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El cuerpo de Wilder Martínez fue recibido por sus padres la noche del 14 de noviembre en el aeropuerto Augusto C. Sandino. LA PRENSA

«Han sido cinco meses duros», familia logra repatriar el cuerpo de Wilder, asesinado en México

El cuerpo del joven nicaragüense llegó al país la noche del domingo 14 de noviembre y fue enterrado la tarde de este lunes

Después de cinco meses de “estrés, incertidumbre y depresión” finalmente la noche del 14 de noviembre familiares del joven nicaragüense Wilder Rafael Martínez pudieron repatriar su cuerpo desde México, lugar donde fue presuntamente asesinado por un cartel en la ciudad de Reynosa, en el estado de Tamaulipas, el pasado mes de junio. Él dejó a sus padres para enrumbarse a Estados Unidos en busca del anhelado «sueño americano».

«El cuerpo vino a Nicaragua el domingo 14 de noviembre a las 10: 45 de la noche. Nosotros lo retiramos a las 11:45 y a eso de la medianoche salimos hacia nuestra comunidad y vinimos aquí a las 4 de la mañana», fue lo primero que contó a LA PRENSA Josué Martínez, padre de Wilder.

El joven de 19 años salió de su casa, ubicada en la comunidad Las Vueltas del Kilambé del municipio de Wiwilí, en Jinotega, el 18 de mayo junto a su tío Hernán Valladares, quien días después del suceso contó que la noche del 19 de junio la bodega donde se encontraban varios migrantes fue asaltada por el cartel del Golgo, quienes asesinaron a unas 15 personas, según informaron las autoridades mexicanas. Hernán sobrevivió y ahora se encuentra en Estados Unidos.

«Nosotros estábamos preocupados porque no queríamos que los restos de nuestro hijo quedaran en un lugar tan largo donde uno no se da ni cuenta si realmente le darán sepultura, y todo eso nos causaba estrés, incertidumbre y depresión. Aunque está el dolor en mi corazón y en el de mi esposa, porque han sido cinco meses duros para nosotros, nos sentimos satisfechos porque sabemos dónde está su cuerpo para visitarlo», continuó comentando Josué.

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Momento en que el cuerpo de Wilder es recibido por sus familiares. LA PRENSA / Cortesía

El proceso de repatriación

Cuando Wilder fue asesinado, sus padres en Nicaragua desconocieron la noticia. No sabían nada de él, perdieron comunicación desde los primeros días que salió del país junto a su tío. Fue a través de redes sociales de medios mexicanos que se enteraron de la tragedia. Su cuerpo yacía en el suelo y bastó ver la vestimenta para saber que era él.

Tras reconocerlo, Josué y su esposa comenzaron a hacer gestiones para la repatriación del cuerpo. El hombre cuenta que en principio el gobierno municipal prometió ayudarles con todo el proceso, «me hicieron movilizarme a sacar papeles», pero es la fecha y nunca resolvieron nada, dice.

Sin embargo, la solidaridad de la comunidad no se hizo esperar y poco a poco iba resurgiendo la esperanza de traer el cuerpo de Wilder a su tierra. «Me ayudaron a nivel municipal, me ayudaron en el municipio de Nueva Segovia, Jalapa, mi hermanos en Cristo, todos se solidarizaron», reconoce.

Aunque la población se desbordó en solidaridad, Josué relata que la principal ayuda provino del exterior a través de la Organización Texas Nicaraguan Community y de colaboradores del colectivo de Nicaragüenses en México. Fueron muchas trabas, papeleos pero finalmente el cuerpo pudo ser repatriado.

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«Esta organización de Texas y México nos han servido de mucha ayuda, a mí como padre, a mi esposa como madre, a mis hijos como hermanos y a mis padres como nietos. Es un alivio porque ya este caos, estos momentos difíciles que hemos vivido, ya gracias a Dios acabaron. Con esta ONG entramos en conversación a finales de agosto y desde la fecha hasta acá hemos venido luchando con muchas dificultades», sostuvo Josué.

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El lunes familiares de Wilder realizaron una misa en la iglesia de la comunidad llamada El Maleconcito. LA PRENSA / Cortesía

Más de 7 mil dólares por repatriación

El ciudadano comentó que aunque el proceso de repatriación tenía un costo de 5 mil dólares, en total gastaron un aproximado de 7 mil dólares por asuntos de papeleos, transporte de Wiwilí hacia Managua, alimentación, entre otros, de los cuales la ONG aportó 4 mil «y el resto que iba faltando ellos mismos me iban ayudando y la población de Nicaragua y otros lugares que se unieron al dolor de nuestra familia».

«Fueron meses duros, más de 150 días y pensábamos que solo veríamos los huesitos, pero venía todo su cuerpo y eso es una alegría para nosotros», recalcó.

El lunes familiares de Wilder realizaron una misa en la iglesia de la comunidad llamada El Maleconcito y a eso de la 1 de la tarde fue enterrado en el cementerio de la Zompoperita Número Dos, en el municipio de Pantasma.

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