El enviado especial del Departamento de Estado de Estados Unidos para el Triángulo Norte de Centroamérica —El Salvador, Guatemala y Honduras—, Ricardo Zúñiga, denunció que la democracia de Nicaragua bajo la administración de Daniel Ortega está experimentando «un deterioro» que es ocasionado por «la total indiferencia de sus líderes hacia las instituciones a las que deberían estar sirviendo», en referencia a los funcionarios públicos.
Las declaraciones de Zúñiga fueron dadas en una videoconferencia del Encuentro Nacional Empresarial (ENAE) 2021, celebrado en Honduras. «Estamos presenciando en tiempo real un ejemplo de lo que pasa cuando una buena gobernanza no es una prioridad», subrayó.
En esa misma línea, añadió que las instituciones nicaragüenses en estos momentos «no tienen la capacidad de hacer que sus líderes rindan cuentas», en alusión a la falta de independencia de las instituciones públicas en el país por el control absoluto que tiene el régimen Ortega-Murillo.
Destacó que Estados Unidos se sumó a 70 países, a la Organización de Estados Americanos (OEA), el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y la Unión Europea para «denunciar los esfuerzos del presidente (Daniel) Ortega y la vicepresidenta (Rosario) Murillo de arrebatar a los ciudadanos nicaragüenses sus derechos democráticos, en violación de los compromisos de Nicaragua bajo el Sistema Interamericano».
Responsabilidad de la región: «responder a la ruptura de la democracia»
El funcionario de la administración de Joe Biden aseguró que es responsabilidad «de todos en la región, incluyendo los vecinos de Nicaragua, responder a la ruptura de la democracia. Nos afecta a todos en las Américas».
Indicó que, por lo tanto, es importante reconocer que «este es un momento de desafíos enormes, nos enfrentamos a perturbaciones económicas, interrupciones políticas y sociales en muchos países, en muchos casos exacerbados por la pandemia».
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No obstante, Zúñiga consideró que la región se encuentra en «un momento de oportunidades», en el que los países deberían utilizar «la actual crisis para comprometerse a impulsar medidas orientadas a mejorar las condiciones de vida de la población».
Zúñiga, antes de finalizar su intervención, recalcó que los retos de hoy son «históricos», pero también recordó que «es cierto que estos problemas tienen soluciones, si existe la voluntad política para unir las fuerzas de un país, superando las divisiones y comprometiéndose con el éxito de toda la sociedad».