Me sorprende como un Estado como Taiwán, que históricamente ha buscado su independencia y libertad de la China comunista, sigue apoyando al gobierno de Nicaragua con tanta ayuda no reembolsable. Según el artículo publicado en LA PRENSA el pasado 31 de agosto, Taiwán ha superado a la Unión Europea en cuanto a la cantidad de dinero que Nicaragua recibe por donación. Un país como el nuestro depende de ese dinero, pero si los que andan repartiendo ayuda ven que sus aportes están aportando a algo fuera de lo normal y hasta no democrático, entonces es obvio que cualquier ayuda será disminuida o simplemente dejará de fluir. Pero en el caso de Taiwán, más bien va en aumento… pero ¿por qué?
Cuando se habla de Taiwán cabe destacar que en su historia ha sido un territorio que tiene ansias de vivir completamente independiente de la mira autoritaria de la República Popular China que, a pesar de no tener control sobre Taiwán, reclama la soberanía del territorio bajo el principio “Una sola China”, la cual también utiliza sobre Hong Kong.
Además, Taiwán es un Estado que durante años no ha gozado de una relación diplomática con Estados Unidos (EE. UU.) hasta que recientemente se había establecido cierta comunicación y hasta apoyo de quienes nuestro dictador llama “el imperio”. El apoyo de EE. UU., desde el 2016, ha sido uno de prevención por cualquier intervención sobre la isla por parte de China y el ahora presidente Joe Biden ha dicho que su apoyo a ese Estado es “tan fuerte como una roca”. Solamente 15 naciones reconocen a Taiwán como legítimo—incluyendo Nicaragua, una nación que parece ser más como la China comunista que un Estado que busca ser libre de ese sistema antidemocrático y represor.
Debido a todo esto, no capto la razón por tanto aumento de ayuda. ¿Será por ese constante deseo de ser reconocido? O quizás es algo tan simple como ser bondadosos con una nación empobrecida. ¿Podrá ser que la influencia de Pekín ha logrado penetrar a un gobierno dizque democrático? Según una nota de la BBC, publicada el 26 de mayo, muchos en Taiwán viven preocupados de una dependencia mayor sobre China y que eso está debilitando esas ambiciones de independencia.
Lucydalia Baca de la revista Connectas llegó a escribir un excelente artículo sobre este mismo problema. La publicación destaca que “el respaldo de Taiwán al ejecutivo de Nicaragua se ha manifestado de dos maneras. Por un lado, no ha manifestado la posición de ese país ante la represión del gobierno nicaragüense, pero también ha inyectado recursos en un momento de crisis de la economía. Esa posición contradice los preceptos democráticos que este país asiático promueve en el mundo en el contexto de su rivalidad con China continental”.
Por lo tanto, es incomprensible la actuación paradójica de un Estado que apoya su propio distanciamiento de un sistema que el régimen busca copiar. ¿No se supone—debido a las similitudes— que Taiwán más bien debería apoyar la causa de quienes buscan alejarse de un gobierno antidemocrático y represor como la del dictador? Y también… ¿por qué siguen donando a quienes también buscan, por otro lado, un soporte monetario de quienes viven amenazando la democracia deseada en sus propias tierras.
El autor es maestro de literatura y autor de obras que relatan los inicios de la rebelión de abril en Nicaragua.