Una foto de archivo muestra el lugar de la masacre y donde murió el nicaragüense. Cortesía

Familia halla por fin el cuerpo del nica que murió en balacera en México

Temían que autoridades mexicanas lo hubieran enterrado en alguna fosa común, debido a las dificultades que enfrentaron para reclamarlo a tiempo

La familia del joven Wilder Rafael Martínez Valladares ha encontrado por fin su cuerpo. Tras varios días de búsqueda, el cadáver fue localizado en una morgue del Estado de Tamaulipas, en México, en donde se encuentra refrigerado, mientras los suyos recaudan ocho mil dólares para pagar los trámites de su repatriación.

Wilder Rafael Martínez Valladares partió junto con su tío Hernán Valladares en busca de una vida mejor a la que tenían en su natal Wiwilí, en Jinotega. La meta era llegar a Estados Unidos y desde allá ayudar económicamente a su familia en Nicaragua. Salieron la madrugada del 18 de mayo pasado.

Tras poco más de un mes de viaje por pasos irregulares, llegaron al borde fronterizo entre México y Estados Unidos, y mientras esperaban el momento indicado para cruzar, Martínez Valladares fue asesinado a tiros por el cártel de Los Z, según contó a LA PRENSA su papá Josué Martínez, quien todavía no logra resignación. «Era muy joven, muy joven», se repite.

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El nicaragüense, en una foto que en envió a familiares durante la travesía que no pudo completar. LA PRENSA/Cortesía

Encuentran cuerpo

La noche del jueves 17 de junio, una bodega ubicada en México, en donde se encontraba Wilder junto con otros migrantes fue asaltada por un grupo de armados. En ese momento Hernán Valladares, su tío,  logró escapar de la balacera y pudo cruzar hacia Estados Unidos, pero el muchacho no pudo. Quedó  atrapado entre la balacera y  una ráfaga lo alcanzó.

En Nicaragua la familia supo de la tragedia. Lloraron, pidieron ayuda para repatriar los restos y entre la espera y los trámites que nunca comenzaron, el cuerpo de Wilder terminó perdido. Doble dolor para la familia. Sabían que había muerto, sabían que debían traerlo de regreso para sepultarlo en casa, pero de pronto no sabían dónde estaba su cuerpo.

“Ya encontramos el cuerpo de mi hijo», dice don Josué. Del otro lado de la línea telefónica se percibe triste. «Al menos tenemos ese consuelo», agrega. El mayor temor de esta familia es que a Wilder lo hubieran sepultado en  una fosa común, como hacen con los migrantes que perecen y que nadie reclama a tiempo.

“Después de una intensa búsqueda por medio de un amigo que está en México, el cuerpo lo encontramos y está en la morgue de Tamaulipas a la espera de que se completen unos documentos que nos hacen falta”, explica don Josué a LA PRENSA.  “Entendemos que ahorita por la pandemia el Gobierno de México dispuso que toda persona que fallece por cualquier circunstancia y si el cadáver no es reclamado a los diez días, es enterrado por el Gobierno. Eso temíamos», amplió.

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Otra foto de archivo. Policías de México levantan la escena del crimen donde pereció el joven nicaragüense. LA PRENSA/ Cortesía

Puertas cerradas 

De acuerdo con don Josué, la Alcaldía de su localidad y la misma cancillería nicaragüense les cerraron las puertas durante la búsqueda de apoyo ante una tragedia, que en los próximos días cumplirá dos meses. “La Alcaldía dijo que nos iban a ayudar y después no nos ayudaron. Lo mismo pasó con la cancillería, nos han cerrado las puertas y no nos han apoyado”, se lamentó.

“Lo poco que hemos hecho es gracias a la ayuda de varios amigos y familiares que nos están apoyando para pagar los gastos de repatriación”, explicó.  De acuerdo con la familia, se necesitan unos ocho mil dólares para traer el cuerpo desde México. En estos momentos les falta apostillar unos documentos y mandarlos al apoderado en México para que  la funeraria pueda reclamar el cadáver y enviarlo al país. Les faltan aún tres mil dólares.

“Nosotros pedimos a las personas de buen corazón que desean apoyarnos para completar el dinero que por favor lo hagan. Esto nos ha tomado por sorpresa y ya queremos salir de esta pesadilla que poco a poco acaba con la familia”, comentó don Josué.

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Wilder era el mayor de cuatro hermanos y de acuerdo con sus familiares, las deudas del hogar lo motivaron a dejar su patria confiado en que iba a mejorar la calidad de vida de sus padres. Esta familia perdió casi todo con el paso de los huracanes Eta y Iota. Los ciclones arrasaron con los cultivos, dejándoles significativas pérdidas económicas y con serios compromisos de pago.

“Papito, yo me voy a ir porque usted tiene jaranas (deudas) y si yo me voy, nosotros vamos a quedar sin esas deudas, primeramente Dios vamos a salir adelante», fue la promesa que Wilder no le pudo cumplir a su padre.

Si desea apoyarlos, puede contactar a la familia al número 8984-3055.

 

  

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