Flecheros matagalpas en la Batalla de San Jacinto

Pruebas arqueológicas

(Al concluir septiembre y para cerrar el Mes de la Patria 2021, en el Bicentenario de la Independencia Nacional y el 165 aniversario de la Batalla de San Jacinto, publicamos este artículo del historiador Eddy Kühl Arauz quien ha dedicado parte de su trabajo a reivindicar la participación de los indios flecheros de Matagalpa en la más célebre batalla de la Guerra Nacional de Nicaragua de 1856-1857).

El testimonio del oficial Carlos Alegría Montenegro, del Ejército del Septentrión, refirió que él vio llegar a los flecheros, con esta nota: «Yo vi llegar el 11 a San Jacinto una columna de 60 indios flecheros de Matagalpa que fueron de gran fortuna para la jornada del 14».

Además de ese testimonio, 150 años después se encontraron estas pruebas arqueológicas con respecto a los flecheros en la propia hacienda San Jacinto. Arqueólogos peruanos y nicaragüenses que examinaron los restos óseos enterrados en esa hacienda, determinaron estos indicios. Esto es lo que dice el arqueólogo Edgar Espinosa, entonces director del Museo Nacional.

“Eddy: Te mando el informe de antropología física de los restos óseos que encontramos en San Jacinto. Es posible que pertenecieran a los flecheros por varias razones: Se enterraron ‘a la vera del camino’ y no en Campo Santo el cual estaba bastante cerca de la hacienda San Jacinto. Es posible que la negación del entierro se debiera a que no fueron aceptados en los cementerios y no podían regresar con los restos a Matagalpa. La deformación craneana fue una práctica que desapareció en el Pacífico de Nicaragua debido al colapso de las poblaciones indígenas y esta práctica también desapareció. Es tema interesante que vale la pena abordar”. (Edgar Espinosa Pérez).

Pruebas arqueológicas: 1. Deformación craneal, propia de indígenas matagalpas. 2. Edad de los restos es de menos de 200 años. 3. Enterrados a 300 metros de la casa hacienda a orillas de la vera del camino que conducía a Matagalpa. No así el Campo Santo local. 4. Orificios de bala de alto calibre en el cráneo y de objetos contundentes en otro caso. 5. Entre estos restos no había botones ni hebillas, cosas sí encontradas en los soldados en el Campo Santo. 6. Masculinos, de edad militar entre 17 y 25 años. 7. Molares propios de la dieta de estos nativos.

Conclusión: Los arqueólogos que los examinaron determinaron que eran indígenas matagalpas, y ocupan frases como estas: “Tres adultos jóvenes entre los 17 y 25 años de edad, sexo masculino”. “Dos de los cráneos presentan deformación craneana y en el otro la pátina consolidante no permite observar el grado de fusión de las sustancias con claridad”. “En la limpieza del material óseo se encontró… una punta de hierro… y tachuelas de metal”.

“El cráneo presenta orificio de entrada y salida de proyectil por arma de fuego”. “Los rasgos de dimorfismo sexual presentes en el cráneo indicaron que se trataba de un individuo masculino”. “Evidencia de armas cortantes y de fuego…” “Estamos seguros que al menos dos de los entierros tienen deformación craneana, que sin duda fue una práctica de los indígenas de Mesoamérica. Lo interesante es que los matagalpas pudieron ser indígenas chibchas con alguna tradición mesoamericana”.

El autor es miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua, y de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua

Opinión Batalla de San Jacinto archivo
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