Mientras el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo celebra el primer año de las teleclases, programa impartido por el Ministerio de Educación (Mined), la valoración de los docentes de colegios públicos respecto a esta estrategia es tajante: es un fracaso, los estudiantes no miran esas clases.
Las teleclases surgieron en medio del primer pico de contagio de Covid-19 que vivió el país en el 2020. Desde su concepción, trató que todos los estudiantes que no llegaban a clases o se habían retirado de los colegios por temor a enfermar, tuvieran la opción de recuperar el tiempo perdido y no perdieran el año lectivo tomando las lecciones que se transmiten por el canal estatal.
Durante este tiempo se han compartido 1,400 teleclases y cápsulas educativas. Actualmente se transmite una nueva temporada «para afianzar conocimientos y aprendizajes», expresó la vicepresidenta designada de Nicaragua, Rosario Murillo.
Sin embargo, ¿qué impacto tiene dentro del aula de clases? «La verdad, nada productivo, mucho menos efectivo, porque la mayoría (de los estudiantes) no participa de las teleclases», indicó la Unidad Sindical Magisterial Nicaragüense (USMN), de acuerdo con los reportes que brindan los docentes de colegios públicos.
Según los maestros, tanto los padres de familia como estudiantes se excusan de no mirar las teleclases porque no tienen televisor, internet, celular, no entienden ni aprenden, o porque simplemente lo consideran como propaganda política.
¿Cómo funcionan las teleclases?
Cada fin de semana, los canales nacionales 6 y 15 —este último repite la señal del primero, y son ligados al orteguismo— presentan a docentes que imparten clases de Ciencias Naturales, Estudios Sociales, Matemáticas, Lengua y Literatura y Educación Física para las modalidades primaria, secundaria y secundaria a distancia en el campo.
La programación inicia a las 8:00 de la mañana y termina a las 3:30 de la tarde, según detalla el calendario publicado en la página del Mined en Facebook. En cada clase impartida, al docente le acompaña la figura de Augusto C. Sandino y la bandera rojinegra del partido político Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Los alumnos o padres de familia tienen la orientación de enviar videos, al grupo de WhatsApp integrado por los padres de familia y la maestra de la sección, del momento cuando el estudiante está atendiendo a las teleclases, esto como evidencia de que verdaderamente lo hace. Sin embargo, «son pocos» los que obedecen a ello.
«Los alumnos tienen que enviar al docente un video donde están viendo las teleclases, según la asignatura. También tiene que presentar el cuaderno con sus apuntes. El video enviado por el estudiante lo tienen que ver todos los docentes y la dirección. Los maestros expresan que la mayoría, de 35 a 40 estudiantes de cada sección, con costo dos o tres estudiantes reportan las evidencias con videos, los cuadernos y los temas», detalló la USMN.
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De igual manera, el docente tiene que mandar evidencias a sus superiores de los niños aportando sobre la teleclases en el salón de clases.
Después que todos los docentes tienen la información, la dirección se encarga de enviarla a los delegados municipales y departamentales del Ministerio de Educación. Luego ellos lo comparten a la directiva nacional, y al final, la nacional toma algunas fotos y videos y los envía a los canales oficiales «para que hagan público las famosas teleclases».
«Usted sabrá que a como pasa con las estadísticas de las instituciones del país, van totalmente maquilladas y en forma subjetiva, no representan la realidad», apunta la USMN.
Teleclases sin ningún resultado
«Muchos alumnos no ven las clases, otros las veían pero sin obtener resultados favorables en el aprendizaje (…) Aunque se conectaran viendo las teleclases en los canales oficiales, estas no funcionaron porque la mediación didáctica no fue pensada para aquellos alumnos y padres que jamás habían tenido que recurrir a esta modalidad. Los padres no sabían qué hacer con las actividades que se sugerían al final de cada clase, y por último, el estudiante no aprendió con ellas porque las consideró sin sentido», expuso la USMN.
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De acuerdo con los reportes que los docentes recibían, y reciben, de los padres de familia es que aunque los alumnos vean las teleclases, no aprenden a como debiera de ser, debido a que no presentan propuestas «de secuencias didácticas y metodológicas que garanticen aprendizajes relevantes en el estudiantado».
«Hoy por hoy, las teleclases en Nicaragua son una propuesta tecnológica pero fallida. No involucrar la realidad educativa y la brecha tecnológica en el desarrollo de esta propuesta, ha ocasionado que la inversión fuese infructuosa, y que no se haya alcanzado el impacto en la población estudiantil», valoró la USMN.

«Es una burla»
Recientemente los docentes expusieron que el primer semestre del año escolar concluyó con bajo rendimiento académico y bajo alarma por Covid-19 debido a que los estudiantes se «atienen» a la orden del Mined, de aprobar a todos alumnos, pese a sus desempeños.
Aunque el régimen apostó por las teleclases para reforzar el conocimiento de la comunidad estudiantil, los maestros no ven dichos resultados.
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«La mayoría de estudiantes y padres de familia ni se preocupan, porque al final los van aprobar. Todos corren con la misma suerte porque hay estudiantes que casi no llegan y no trabajan, y si el maestro deja espacio en blanco en su informe de calificación, la dirección los aprueba a todos. Eso es una burla más para el maestro, cómo juegan con la dignidad del maestro», reprochó la USMN.