de 15.
«Qué alegría, hoy 24 de enero celebrar el inicio de este otro año de aprendizaje en esperanzas victoriosas. Esta mañana un millón 800 mil estudiantes llegaron a las aulas gracias a Dios», dijo este lunes Murillo, durante su intervención a medios oficialistas, sin mencionar el comportamiento de la asistencia a nivel nacional.
«Hay serios problemas económicos»
Una maestra de Nueva Guinea reconoció que los primeros días de clases la asistencia de alumnos es baja, sin embargo lo que es «nuevo» son los problemas económicos que están viviendo muchas familias y que amenaza a los estudiantes de perder el año escolar.
«El primer día vienen pocos. Lo que sí es nuevo es que la gente tiene problemas económicos, están dejando todo a último momento y unos dicen que podrán hasta en febrero y marzo matricular a sus hijos porque no tienen dinero. Muchos escolares van a perder varios días de clases, y otros dicen que con el dolor de su alma están poniendo a sus niños en escuelas públicas. No hay plata», lamentó la educadora.
En Granada, una docente es tajante al manifestar: «Hay problemas serios económicos» en las familias. Según contó la fuente, lo que aqueja a los padres de familias son los altos costos de las cosas y la falta de dinero. Ante esto, se ven imposibilitados de equipar a sus hijos para ir a clases.
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«Muchísimos no matricularon a sus hijos. Los padres han expresado los problemas económicos. Este año ha sido de lo peor, en años anteriores había siete séptimos (primer año de secundaria), pero los problemas políticos, económicos y la pandemia han afectado a tantos hogares que muchos padres mandan a trabajar a temprana edad a los niños para ayudarse con los problemas económicos de la casa, y eso ha reducido muchísimo la matrícula», planteó la maestra.
Según un sondeo realizado por este Diario, un padre de familia puede gastar entre 1,500 y 2,000 córdobas solo por el uniforme, compuesto por camisa, camiseta, pantalón o falda, zapatos y calcetines o medias altas, dependiendo de las tallas y de si es niño o niña, ya que el pantalón suele ser más caro que la falda.
Este gasto se aumenta al incluir los útiles escolares y los productos de higiene contra la covid-19, además si el padre de familia debe preparar a dos o más de sus hijos.
Más matrícula, pero menos asistencia
Durante los últimos tres años, la matrícula de estudiantes a nivel nacional ha sido de 1.7 millones, sin embargo, para este 2022 aumentó a 1.8 millones, pero los docentes consultados no se explican cómo se puede incrementar si desde que se estableció la pandemia en el país, en marzo de 2020, la asistencia no ha vuelto a su «normalidad».
«El Ministerio de Educación (Mined) recomienda seguir matriculando (aun iniciadas las clases) y no dejar ningún niño sin matrícula. El docente que no tenga de 35 a 40 estudiantes tiene que salir casa a casa a buscar alumnos», mencionó la docente de Bilwi.
Los educadores coincidieron en que esperan que en la próxima y tercera semana de clases más estudiantes se integren a los colegios, por lo que para esa fecha tendrán más claridad de si habrá una fuerte baja en la matrícula.
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«Mientras eso sucede podemos asegurar que las matrículas fueron buenas, pero no comparadas con años anteriores. Muchos se han ido del país, otros no tienen para los gastos escolares que están por las nubes, en fin, es una serie de factores que nos llevan a la crisis sociopolítica que tenemos», dijo por su parte un representante de la Unidad Sindical Magisterial de Nicaragua (USMN).
Sobre la meta de matrícula de este año, la fuente señaló que el régimen lo que hace ver es que «supuestamente hubo un aumento en la población estudiantil, pero la asistencia en las aulas escolares y la realidad contada por los docentes parece indicar nuevamente que hay sesgo en la información o falseo de la misma», sostuvo.