Kamala Harris, vicepresidenta de Estados Unidos. Archivo/LA PRENSA

Qué se sabe del nuevo programa de EE. UU. para Centroamérica y por qué Nicaragua quedó excluida otra vez

Al menos una docena de empresas, entre estadounidenses y de América Latina, se comprometieron a invertir en el programa impulsado por Estados Unidos en Centroamérica para combatir la pobreza y crear empleos. Esto es lo que se sabe sobre el proyecto y por qué Nicaragua quedó fuera.

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Nicaragua quedó fuera, una vez más, de un nuevo y ambicioso programa de asistencia y cooperación que Estados Unidos impulsará en Centroamérica para procurar el desarrollo económico y la generación de empleos en la región. Y con ello, la economía nicaragüense también perdió la oportunidad de formar parte de los planes de inversión de un grupo de empresas, en su mayoría tecnológicas, que se comprometieron a invertir en el istmo, como parte de una estrategia del gobierno de Joe Biden para combatir la pobreza y desigualdad en la región con el fin de frenar la inmigración hacia ese país norteamericano, el principal destino de los connacionales que se van al exterior.

La inversión la recibirán específicamente Guatemala, Honduras y El Salvador, que conforman el problemático Triángulo Norte, azotado por la violencia, el narcotráfico, así como la pobreza, un flagelo que también trasciende a Nicaragua, considerada la economía más empobrecida del istmo y la segunda en América Latina, pero pese a ello  no formará parte del grupo de países que se beneficiarán con el programa dado a conocer por la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, el pasado jueves.

Pero ¿qué se sabe sobre las empresas que planean venir a Centroamérica?  ¿Cuáles son los ejes del plan de acción, como lo denominó Harris? ¿Qué significa que Nicaragua haya quedado fuera del programa? ¿Por qué Nicaragua tiene mayores ventajas de inversión que el Triángulo Norte, pero quedó fuera?

La Casa Blanca informó que entre las empresas y organizaciones civiles que se comprometieron a impulsar programas de inversión para potenciar el desarrollo en Centroamérica figuran: Accion, Bancolombia, Chobani, Davivienda, Duolingo, Harvard T.H. Chan School of Public Health, MasterCard, Microsoft, Nespresso, Pro Mujer,  Tent Partnership for Refugees y el  World Economic Forum.

Para ello, la vicepresidenta de Estados Unidos sostuvo una reunión con altos ejecutivos de estas empresas, algunos de cuales ya revelaron en qué consistirán sus inversiones. Por ejemplo,  MasterCard tiene la intención de llevar a unos cinco millones de personas de la región centroamericana a la economía digital y de apoyar a pequeñas empresas. En tanto, «Microsoft trabaja con socios locales para expandir el acceso de banda ancha a tres millones el próximo año», explicó Harris.

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Los ejes claves del proyecto

En concreto, el plan para estimular el crecimiento económico en estos países se centrará en seis áreas, las cuales son la ampliación del acceso asequible a internet, el aumento de la productividad agrícola, ampliar los programas de capacitación laboral, mejorar el acceso a la salud pública, respaldar los esfuerzos para luchar contra el cambio climático y hacer una transición hacia la energía limpia.

Para ello, la Casa Blanca informó que pondrán su foco en un paquete de reformas en la región.  En una primera fase van a procurar la búsqueda de compromisos para una «mayor transparencia, previsibilidad y estabilidad en el entorno propicio para los negocios al facilitar los esfuerzos del gobierno regional para adoptar las mejores prácticas internacionales en materia de licencias, permisos, adquisiciones, regulación e impuestos».

En un segundo componente se trabajará en la inclusión financiera y digital. Al respecto se impulsará el acceso a internet asequible y profundizar la economía digital en esos países. Para ello, se buscará «facilitar el acceso a las tecnologías financieras y al capital para las pequeñas empresas, en particular las empresas propiedad de mujeres e indígenas; y garantizar que las personas más vulnerables y con más probabilidades de migrar tengan acceso a los servicios públicos básicos y las instituciones financieras».

Un tercer componente es trabajar en el área de seguridad alimentaria y agricultura climáticamente inteligente. Para ello, el Gobierno de Estados Unidos se comprometió a «combatir la escasez de alimentos mediante el aumento de la productividad agrícola y la resiliencia de los cultivos» en los países que serán beneficiados.

Además, Estados Unidos apoyará en la adaptación climática y energía limpia. En este sentido, la Casa Blanca informó que asistirán «la resiliencia de la región al cambio climático a través de esfuerzos de adaptación y mitigación; apoyar a las industrias afectadas por el cambio climático; y transición a energías limpias».

Paralelo a la inversión de las empresas, Estados Unidos también ayudará en áreas como la educación y desarrollo de la fuerza laboral. Para ello, EE. UU. expandirá  en la región «programas de capacitación laboral; apoyar un mayor acceso a la educación técnica y secundaria; y crear empleos en el sector formal mejor remunerados, especialmente para las mujeres y en las zonas rurales».

