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Scharllette Allen volvió a jugar baloncesto 11 años después. Se había retirado de las canchas poco después de convertirse en la primera costeña en ganar el concurso de Miss Nicaragua en 2010. «El baloncesto ha sido parte de toda mi vida antes de los concursos de belleza», explica la actual jugadora de las Jaguares de la UAM en la actual Liga Superior de Baloncesto Femenil.
Allen, de 29 años, cuenta que jugó baloncesto desde los 8 años impulsada por su mamá Bárbara Moses Hall, quien fue el principal pilar de su vida para practicar este deporte, durante su participación en los cursos de belleza y el cuido de sus hijos J’mar Joseph Allen, de 9 años y Jamaal Joseph Allen, de 5 años. «Ella falleció repentinamente en 2019 de un infarto, fue un golpe bien duro, hasta la fecha la lloro, no lo asimilo. Fue mamá y papá a la vez», señala.

La actual jugadora de la UAM explica que cuando ganó los cursos de belleza regionales Miss Moravo 2006, Miss Autonomía 2008 y Miss Oneness 2008 se mantenía jugando baloncesto. Tras coronarse la noche del 27 de febrero de 2010 como Miss Nicaragua estuvo dos meses en la liga femenina de ese momento y después se retiró porque los compromisos como reina de belleza le quitaban mucho tiempo.
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Poco después de entregar la corona en 2011 se dio cuenta que estaba embarazada y desde entonces se había dedicado al cuidado de sus hijos, trabajar y pasar tiempo con su marido Mark Joseph, jugador de la Costa Caribe en el Campeonato Nacional de Beisbol Superior y quien también ha jugado baloncesto profesional. «El deporte en general tiene mucho que ver en mi vida y la de mis hijos, él me apoyo incondicional para mantenerme jugando», indica Allen, quien destaca el respaldo de la asistente del hogar en la atención de sus hijos y su casa cuando se encuentra en la cancha.
Omar Pereira, su actual entrenador, la buscó para formar el equipo de Linces el año pasado, sin embargo se salió al llegar la pandemia del Covid-19. «Tenía temor de contagiar a mis hijos. Debía cuidarlos», explica Allen, quien este año volvió porque su amiga Arlen Mago, actual jugadora de las Leonas, la animó y Pereira le ha dado la oportunidad de formar parte del equipo sabiendo que solo podrá entrenar dos veces a la semana. «Me gustaría estar más activa, pero hay días que mis hijos tienen tareas que entregar y los apoyo», señala.
Allen asegura que se alejó de los concursos de belleza porque se dedicó a su familia a tiempo completo. «Me han buscado para ser jurado, participar en pasarela o apoyar a las niñas, pero el tiempo de mi trabajo (especialista en gestión ambiental) y atender a mis hijos no me da», dice la Miss Nicaragua 2010, quien sostuvo que mientras tenga salud y fuerza seguirá jugando el baloncesto superior.
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