Nuestra historia personal nos habla de un niño (a) herido que se refleja en el adulto de hoy. Muchas veces estas heridas son los detonadores dentro de las relaciones disfuncionales. Entendernos con los demás es un arte y un reto, por eso es necesario trabajar en el autoconocimiento y encontrar estrategias que nos ayuden a armonizar nuestras relaciones.
Te comparto algunas pautas que podrían facilitar tu relación con los demás:
1. Soltar las exceptivas respecto a otros. A veces esperamos mucho de los demás y nos decepcionamos. Cada quien da la que puede, por lo tanto, una opción más liberadora es no esperar nada de nadie.
2. Cambiar la visión respecto al otro. Cuando tenemos conflictos con otros solemos ver sus sombras. Esta predisposición empeora las relaciones y nos hace perder objetividad en relación a la otra persona. Procurá ver su lado bondadoso.
3. Establecer límites desde el inicio. En toda relación establece límites de respeto en un comienzo. No dejés que escale la manipulación, los celos, el control, la violencia…
4. Escuchar, más que aconsejar. La mayoría de las personas se sienten mejor siendo escuchadas que aconsejadas. Acompañar a los demás con respeto y de forma activa fortalece los vínculos emocionales.
5. Validar emocionalmente a otros. Por muy irracional que te parezcan las emociones de otra persona, procurá ser empático y validar su sentir en lugar de exigir que se sienta bien en el momento.
6. Practicar una buena comunicación. Utilizá un lenguaje positivo y no violento, sin etiquetas, sin reclamos o indirectas para pedir lo que deseás. Cuidá también de tu lenguaje corporal.
7. Generar confianza. Evitá criticar, juzgar o mentir frente a otros. Eso genera desconfianza ya que los demás pensarán que harás lo mismo cuando ellos estén ausentes.
8. Ser detallista. La amabilidad y los detalles hacen la diferencia en una relación. Procurá estar pendiente de los cumpleaños o situaciones difíciles de tus seres queridos. Cuando llegués a una casa de invitado, procurá llevar algún regalito.
9. Resolver los conflictos, no dejar que se acumulen. Si hay dudas, aclará; si hay enojo, hablá; si hay dolor, resolvé. No dejés los asuntos de forma inconclusa.
10. Trabajar tu autoestima y paz interior. En la medida en que sanamos y estamos en paz con nosotros mismos, en esa medida nuestras relaciones también mejoran. Siempre compartimos lo que somos con los demás.
La calidad de tu vida es proporcional a la calidad de tus relaciones. ¡Trabajá en ellas!
Autora y conferencista
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