Si hay una persona que reúne todas las cualidades para ofrecernos consejos, ese se llama Fabio Gadea Mantilla. Desde que tengo uso de razón y de eso ya hace largo rato, escucho el nombre de Fabio Gadea, ya sea por su personaje de Pancho Madrigal, por su participación en novelas radiales que eran la delicia de familias enteras de aquellos años, por ser dueño de radio Corporación que como bien lo dice su eslogan, es la emisora que habla el lenguaje del pueblo, además de sus ya legendarias Cartas de Amor a Nicaragua y sus noventa y tantos años, la mayoría de ellos pendiente de nuestra vida nacional, le dan la autoridad para decir lo que dijo.
He hecho este preámbulo para recordarle a los jóvenes y a algunos no tan jóvenes, quién es Fabio Gadea y si se atrevió a gritar a todo pulmón una reflexión para nuestros hermanos en el extranjero, no lo hizo para hacerlos sentirse mal, sino más bien para que aterricemos y que no insistan en ofrecernos soluciones fuera de toda lógica, sin tomar en cuenta o más bien queriendo ignorar las circunstancias políticas que atravesamos actualmente.
He hecho este preámbulo, porque en algún momento yo también he sentido la frustración de que los cientos o miles de kilómetros que separan de la Patria a algunos compatriotas, les hace ver un panorama distinto al que vivimos a diario los que todavía nos quedamos aquí enfrentando las embestidas de las medidas cada vez más desacertadas de un gobierno que apenas logra mantenerse en el poder. Dicho lo anterior, permítanme recordarles que estamos a menos de sesenta días de unas elecciones totalmente atípicas, en gran parte por la irresponsabilidad y ambición de muchos de los que se fueron, de los que se quedaron (pero mudos) y por qué no decirlo, de más de uno de los que hoy guardan prisión.
Por ello en mi artículo anterior expresé que ya era tiempo de hacer un alto en el camino, reflexionar sobre dónde estamos, para dónde vamos y hacía mención que nuestros hijos no merecen la Patria que les estamos heredando. Solamente haciendo un alto en el camino y siendo más responsables con nuestras obligaciones como ciudadanos podremos aspirar a un futuro en democracia. Por lo pronto, para nuestros compatriotas en el exterior les comento; no esperen sorpresas en estas elecciones, si a los cinco candidatos presidenciales los llevan al mercado de Mayoreo en Managua, les aseguro que pasarían desapercibidos. Ninguno de los partidos que participan en las elecciones al momento de escribir este artículo tiene un centavo para promocionar a sus candidatos, para lo que pueda servir solamente el PLC realizó primarias departamentales para elegir a sus candidatos a diputados, el resto de partidos en un alarde de solamente ellos saben qué, se eligieron entre sí. Así que, si algún compatriota quiere gastarse su dinero y venir a votar por algún candidato y su pariente bienvenido, pero aquí ya todos sabemos quién va a ganar, lo que no sabemos es quién va a ser el suertudo al que le va a tocar el segundo lugar.
Así que mi recomendación es que comencemos a pensar qué acciones podemos tomar después del 7 de noviembre, les adelanto, si bien es cierto que según la Constitución los partidos políticos son los únicos habilitados para competir en elecciones, que en esta ocasión solo servirán para legalizar al ganador, no estoy muy seguro que sirvan para garantizar la paz social que Nicaragua necesita para salir adelante y dejar de ser la cenicienta de Centroamérica.
Este es un punto que abordaré en detalle una vez que haya iniciado oficialmente la campaña electoral y tengo entendido que más de una de las organizaciones que agrupan a veteranos de la siempre gloriosa Resistencia Nicaragüense tienen algo que decir y compartir al respecto. Por lo pronto mi respeto a quienes en el exterior se toman su tiempo para ocuparse de los acontecimientos de esta su Patria.
El autor es comentarista político.