En un acto en el que estuvieron ausentes los protocolos que rigen las investiduras presidenciales, Daniel Ortega, que este 10 de enero asumió su cuarto período presidencial consecutivo, al concluir su discurso, continuó con los saludos a las delegaciones extranjeras asistentes, que había iniciado antes del acto de toma de posesión, y dejó olvidada la banda presidencial, que minutos atrás le había impuesto el reelecto presidente de la Asamblea Nacional. Posteriormente, la banda fue devuelta a su esposa y vicepresidenta designada, Rosario Murillo, por el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.
Casi al concluir su discurso, Ortega se quitó la banda presidencial que le había colocado el diputado sandinista y presidente del Legislativo, Gustavo Porras, para dirigirse a sus partidarios presentes en la Plaza de la Revolución. «Por eso hoy juramentamos, y les pido que todos se pongan de pie, porque aquí, el presidente es el pueblo, y si el presidente es el pueblo tenemos que ir juntos y vamos a jurar familias nicaragüenses, hermanos nicaragüenses, nuestro compromiso de seguir luchando para erradicar la pobreza, para erradicar el hambre, para mejorar las condiciones de vida de todas las familias nicaragüenses, vamos a seguir luchando con dignidad, defendiendo siempre la patria, defendiendo siempre la soberanía, porque solamente con soberanía, con dignidad, con conciencia, es que se logran alcanzar las grandes victorias».
Posteriormente, Ortega regresó a la tarima de los invitados extranjeros, donde se detuvo a conversar con el presidente hondureño Juan Orlando Hernández, para luego saludar a Díaz-Canel y al presidente venezolano, Nicolás Maduro. Los tres fueron los únicos mandatarios que asistieron a la toma de posesión de Ortega.

La plática entre Ortega, Maduro y Díaz-Canel fue interrumpida luego que Murillo le dijo algo a Ortega quien se fue saludar a otros invitados.
La transmisión del acto, obligada a través de una cadena nacional de radio y televisión, incluida la televisión por paga, presentaba con frecuencia imágenes de la escenografía de la plaza.
Posteriormente se observó a Murillo aplaudiendo y sonriente por una canción que sonaba, titulada «Soberanía» y de la que ella ha hecho referencia en varias ocasiones sin esconder su agrado por la lírica, cuando se le acercó en ese momento Díaz-Canel para entregarle la banda presidencial que Ortega andaba en manos.

En ese momento, Ortega se encontraba conversando con el representante de China, Cao Jianming, enviado especial del presidente Xi Jinping y el primer vicepresidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional.
La Ley sobre características y uso de los símbolos patrios, señala en el Artículo 37 que «La Banda Presidencial, modalidad de la Bandera Nacional, sólo podrá ser usada por el ciudadano Presidente de la República. Tendrá los colores de la Bandera Nacional en franjas de igual longitud. Llevará el Escudo Nacional en el centro de la franja blanca, con letras en oro, a la altura del pecho. Los extremos de la Banda Presidencial rematarán en una borla con flecos dorados».
Y el artículo 39 indica:
«El Presidente de la República portará la Banda Presidencial en las ceremonias oficiales de mayor solemnidad, pero tendrá obligación de llevarla:
a) En el acto de toma de Posesión de su alto cargo;
b) En la ceremonia de lectura de su Mensaje al Congreso Nacional;
c) En la ceremonia de recepción de las Cartas Credenciales, de Embajadores Extraordinarios y Ministros Plenipotenciarios acreditados ante el Gobierno de Nicaragua, y otros personajes extranjeros, diplomáticos o no; civiles o militares, que le visiten oficialmente en su despacho».
La ley está vigente desde agosto de 1971.