La independencia que está pendiente

Ante tanto terror, intimidación y abuso, la historia nos recuerda, y anuncia que los días del Carmen están contados ojalá en un Septiembre símbolo de independencia. No sé cómo será el fin ni la chispa o acción interna, no externa que rechazo, que lo provoque pero ruego que sea pacífica.

El vaso está a punto de desbordarse ya que los abusos y violaciones del usurpador de la Presidencia y sus secuaces a la dignidad, libertad, derechos humanos, vida y hacienda de los nicaragüenses, todos dados por Dios, son ya tantos que ya estamos casi por superar el miedo que muchos tenemos.

Los nicaragüenses vivimos todos los días con terror ya que no sabemos cuándo el régimen con su policía, turbas orteguistas, y los sinvergüenzas de los poderes del Estado, nos detendrá en la calle, en la carretera, en el Xolotlán (para los menores de 60 años ese es el nombre verdadero del aeropuerto de Managua), o en las fronteras, violentará nuestras casas, intimidará y abusará a nuestras familias, se robará nuestras pertenencias, nos encarcelará, y pretenderá retirarnos nuestra ciudadanía (digo pretenderá porque el ser nica ya sea nacido en la tierra mojada o de padre o madre nicaragüense nadie no los puede quitar) mientras se las otorga con un irrespeto a nuestra soberanía y dignidad a sus compinches prófugos internacionales.

Ante tanto terror, intimidación y abuso, la historia nos enseña, recuerda, y anuncia que los días del Carmen están contados. Por supuesto que no sé cómo será el fin, ni cuál será la chispa o acción interna que lo provoque.

Aclaro y enfatizo que me refiero a decisiones de los nicaragüenses y no a supuestas sanciones o interferencias del exterior que además de ser no sinceras en su mayoría porque no les importamos sino que son para su “galería” como dirían los franceses, violentarían una vez más nuestra soberanía por lo que las rechazo y opongo. Sí, confío que el final del régimen será pacífico como deseamos los nicaragüenses y, siendo cristiano, ruego que nuestros tiranos y sus secuaces no sufran ni padezcan lo que ellos le han causado a muchos nicaragüenses.

Sería simbólico que el final fuera el mes que sigue septiembre ya que así celebraríamos, después de 200 años, una nueva independencia, así como los 165 años de la derrota y retirada de los antiguos filibusteros quienes, por cierto, palidecen ante los nuevos filibusteros en los abusos a la dignidad y derechos de los nicaragüenses.

Si no se da este septiembre podría ser el del 2022, o, los que siguen, ojalá más temprano que tarde, pero sí sería apropiado que fuera en un mes de septiembre; mes de independencias y orgullo nacional.

Siempre nos quedaría pendiente la urgente tarea de independizarnos de la pobreza y crear un país democrático y con instituciones sólidas que después de 200 años, a pesar de algunos intentos esporádicos como el de doña Violeta, no hemos podido lograr.

Pero al menos el país y los mismos simpatizantes sandinistas se habrán liberado de la lacra de los nuevos filibusteros.

Entonces, correspondería a los hoy vilmente encarcelados, o con casa por cárcel, que tengan credenciales democráticas, así como a otros con las mismas credenciales, conducir esta liberación de la pobreza y de la tiranía, e iniciar la ruta hacia la democracia e institucionalidad del país.

El autor es bachiller del colegio Centro América de Granada.

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