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El embajador del Gobierno de México en Nicaragua, Gustavo Cabrera. LA PRENSA

El embajador del Gobierno de México en Nicaragua, Gustavo Cabrera. LA PRENSA

Régimen llama «injerencista» al embajador y gobierno de México por un retuit a Sergio Ramírez

A través de una carta enviada desde la Cancillería de Nicaragua, el régimen alega que es en respuesta a "su abusiva publicación de hoy". Este jueves Gustavo Cabrera retuiteó el vídeo de la reacción del escritor nicaragüense Sergio Ramírez ante la acusación de la Fiscalía.

El régimen de Daniel Ortega a través de una carta «diplomática» enviada por la Cancillería nicaragüense arremetió este jueves 9 de septiembre, contra el embajador del Gobierno de México en Nicaragua, Gustavo Cabrera, a quien acusó de tener una posición «injerencista y entrometida» en asuntos internos.

La carta, firmada por Arlette Marenco, vicecanciller nicaragüense, inicia alegando que responde a «su abusiva publicación de hoy», y aunque no especifica qué publicación. El embajador del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en su cuenta oficial de Twitter, hoy retuiteó el vídeo de reacción que hizo el escritor nicaragüense Sergio Ramírez ante la acusación pública por parte de la Fiscalía en su contra por supuestamente «realizar actos que fomentan e incitan al odio y la violencia».

El embajador de México ante Nicaragua retuiteó la reacción del escritor nicaragüense Sergio Ramírez. LA PRENSA / CAPTURA DE PANTALLA
El embajador de México ante Nicaragua retuiteó la reacción del escritor nicaragüense Sergio Ramírez. LA PRENSA / CAPTURA DE PANTALLA

Ese retuit a criterio del régimen orteguista, según se lee en la carta diplomática con fecha 9 de septiembre, evidencia que «usted y el Gobierno de México se colocan en una posición injerencista y entrometida, cumpliéndoles sumisa y fielmente a los yanquis, sirviéndoles en el rol que tristemente han venido ustedes asumiendo, de interventores permanentes en nuestros asuntos propios, por encargo del imperio».

Acusa de «violencia, crímenes y violaciones a derechos humanos»

En esa misma línea, en la carta le recuerda a la administración de AMLO que «nunca» han ignorado el principio de no injerencia o de no intervención. Pero irónicamente le reprocha que «nunca hemos denunciado o comentado la violencia, crímenes y violaciones a los derechos humanos, que según organismos y personajes mediáticos, ocurren en México, todos los días».

Y añade que también «nunca hemos recogido declaraciones de tantos personajes mediáticos, contra el presidente o el Gobierno de México».

Por lo tanto, la dictadura de Ortega considera y cataloga que es «lamentable» el supuesto papel de «miseria cultural, histórica y política, que hoy juega México», y le dice que aún «cuando creíamos que esa miseria y mezquindad  humanas, esa desgracia, se acababa con el neoliberalismo, e iniciaba un ciclo de entendimiento y respeto, con el nuevo Gobierno del que usted forma parte».

«Abuso antipatriótico»

Ante dicha falta, considera por el régimen de Ortega, le envían un mensaje a los mexicanos: «A México le decimos, como hermanos nuestros americanos, abusar es negar la libertad y el decoro, es menospreciar, indecentemente, la dignidad de nuestros pueblos. El abuso antipatriótico siempre lleva por caminos y destinos erráticos, errados, y despojados de la honorabilidad fraternal que debe caracterizarnos»..

La misiva demanda a que el Gobierno de México «debe cumplir con su doctrina Estrada y descontinuar ese lamentable, desdichado e infeliz camino de ocurrencias y vanidades, de servilismos y lacayismos, de pelelismos que niegan su propia historia».

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La doctrina Estrada, promulgada en 1930 por el canciller Genaro Estrada, plantea que el gobierno mexicano sólo se limita a mantener o retirar, cuando lo crea procedente, a sus agentes diplomáticos, sin calificar precipitadamente, ni a posteriori, el derecho de las naciones para aceptar, mantener o sustituir a sus gobiernos o autoridades, según indica el portal Memoria Política de México.

Además les advirtió que «Nicaragua, ni se vende, ni se rinde jamás» debido a que señala que «no es con entreguismos y servilismos a la decadencia yanqui que se encaran los problemas del mundo, y de nuestra américa caribeña».

México llamó a consultas a su embajador 

El 21 de junio, la administración de AMLO en un comunicado conjunto con el Gobierno de Argentina, llamó a que su embajador en Nicaragua se trasladará a su país para responder consultas sobre el actuar del régimen orteguista en contra de la oposición durante los últimos días.

Gustavo Alonso Cabrera Rodríguez (de México) realizará en sus país consultas sobre las «preocupantes acciones políticas-legales realizadas por el gobierno nicaragüense en los últimos días que han puesto en riesgo la integridad y la libertad de diversas figuras de la oposición (incluidos precandidatos presidenciales), activistas y empresarios nicaragüenses».

En el comunicado oficial añadieron que «Argentina y México se mantendrán atentos a la evolución de los acontecimientos relacionados con la hermana República de Nicaragua y seguirán promoviendo inequívocamente el pleno respeto y promoción de los derechos humanos, las libertades civiles, políticas y de expresión de toda persona, con independencia de su nacionalidad/o profesión».

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Casi dos meses después, el 9 de agosto, la administración de Ortega llamó a consultas a su embajador en México, Juan Carlos Gutiérrez Madrigal, en «reciprocidad» como corresponde con la Convención de Viena ante similares llamados efectuados por esos gobiernos, según informó ese día Rosario Murillo.

«El Gobierno de Nicaragua ha observando y considerado con seriedad y madurez, con gran paciencia los constantes e inmerecidos señalamientos irrespetuosos, injerencistas, intromisores e intervencionistas en nuestros asuntos internos de parte de las máximas autoridades de estos países, sobre temas que solo conciernen a nuestro pueblo y Gobierno, y además refiriéndose cínica e inescrupulosamente a situaciones que pretenden ignorar y que son lesivas de los derechos humanos en sus propios países», indicó Murillo.

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