Y además
La perdiz es un ave gallinácea autóctona de Europa. No puede volar como los pájaros, solo a distancias muy cortas y sin alejarse del suelo donde hace su nido entre los matorrales.
La mitología griega explica el origen de la perdiz, como el de tantas cosas y fenómenos de la vida humana y natural. Al respecto cito al lingüista y etimologista argentino Ricardo Soca, en su columna La palabra del día del 9 de septiembre de 2021 que explica la etimología de la palabra perdiz y su origen mitológico:
“Según la mitología griega, Pérdix era un sobrino de Dédalo dotado de una inteligencia prodigiosa, capaz de aprender rápidamente cualquier cosa y de tomar las mejores decisiones con gran creatividad”.
Dédalo era un genial arquitecto descendiente de los primeros reyes de Atenas, quien diseñó el Laberinto de Creta donde fue encerrado el monstruoso Minotauro, que era mitad hombre y mitad toro.
Dédalo tomó como ayudante a un sobrino llamado Pérdix, quien, según relata Soca, “aprendió muy rápido y en poco tiempo dominó la profesión y superó largamente a su tío en habilidad y creatividad”.
A Pérdix se le atribuye el invento de la sierra, que se le ocurrió cuando al pasear por una playa vio el esqueleto de un pescado. Se fijó detenidamente en las hileras de dientes y de allí tomó la idea para inventar la sierra.
También se atribuye a Pérdix haber inventado el horno de alfarería, así como el compás, que lo hizo uniendo dos alambres de hierro.
Pero la extraordinaria creatividad de Pérdix motivó la envidia de su tío y maestro, Dédalo, quien decidió matarlo. Lo invitó a subir a lo alto de la Acrópolis y en un descuido lo arrojó al vacío, para que se estrellara contra el suelo y muriera.
Sin embargo, Atenea, la diosa patrona de Atenas y protectora de la inteligencia y la sabiduría, intervino para salvar la vida de Pérdix. Antes de que se estrellara en el suelo, la diosa lo convirtió en un ave que desplegó sus alas, se posó suavemente en el suelo y se alejó en cortos vuelos, como saltos grandes.
Aquella ave en la que Atenea convirtió a Pérdix fue llamada perdiz desde entonces y en los cuentos se suele decir dice de los recién casados… y fueron felices como perdices.
Dédalo fue juzgado por su intento de matar a Pérdix y expulsado de Atenas, lo condenaron al ostracismo. Dédalo vagó por los caminos perseguido por las Erinias, los espíritus vengadores que atormentaban a los criminales con el sentimiento de culpa. Hasta que cruzó el mar y llegó a Cnosos, la antigua gran ciudad de la isla de Creta donde el rey Minos lo purificó de su crimen.
Dédalo se quedó a vivir en Cnosos y fue nombrado arquitecto oficial. Allí diseñó obras maestras como la gran sala de baile de Ariadna, la princesa hija de Minos; la vaca de madera hueca que usó la reina Pasífae para introducirse y ayuntarse con un toro de Zeus; y el Laberinto para encerrar al Minotauro que nació de aquella relación zoofílica.
Por haber ayudado a la fuga del héroe Teseo, que entró al Laberinto para dar muerte al Minotauro y pudo salir gracias a un ovillo de hilo que le dio la princesa Ariadna, Dédalo fue encerrado allí mismo con su hijo, Ícaro. Pero Dédalo diseñó unas alas maravillosas, las pegó con cera en sus espaldas y las de Ícaro y ambos escaparon volando.
Pero la fuga no tuvo un final feliz. Déjalo recomendó a Ícaro que no volara muy alto, pero el muchacho no hizo caso y voló tan arriba que se acercó al Sol. El calor derritió la cera que pegaba las alas a sus espaldas y se precipitó a tierra. Irónicamente, el hijo de Dédalo murió como él quiso matar a Pérdix.