La decisión del Ministerio de Salud (Minsa) de extender el plazo para aplicar la segunda dosis de la vacuna rusa Sputnik V justificaría la falta de dosis disponibles, confirmaría el retraso en la vacunación anticovid y demostraría que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no ha priorizado el uso de emergencia de las vacunas, tal y como lo han hecho los demás países del mundo, consideraron especialistas del Comité Científico Multidisciplinario.
Para el infectólogo Carlos Quant y el epidemiólogo Leonel Argüello, pasar de 21 días a —máximo— 90 días para completar el esquema de inmunización de la Sputnik V «no es una mala decisión» porque «técnicamente se puede», el problema es que —manifestaron— el ritmo de vacunación en Nicaragua «ha sido muy lento».
Mientras los países de Centroamérica crean alianzas para adquirir vacunas contra el Covid-19 y así acelerar la vacunación en sus poblaciones, Nicaragua se mantiene en la cola de este proceso. Aunque el Minsa cuenta con la experiencia y capacidad en el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), está quedando a deber con la inmunización anticovid, debido a que en tres meses solo ha avanzado con el 2.5 por ciento de los nicaragüenses, cuando en un día podría aplicar al menos 155 mil dosis, según explicó el doctor Argüello.

La decisión del Minsa de postergar la segunda dosis de la Sputnik V, ¿puede interpretarse como una manera de priorizar las primeras dosis y así acelerar la inmunización anticovid? A criterio del doctor Argüello, sí se puede tomar como una opción, pero «solo han dicho que pondrán la segunda (dosis) más adelante, eso te indica que no tienen suficiente (vacunas) o hay un problema de desorganización logística».
«No hay señales de acelerar la vacunación porque el Minsa debería estar brindando las explicaciones pertinentes del porqué se alarga el plazo, educando sobre el tema y exigiendo las medidas de prevención», expresó el doctor Argüello.
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«Si no tenés vacunas que ofertar, te sirve prolongar el periodo. En Nicaragua la vacuna no ha sido una intervención de emergencia como en otros lados y el ritmo de vacunación ha sido muy lento en un país que tenemos capacidad para poner al menos 155 mil dosis diarias», agregó el epidemiólogo.
La efectividad de la primera dosis
El 4 de mayo el régimen de Ortega compró un lote de 70 mil dosis de la Sputnik V, pero hasta ahora se desconoce cuántas vacunas ha aplicado el Minsa o si verdaderamente la institución ocupará todo el paquete para priorizar la primera dosis, ya que según explicaciones de los médicos, esta primera aplicación tiene una eficacia de más del 70 por ciento.
«Hay que recordar que la Sputnik Light no es más que la primera dosis de la vacuna Sputnik V, así que ellos (Instituto Gamaleya de Rusia) demostraron que la eficacia de esta vacuna es de 79.4 por ciento en comparación con las dosis de la Sputnik V, que anda en 91.6 por ciento, son diferencias pequeñas. Por lo tanto ellos establecen que se puede poner una sola dosis de la vacuna, pero hacen excepcionalidad: en situaciones de emergencia, cuando hay una mayor demanda, un rebrote importante y es relevante vacunar a la mayor población susceptible», aclaró el infectólogo Quant.
El doctor Quant reconoció que después de las dos semanas de aplicar la primera dosis de la Sputnik V se espera crear anticuerpos y a las cuatro semanas tener anticuerpos neutralizantes, pero advierte: «No son suficientes como para alcanzar un grado elevado de inmunidad».
«El alargar el período de la segunda dosis, que técnicamente se puede, también aumenta la vulnerabilidad de las personas en dicho tiempo, por lo que hay que insistir que la población tome todas las medidas de prevención. Recordemos que para controlar una epidemia debés hacer varias intervenciones paralelamente y la vacuna es una de ellas, pero solo la vacuna no controla la epidemia, debe haber un esfuerzo y respuesta nacional, la economía perfectamente puede crecer respetando los protocolos o medidas de prevención», recomendó por su parte el doctor Argüello.
Sin voluntad política
En abril, Nicaragua y Honduras fueron los últimos en reportar avances de la vacunación, mientras los demás países de la región anunciaban acuerdos de nuevas adquisiciones de vacunas. Actualmente, el país catracho superó a Nicaragua y hasta el 31 de mayo llevaba 317,257 dosis aplicadas, según el sitio web Our World in Data. En el país se desconoce este dato.
El régimen de Ortega ha manejado la pandemia bajo un férreo secretismo por lo que se desconoce con qué otros laboratorios, además de Gamaleya, ha tenido comunicación o negociaciones. Hasta ahora, Ortega solo ha comprado 70 mil dosis de la vacuna rusa, las demás vacunas Covishield han sido donadas y ya aplicadas las primeras dosis.
Por ahora, sin ningún anuncio de que comprarán más vacunas, Nicaragua está a la espera de la segunda entrega de dosis de la vacuna AstraZeneca (Covishield), que posiblemente donará en agosto el mecanismo Covax de la OMS/OPS.
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A criterio del doctor Quant, se necesita voluntad política para adquirir más vacunas, y ejemplificó la situación con El Salvador, un país más pequeño que Nicaragua, pero casi con la misma estadística poblacional, que ha sobresalido con el proceso de vacunación debido a la beligerancia que ha tenido el Gobierno.
«Lo que vemos es un ritmo muy lento de desarrollo, tenemos una tasa de inmunización extraordinariamente baja, muy poca capacidad desplegada para inmunizar a la gente. En vez de ir mejorando el sistema, más bien se ha restringido, lo que vemos más bien es una especie de retroceso en comparación con otros países que tienen programas más efectivos», lamentó el infectólogo.
Honduras recibió 34 mil dosis de vacunas por parte del Gobierno de El Salvador, país que lleva más dosis aplicadas en la región, y se conoció que el país catracho también será beneficiado con el bolsón de los 60 millones de dosis que donará Estados Unidos.
A mediados de mayo se conoció que las Cámaras de Comercio Americanas (AmCham) de Centroamérica, incluyendo Nicaragua, solicitaron a Estados Unidos la donación de dosis anticovid. Recientemente el gobierno estadounidense informó que destinará vacunas a toda la región centroamericana, dejando por fuera a Nicaragua.