Los presos políticos se mantienen bajo condiciones de tortura en Nicaragua.

Encarcelados en Navidad y año nuevo, testimonios, consecuencias y la demanda de una pronta liberación

La navidad y la llegada de año nuevo está marcada por la incertidumbre por cuarto año consecutivo en las familias de los presos políticos. Familiares, una psicóloga y una excarcelada comparten los efectos de este contexto en Nicaragua

Por cuarto año consecutivo el régimen de Daniel Ortega mantiene en la cárcel a decenas de opositores durante as celebraciones navideñas y de fin de año. Además de vulnerar los derechos humanos, como refieren especialistas del tema, esta situación es una amenaza a la salud psicoemocional, confirmó una psicóloga, debido a la abrupta separación con los seres queridos en una temporada de alto contenido y valor familiar.

Las familias de las personas privadas de libertad sintieron el vacío en las mesas y las celebraciones de sus seres queridos. Describieron las celebraciones de navidad como un día desesperanzador y piensan que van a recibir el año nuevo con la misma angustia y dolor por no tener noticias de su familiar e imaginar que lo están pasando en celdas frías.

Según el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, hasta el 30 de noviembre, la cifra de presos políticos en Nicaragua es de 167. De estos, 157 detenidos a partir del contexto de abril de 2018 y 10 previo a esta fecha.

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“Como mis niñas están pequeñas, ellas no comprenden, lo que yo hice fue un regalo y les dije. ¡Esto se los da papá!”, contó con dolor la esposa del reo político, Roger Reyes, que lleva 132 días encarcelado. También relató que la celebración de la noche buena y navidad el sentir fue un completo vacío, debido a que el ambiente es de estar en familia. “Toda esa semana estuvimos pensando que tal vez a última nos iban a decir: tienen 15 minutos para hablar con él, ese hubiese sido suficiente para tener un poquito más de tranquilidad”, afirmó.

Una psicóloga que solicitó el anonimato, afirma que esta situación y estas fechas para las personas que se encuentran recluidas contra su voluntad y de manera injusta, el principal sentimiento que embarga a los encarcelados es de incertidumbre. “Debido a que pasaron encima de todos los derechos, es un momento de incertidumbre por no ver a tu familia, saber que tu hijo o hija está solo, tus padres, y se sienten como está muerto en vida”, afirma la especialista.

Igualmente, una familiar del joven opositor Max Jerez, que suma 178 días en la cárcel, que pidió la omisión de su nombre, relató que se imagina que debe estar deprimido en estas fechas todavía afectado por el fallecimiento de su mamá y el dolor de no poder despedirse de ella. “La verdad yo me siento mal, porque todavía siento el dolor de la partida de su mamá y no sé cómo se sentirá él. Nos dijo en la última visita que se había puesto como depresivo y había pasado días sin comer. Nos duele como familiares que estén así, no debería de estar preso”, dijo con dolor la familia de este reo político.

Doña Heidi Meza, falleció en septiembre, su hijo Max Jerez, se enteró casi un mes después, no le fue permitido verla en su agonía ni asistir a sus funerales.

Las consecuencias

La especialista en salud mental comenta que debido a la tortura psicológica que están viviendo las personas privadas de libertad pueden experimentar diferentes mecanismos de defensa para compensar el dolor que puede causar no compartir estas fechas de unión familiar. “Pueden ser muchos, pero uno de ellos es la despersonalización que quiere decir que mi mente lo que hace es convertirme en otra persona, para pensar que estoy en otro lado, que mi realidad es otra cosa. Lo que puede suceder es que uno se puede quedar como enllavado. Muy probablemente lo que puede es que estas personas cuando salgan no van a ser las mismas”, explicó.

Agregó que las personas privadas de libertad que están con un grupo de personas pueden sobrellevar estas cargas de una manera más resiliente. Sin embargo, es más difícil y con mayores consecuencias para quienes los mantienen aislados.

Un familiar de la líder opositora Violeta Granera, de 67 años, con 205 días encarcelada, afirma que estas fechas han sido de “bastante reflexión” por el dolor latente de no poder compartir con su ser querido. Sin embargo, señala que esta época para las personas que han expresado su apoyo para los presos políticos deberían de ser de reflexión para las familias y que no se enfoquen en el dolor de la ausencia, sino que valoren el tiempo que puedan compartir con sus seres queridos. 