Y finalmente, Estados Unidos ayudará a los países de Centroamérica beneficiarios del programa a impulsar el acceso a la salud pública. Para ello, asumirá «compromisos para ayudar a los gobiernos regionales a abordar el impacto del Covid-19 en sus poblaciones; construir economías sanitarias robustas y resilientes para afrontar los retos sanitarios futuros; apoyar el acceso a agua potable y saneamiento; y garantizar el acceso inclusivo a la atención médica».

Combatir la corrupción

Además el Gobierno de Estados Unidos se comprometió a destinar «significativos recursos» al istmo «para apoyar el desarrollo a largo plazo de la región, incluidos los esfuerzos para fomentar las oportunidades económicas, fortalecer la gobernanza, combatir la corrupción y mejorar la seguridad».

«Juntos, podemos trabajar para superar los obstáculos a la inversión, promover las oportunidades económicas y apoyar el desarrollo a largo plazo en la región», dijo la Casa Blanca en el comunicado, en el cual apeló a que más empresas de América Latina y de Estados Unidos se unan a este esfuerzo para desarrollar esas economías de Centroamérica.

El presidente estadounidense Joe Biden le asignó a Harris la tarea de hacerse cargo de la crisis humanitaria en la frontera con México. Cortesía/LA PRENSA

“En el Triángulo Norte, la corrupción evita que se den las condiciones para atraer la inversión. La corrupción inhibe la prosperidad. Se estima que el costo global es un cinco por ciento del PBI global”, dijo Harris durante la quincuagésima primera Conferencia Anual de Washington sobre las Américas, celebrada el 4 de mayo,  en el contexto de una crisis migratoria  en las fronteras de este país.

¿Por qué quedó excluida Nicaragua?

Mario Arana, expresidente de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham), explica que actualmente se está planteando un programa de 4,000 millones de dólares para el desarrollo del Triángulo Norte, con el fin de intentar contener la migración hacia Estados Unidos. Además, se pretende estimular la inversión privada para generar oportunidades de empleo y mejores ingresos.

“La migración de Nicaragua no es tanto hacia Estados Unidos como a Costa Rica. Esa es la razón por la cual Nicaragua no fue tomada en cuenta. No obstante, hay una presión tanto de la región como en Estados Unidos, de pensar en un enfoque regional y más integral a la problemática de la migración hacia este país. Está por verse si este enfoque se redefine en algún momento, por lo pronto, los países del norte son la prioridad”, aseguró.

Pese a ese planteamiento de Arana, lo cierto es que este  es el segundo programa de cooperación de los Estados Unidos en América Latina del cual Nicaragua queda fuera en los últimos tres años de crisis política. Ya en diciembre del 2019 la administración de Donald Trump no incluyó al país en el proyecto de América Crece, el cual solo va a beneficiar a naciones democráticas, explicaron en su momento funcionarios de ese entonces.

Casi 30 economías de la región, con excepción de Venezuela, Cuba y Nicaragua, se beneficiarán del programa que contempla inversiones en el campo energético y de infraestructura, que abarca telecomunicaciones, puertos, carreteras y aeropuertos, que son áreas de inversión que requiere Nicaragua, que se mantiene como el segundo más pobre de América Latina y el Caribe. Nicaragua también ha sido excluida de los programas como la Cuenta Reto del Milenio en años anteriores y reducciones significativas de proyectos ejecutados a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés).

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País necesita mejorar imagen

Róger Arteaga, también expresidente de AmCham, explica que Nicaragua no está incluida en este plan de inversión, porque no pertenece al Triángulo Norte y nunca lo estará debido a la relación tensa que el gobierno de Ortega mantiene con Estados Unidos. “No tiene ningún chance de agarrar nada en esta iniciativa. Si hubiese un cambio de gobierno, se volcaría una ayuda extraordinaria de la comunidad internacional. Habría un flujo masivo de ayuda para Nicaragua, siempre y cuando se dé un cambio, que se vaya Ortega y venga un gobierno democrático”, recalcó.

Arana reconoce que el país tiene oportunidad para beneficiarse de programas de ese tipo, aunque no pertenezca al Triángulo Norte; pero, para ello, se necesita recuperar la buena imagen y atraer nuevamente la inversión, se requieren elecciones presidenciales limpias, que se dé un cambio de gobierno y que se resuelva la crisis política.

Según cifras de Acnur, en 2020 más de 102,000 nicaragüenses abandonaron su país en busca de un lugar seguro y mejores condiciones de vida. Imagen referencial. Archivo/LA PRENSA

“Con el empecinamiento de violentar la democracia, el país difícilmente tiene un futuro promisorio. No puede estarse dando hostilidad hacia Estados Unidos, el sector privado y la población en general, y pretender que se es un país atractivo a la inversión extranjera”, dijo Arana.

¿Qué tipo de clima de inversión buscan estas empresas?

