Nicaragua se colocó en noviembre en el quinto puesto de las nacionalidades de las cuales más detenciones se registraron en la frontera de Estados Unidos con México. El país dio un salto del noveno —registrado en septiembre— al quinto puesto en noviembre, con más 13,600 detenciones, según datos oficiales del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP, por sus siglas en ingles).
Los nicaragüenses superaron incluso a los salvadoreños durante este periodo y solo por encima estuvieron México, Guatemala, Venezuela y Honduras, según el análisis de los datos hecho por la organización de derechos humanos Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés).
Que el número de detenciones en la frontera con México haya alcanzado un número récord “de manera dramática” es el reflejo que los nicaragüenses están huyendo del país debido al recrudecimiento de la represión estatal, afirmó a LA PRENSA el analista de Diálogo Interamericano, Manuel Orozco.
“El crecimiento más fuerte se observó en el 2021, primero en mayo cuando ya eran (casi) 5,000 inmigrantes huyendo, pero llegó a crecer en junio justo cuando se desata el encarcelamiento y persecución contra líderes cívicos nicaragüenses. El gran repunte de noviembre solo es muestra de las consecuencias represivas durante el período represivo que acompañó el fraude electoral», cuando muchos nicaragüenses fueron amenazados y otros dejaron de pensar en que en el futuro las cosas cambiarán, mencionó el analista.
Entre enero y noviembre de este año, 72,192 han sido detenidos mientras intentaban ingresar de forma irregular a Estados Unidos. Los picos más altos se dieron en julio y noviembre, con más de 13 mil detenciones cada mes. Sin embargo, las cifras empezaron a crecer considerablemente en abril y mayo.
“Cuando la represión legal y coercitiva se implementó a partir de mayo de 2021, con el encarcelamiento de líderes políticos y precandidatos a la Presidencia, salieron del país más de 80,000 personas”, indicó un informe de Manuel Orozco, presentado en octubre pasado. El analista, además había hecho una proyección que para después del contexto electoral serían alrededor de 9,500 detenciones en EE. UU. Esa proyección quedó muy por debajo de la realidad.
Relaciones entre EE. UU. y Nicaragua
Para el gobierno de Estados Unidos, encabezado por el demócrata Joe Biden, esta ola migratoria representa una gran preocupación y un reto de cómo lidiar con la crisis sociopolítica de Nicaragua, que ya cumplirá en abril de 2022 cuatro años.
Orozco dijo que el país norteamericano “está calibrando sus esfuerzos diplomáticos con el mandato de la Ley Renacer para agotar la mediación en medio de una posición inmadura del gobierno de Daniel Ortega”.
El pasado 10 de noviembre, tres días después de las elecciones en las que Ortega se aseguró su cuarto periodo presidencial consecutivo, y que fueron declaradas como una “farsa” por EE. UU., el presidente Biden firmó y promulgó la Ley Renacer, que propone ejercer más presión sobre el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a través de sanciones individuales a funcionarios y restringir los préstamos bancarios multilaterales.
Seis días después, el 16 de noviembre, el presidente estadounidense suspendió el ingreso al país norteamericano, como inmigrantes o no inmigrantes, a todos los funcionarios del régimen, incluyendo su esposa y vicepresidenta designada, Rosario Murillo, miembros de su administración, alcaldes, policía, ejército, funcionarios electos y las familias de todos los anteriores, por actos represivos y violación de los derechos humanos.