Sostenida por la fe

Celdas oscuras, inhumanas, insalubres, con un fuerte hedor, tristeza y durmiendo el suelo fue el ambiente navideño con el que la periodista Lucía Pineda Ubau junto a otras personas privadas de libertad por motivos políticos estuvieron en la navidad de 2018 y recibieron el año nuevo 2019, luego del inicio de la crisis sociopolítica en abril 2018. Estaban encarcelados en el antiguo Chipote en las inmediaciones del antiguo Hospital Militar en Managua, por la Avenida Bolivar.

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Pineda, ahora en el exilio en Costa Rica, describe que pasó estas fechas en “infraestructuras viejas ocupadas por la dictadura Somocista que también fue ocupada por la dictadura Sandinista”.

Ella menciona que estas fechas son especiales y para estar en familia, pero ese año le tocó compartirlo con otras presas políticas que se encontraban en la celda donde estaba recluida. “Esos días fueron los primeros que yo recibí, con todas las presas políticas que estábamos en la celda 36, que era pequeña, compartimos, oramos y nos sentamos en el piso. Nos unimos al culto que se hizo, solo nos podíamos oír las voces, nos identificábamos por las voces y nos presentábamos por las voces”.

Pineda fue detenida el 21 de diciembre de 2018, junto con Miguel Mora, también periodista y exprecandidato presidencial que ahora se encuentra encarcelado por segunda ocasión desde hace 183 días. Ambos dirigían el canal televisivo 100% Noticias, confiscado por el régimen. Fueron excarcelados en junio de 2019 bajo la polémica Ley de Amnistía.

La periodista relató que fueron momentos duros, pero lo que hizo mantenerla fue la fe en Dios y continuar resistiendo por su familia. “Son momentos duros, pero la parte espiritual nos sostuvo, sabíamos que nuestra familia estaba sufriendo”. Esa primera navidad luego del inicio del actuar sistemático y represivo por parte de la pareja dictatorial, ella la describe como “un golpe brutal” y triste para el periodismo y la sociedad nicaragüense, porque en el ambiente nacional se vivió el primer luto de estas fiestas navideñas por la aprensión arbitraria de dos periodistas, la confiscación ilegal de medios de comunicación reconocidos como 100% Noticias y Confidencial. “En medio de eso nosotros mantuvimos un espíritu de mucha fe y esperanza”, afirmó.

Campañas “Navidad sin presos políticos”

Desde las organizaciones opositoras como la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) y la Alianza Cívica, lanzaron campañas por la liberación de los presos políticos en está navidad. “Desde la Unidad Nacional lanzamos por cuarto año consecutivo la campaña Navidad sin personas presas políticas, que en esta ocasión llamamos: “Navidad en familia, libertad para los presos políticos”, considerando que no son un número o un nombre más en una larga lista, sino que son padres, madres, hijos, hijas, hermanos y hermanas quienes indudablemente deben estar libres en estas fechas especiales para convivir con sus seres queridos”, se puede leer en el comunicado que compartió a inicios de mes la UNAB.

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De igual manera, la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN) igual lanzaron una campaña de Navidad sin presos políticos, porque como afirma la integrante Dolly Mora, tenían la esperanza de que hubiera liberación de los presos. “Es muy doloroso ver en estas fechas a las familias separadas, tener que pensar que los chavalos están encarcelados de manera injusta y pensar que pudieron estar con su familia, con nosotros, pero con la esperanza de que en estas fechas les haya renovado la fuerza, que haya dentro entre ellos se hayan acuerpado, hayan orado y se hayan dado palabras de ánimo”, comentó la joven opositora.

El defensor de derechos humanos, Braulio Abarca integrante del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, afirma que pese a la exigencia de la comunidad internacional y nacional, de una navidad sin presos y presas políticas el régimen hace caso omiso de la liberación de más de 160 personas privadas de libertad detenidas arbitrariamente, además de enfrentar procesos arbitrarios y contrarios a derechos.

“Las violaciones a derechos humanos que se cometen a estas personas también transgreden a sus familias, principalmente a las madres que tienen niños y niñas, adolescentes y jóvenes que en fechas como estas deberían de permanecer al lado de su familia, como es el caso de Suyen Barahona, Tamara Dávila y de otras personas incluyendo los nietos y nietas de Francisco Sacasa y otras personas que permanecen en la cárcel sufriendo tratos crueles, inhumanos y degradantes”, afirmó el defensor de DDHH. 

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