Guillermo Jacoby, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), recuerda que los inversionistas extranjeros generalmente buscan de los países receptores de sus capitales que haya estabilidad económica y, aunque Nicaragua no es relativamente deficiente en temas de seguridad ciudadana, sí lo está en seguridad jurídica, un punto clave en esta situación.

“La seguridad jurídica tiene que ser fundamental, es decir, que el estado de derecho prevalezca sobre el estado de partido, sobre los deseos de un partido de gobierno, y donde haya instituciones claras que van a permitir que las empresas funcionen sin mayor problema”, comentó.

Jacoby añade que la tasa impositiva de Nicaragua ha venido a perjudicar de forma seria a las empresas porque “es como que te estuvieran confiscando, no te queda plata para invertir, porque toda se la tenés que dar al Gobierno. Entonces venís y tenés ese tipo de problemas, que no hay confianza en el estado jurídico, las leyes pueden cambiar de un día para otro y te clavan más impuestos”.

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Arteaga comparte con Jacoby que el inversor trae su dinero para instalar empresas en el país y el riesgo para él es la falta de seguridad jurídica. “Aquí el inversionista sabe que si viene, tiene que venir amarrado con Ortega para que pueda estar tranquilo, porque de lo contrario le quitan lo que traiga”, concluyó.

Nicaragua tiene muchas ventajas frente al Triángulo Norte

Es más Azucena Castillo, exministra de Economía, destaca que Nicaragua tiene múltiples ventajas si se compara con el Triángulo Norte, que abarca desde la posición geográfica, la mano de obra y demás capacidades. “Nicaragua sí tiene ventajas, esa mano de obra que hoy es más económica en los otros países se puede desarrollar. Los nicaragüenses son muy inteligentes, su población es muy hacendosa y con capacidades y desarrolla habilidades muy prontas, más rápido que los demás países”, dijo.

Castillo asegura que “eso se ha visto en el exilio en Miami, nicaragüenses dieron muy buenos resultados donde llegaron. Creo que en su gente tenemos la ventaja y en su territorio, que está en el centro de toda Centroamérica, lo convierte en un buen lugar para atraer inversión y convertirse en esa plataforma productiva para exportar, no solamente al norte, sino también al sur”, enfatizó.

Al respecto, Arana comparte que con las nuevas tendencias de inversiones desplazándose desde China hacia este continente, los países de la región tienen una buena oportunidad para atraer dicha inversión.

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“Nicaragua suele tener ciertas condiciones atractivas. La cercanía con Estados Unidos geográficamente, el tratado de libre comercio, la mano de obra abundante y competitiva y, hasta antes de abril del 2018, estabilidad macroeconómica y seguridad”, dijo Arana.

Por su parte, Jacoby explica que Nicaragua ofrece cercanía hacia el mercado del país norteamericano, sin embargo, es una ventaja que comparte con los países del Triángulo Norte. También señala que la mano de obra nicaragüense es algo positivo en este caso.

“Sin embargo, es una mano de obra que no es tan calificada porque aquí tenemos pocas industrias, eso también hace que sea una mano de obra de menor costo. Por otro lado, Nicaragua ha logrado mantener estabilidad macroeconómica y eso es algo que los inversionistas pueden ver, pero el haber tenido inestabilidad política produce consecuencias negativas”, agregó.

Relación entre Nicaragua y Estados Unidos

Jacoby considera que el hecho de que Nicaragua no haya sido incluido en este plan de inversión es porque, de acuerdo con la Ley de Estados Unidos, el país no es sujeto de apoyo desde que reconoció a Osetia del Sur y Abjasia, en septiembre de 2008.

“Hay una ley en Estados Unidos que dice que los países que reconozcan a esos países no son sujetos de ayuda, a partir de ahí perdimos el apoyo económico del Gobierno de Estados Unidos hacia el Gobierno de Nicaragua. También, con las leyes ejecutivas que firmó Donald Trump, en donde se establece que Nicaragua es un enemigo de ese país”, comentó.

Donald Trump, expresidente de Estados Unidos. Archivo/LA PRENSA

Adicionalmente, Trump firmó la Ley de Inversión y Condicionalidad de Nicaragua (Nica Act, por sus siglas en inglés), la cual establece  que Estados Unidos debe usar su poder de veto para frenar las solicitudes de préstamos realizados por el régimen de Daniel Ortega en los multilaterales hasta que se restituya en Nicaragua la democracia.

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También sobre Nicaragua pesa la Ley Global Magnitsky sobre Responsabilidad de Derechos Humanos (Ley Magnitsky), la que se encarga de establecer una serie de sanciones a personas que estén relacionadas con actividades corruptas y que han violado los derechos humanos en Nicaragua, lo que conlleva a que el país norteamericano congele los bienes y las cuentas bancarias de los responsables.

Recientemente senadores estadounidenses introdujeron ante el Congreso la Ley de Reforzamiento de la Adherencia de Nicaragua a las Condiciones para Reformas Electorales (Renacer, por sus siglas en inglés), la que plantea ampliar las sanciones contra el Gobierno con el propósito de que se realicen elecciones libres y democráticas.

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