Testimonio de dos noches negras

Lo siguiente es un relato conciso y objetivo de la experiencia que experimentaron mi esposa e hija cuando fue allanada mi casa el jueves 17 de este mes y luego asaltada y saqueada el 18. Estoy consciente que lo sufrido por mi familia palidece al lado de lo que han sufrido muchas otras, pero pienso que es importante que se documenten las muchas tribulaciones que siguen sufriendo tantas familias en la Nicaragua de hoy. Callar puede ser una forma de mentir y apañar los abusos. El siguiente reporte lo hago en estricto apego a lo que me fue referido por las víctimas.

El miércoles 16 de junio mi esposa recibió en nuestra casa de habitación una citatoria del Ministerio Público donde se me conminaba a presentarme el día 17 a las 9:30 a.m. Mi esposa llevó un mensaje mío a las autoridades explicando que yo estaba fuera del país. A media tarde llegó otra citatoria para el día siguiente, pero poco después, a las seis y media de la noche, se presentaron dos patrullas que, sin orden judicial, y antes de que mi esposa tuviera la oportunidad de abrir, forzó la entrada —un portón metálico corredizo— con golpes y palancas. Rompieron asimismo las cámaras de seguridad existentes y entraron preguntando que dónde estaba Belli. Ella, junto con la única empleada que la acompañaba, comenzó a rezar el rosario. El registro procedió sin violencias personales, aunque fue exhaustivo. Por casi cuatro horas los agentes hurgaron todos los rincones imaginables, resultando en la requisa de documentos, archivos, computadoras y otros objetos. Mi esposa alcanzó a oír una voz femenina que daba instrucciones constantes al jefe de la patrulla.

Al día siguiente mi hija llegó para ayudarle a remediar el desorden en que quedó la vivienda. Ese mismo día un periodista de Miami, a quien yo le había negado entrevistarme, comunicó que yo estaba en dicha ciudad. Pensando que lo peor ya había sucedido, mi esposa y mi hija decidieron pasar juntas la noche. Fue a las tres de la madrugada que mi hija se despertó con el ladrar de nuestra perrita y abrió una puerta exterior para dejarla salir. En ese instante seis o más hombres, todos de negro y con pasamontañas, entraron intempestivamente. Uno de los asaltantes llevaba un rifle, los demás cuchillos. Entraron preguntando que dónde estaba Humberto. Otros decían, ¿dónde está el macho? Luego preguntaban con insistencia “¿dónde están los akas?” Rosario les dijo que para qué buscaban eso sí ayer había llegado la Policía. Entonces respondieron que este era “un segundo operativo” y que los que habían llegado antes no sabían hacer su trabajo, pero que ellos sí. En busca de armas rompieron una sección de cielo raso en uno de los baños.

Uno de los asaltantes llamó a mi esposa “vieja ricachona”, mientras otro le decía “ya matalas, ya matalas”, y después añadía “esta es una noche que nunca se les va a olvidar”. Otro dijo: “¿Acaso ustedes no saben lo que Humberto ha dicho contra nuestro presidente?” Procedieron entonces a quitarle a mi hija y esposa sus anillos, cadenas, reloj y celular. Sospechando que mi esposa había logrado ocultar uno de los anillos un asaltante la obligó a entregarlo tomándola de la mano y diciéndole que si no lo hacía le clavaría en ella su cuchillo. Luego se dedicaron a saquear todas las gavetas y closets. Mientras esto ocurría un asaltante hizo el intento de violar a mi hija, cosa que fue evitada cuando uno del grupo, que parecía dar órdenes, lo regañó y le dijo que no habían venido a eso. Luego se escuchó decir al mismo que si no “encontraban aquello los iban a joder”. Tras hora y media de angustia mi esposa, quien es hipertensa, comenzó a temblar. Entonces el jefe del grupo dijo “vámonos que si se nos muere la Rosario se nos puede complicar”.

Mi esposa e hija han quedado afectadas. A veces lloran sin razón aparente y el más leve ruido en la noche las sobresalta. El asaltante tenía razón: esa sería una noche que no olvidarán el resto de sus vidas.

El autor es sociólogo e historiador. Autor del libro En busca de la tierra prometida. Historia de Nicaragua 1492-2019.

Opinión asaltante ministerio público Policía archivo

COMENTARIOS

  1. Hace 5 años

    el que dijo donde esta el MACHO ES CUBANO PUES ESA PALABRA ES USADA MUCHO POR ELOS YA QUE EN NICARAGUA NO SE UTILIZA ESE TERMINO, ESO TE DEMUESTRA LA INJERENCIA DEL GOBIERNO CUBANO EN NICARAGUA.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí