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“Gracias a Dios ya se logró completar el dinero. Lo deposité y solo espero que nos confirmen el día que dejarán a mi hermano libre”, dijo Miguel Ángel Lacayo Martínez.
Ya se cumplieron cinco semanas desde que Carlos Francisco Lacayo Martínez fue secuestrado en la frontera de México y desde hace 15 días la familia ha multiplicado esfuerzos para sumar los seis mil dólares que el cártel del Golfo les pidió a cambio de su liberación.
Para la familia Lacayo Martínez, de León, las horas se han detenido y la angustia aumenta con el pasar de los días. La ansiedad también ha sido parte de la rutina en estas últimas semanas. El sueño americano que hace más de un mes motivó a Carlos Francisco viajar hacia Estados Unidos, terminó convertido en una pesadilla familiar que está por terminar.

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Miguel Ángel narró que el primero en conocer del secuestro de su hermano Carlos Francisco, de 25 años, fue su tío que vive en Estados Unidos, sin embargo no lo creyó y llegó a pensar que todo se trataba de una broma. “No sabemos por qué mi tío no nos dijo nada, sino hasta dos semanas después”. Desde que la familia Lacayo Martínez en Nicaragua conoció que la vida de su pariente tenía un precio, se enfocaron en reunir la cantidad de seis mil dólares.
“Yo ya quiero verlo y abrazarlo”, expresó doña Shary de los Ángeles Martínez López, madre de Carlos Francisco, a un medio local. “Estamos haciendo todo como familia para que él salga y esté con nosotros”, explicó. Dijo que la angustia que su familia ha vivido se ha prolongado por más de un mes. “Yo ya quiero que termine todo esto”, dijo con la voz quebrada.
Distintas actividades para recaudar dinero
Los Lacayo Martínez realizaron diversas actividades en el hogar y en el parque municipal. Las redes sociales y los medios de comunicación han sido utilizados para dar a conocer las rifas, venta de patio, tómbolas, hablatón. Para lograr su objetivo, esta familia desafió los límites, incluso la situación los llevó a hipotecar su vivienda para reunir la cifra total que exigieron los secuestradores de Carlos Francisco para su liberación.
“Yo me hago responsable por mi hermano”, expresó con voz nerviosa Miguel Ángel a la semana de iniciar el espinoso camino de recaudar los fondos. En medio de la angustia y la preocupación por obtener el dinero, este joven aprendió que las banda criminales no quieren ni asumir los costos de envío del dinero que piden por el rescate.
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El psicólogo independiente Kevin Vega García confirma que la familia que pasa por una situación similar a la ocurrida con los Lacayo Martínez se deben enfrentar a un triple golpe emocional. Además del duelo por el exilio, se suma la ansiedad y la angustia por el secuestro. Y por si fuera poco, el estrés por las limitaciones económicas para suplir la demanda de los delincuentes.
“En este caso, la meta de llegar a Estados Unidos pierde sentido frente a la necesidad de salvaguardar la integridad familiar”, destacó Vega. Doña Shary Martínez, madre del nica, expresó su agradecimiento por el múltiple apoyo comunitario en la recaudación de fondos.
En este sentido, Vega reconoce que la ciudadanía toma participación y crea una red de apoyo ante la necesidad de una familia que pertenece a su comunidad y la acuerpa para demostrar su cercanía y de cierta manera aportar con la causa. “El apoyo social y comunitario es la clave, ya que brinda más brazos a la familia para enfrentar su situación y hacerla más llevadera”, señaló el experto en salud mental.
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