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Para ser policía en la Nicaragua de Daniel Ortega se necesitan seis meses de formación, incluso menos. ¿Cuál es el verdadero entrenamiento que reciben los oficiales? ¿Cómo se han flexibilizado los requisitos? En los últimos meses ha habido un incremento de agentes policiales graduados, sin embargo expertos y expolicías señalan que se ha desvirtuado su formación.
«Nuevos oficiales al servicio de las familias nicaragüenses». Es el titular que utiliza la Policía Orteguista (PO) para informar sobre el reciente integro de 1,026 nuevos agentes a las filas de esa institución. Más policías, en otro país, podría ser sinónimo de mayor seguridad y protección para la población, sin embargo, siendo la PO el principal brazo represor de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, especialistas en temas de seguridad exponen que estos nuevos policías solo vienen a reforzar la represión y militarización del país.
«La noticia sobre la incorporación de más de mil nuevos policías a ese aparato no necesariamente contribuye a mejorar las condiciones de seguridad y a disminuir la violencia en el país», enfatiza Elvira Cuadra, especialista en temas de seguridad. En marzo de 2020, Estados Unidos sancionó a la institución, por «ser responsable o cómplice, o haber participado directa o indirectamente en graves abusos contra los derechos humanos en Nicaragua».

La deformación del entrenamiento
De acuerdo con la convocatoria publicada en el sitio web de esa institución —con fecha de 2019—, hay dos opciones para ser policía: el curso básico, que dura entre tres y seis meses —según reporte de medios oficialistas—, y la licenciatura en Ciencias Policiales, de cuatro años, aunque el inventario de carreras del CNU (2020) expone que esta tiene una duración de cinco años.
Para el curso pueden aplicar personas entre los 18 y 30 años que hayan aprobado al menos el sexto grado de primaria. Durante ese curso, aseguran desde el portal, se desarrollan técnicas policiales, desplazamiento táctico policial y complementarios. Mientras para la licenciatura requieren bachilleres entre 18 y 25 años, y al graduado se le otorga el grado de inspector, según la información pública.
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«Los requisitos que están en la página son los mismos siempre, no han cambiado», dice la oficial que atiende la línea de atención en el Complejo Policial Faustino Ruiz, conocido como Plaza el Sol. «Si es de Managua tiene que presentarse en las oficinas de la Academia para que le den los detalles o para entregar sus papeles (…) Si es un departamento tiene que ir a la oficina de su municipio (…). El tiempo del curso no se lo puedo dar yo, eso se lo dicen ahí, pero eso sí, para la licenciatura ya no hay cupo, sería hasta el otro año», explica la oficial en una llamada realizada por LA PRENSA para obtener información general sobre estas aplicaciones.
Aunque para ambas aplicaciones se requiere no tener antecedentes penales, el cumplimiento de estas condiciones ha quedado solo en el papel, según comparten desde el anonimato dos expolicías, uno de ellos retirado antes de la rebelión cívica de 2018.
«Cuando todavía era institución policial, el curso para policía de línea era un año en la Academia Walter Mendoza. El requisito era mínimo tercer año de secundaria aprobado, no tener tatuajes visibles, no poseer antecedentes penales, 18 años cumplidos, no podías tener un familiar o amigo con problemas con la ley, te hacían examen de admisión de español y matemática, lo básico; y el que decidía todo era el proceso de investigación, iban a tu sector y le preguntaban a tus vecinos toda la información habida y por haber», explica uno de los exagentes.
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«En ese tiempo era de cajón el tema de los derechos humanos y había que cumplir a detalle el manual de actuación. Por ejemplo, un policía como último recurso debe de utilizar el arma de fuego, lo primero es persuadir; segundo, uso racional de la fuerza y tercero, como último recurso, el arma de fuego, cuando de manera clara tu vida está en riesgo o la de tu compañero», refiere.
La otra fuente policial señala que la preparación básica de un policía a nivel de la región ha sido en promedio entre seis y ocho meses, consciente de que debe ser de al menos nueve meses para incluir las prácticas en las unidades y tener una formación integral del agente.

2018 todo lo cambió
«En la actualidad el mínimo que pasan son tres meses para ser policías y ahora es todo lo contrario, si sos más nefasto, mejor para ellos. (Conozco) varios excompañeros que se graduaron conmigo, en el camino andaban haciendo robos, asaltos, entregando droga y les daban de baja y los metían preso… Hoy, en la actualidad están como policías nuevamente», comparte el expolicía retirado antes de 2018.
El grado de inspector que actualmente otorga la Policía a los egresados de la licenciatura en Ciencias Policiales no se daba antes de 2018. «Los ascensos antes costaban», manifiesta el expolicía. Fue a partir de la brutal represión ejercida por la dictadura Ortega Murillo contra las protestas antigubernamentales, en abril de 2018, que la situación cambió.
«Para pasar de policía de línea a suboficial debías tener tres años como policía activo, y de suboficial a suboficial mayor cuatro años, y de suboficial mayor a subinspector cuatro años, y de ahí para llegar a inspector cinco años más, a excepción de que si en el servicio realizado hacés una actuación de mayor envergadura, como un rescate de rehén, etc., te podían ascender de manera inmediata», explica la fuente.
«¿Qué fue lo que pasó? Luego de la ‘operación limpieza’ eran grados de inspectores o tenientes, y ahora son subcomisionados o comisionados o ahora tienen grados de mayor jerarquía», señala el expolicía.
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En cuanto al cambio en la formación que brinda la Policía, el exantimotín Julio César Espinoza confesó a LA PRENSA en febrero de este año que esa situación se viene dando desde el 2014, cuando los campesinos empezaron a protestar por la derogación de la ley del canal y tuvieron que actuar como fuerza de choque.
Otro de los expolicías señala que el director de la Academia de Policía es un exescolta de Ortega y ahí dentro se ha creado «una estructura política». «La carrera policial dejó de existir en la práctica y se impuso criterios de lealtad a Ortega Murillo, pero bajo el sustento legal de fachada (…) Le aumentaron el cargo y grado a la Acapol (Academia de Policía) y volvieron al adoctrinamiento total», remarca.
Militarizar al país
Ante al alineamiento político y el aumento de nuevos agentes policiales, el sociólogo Óscar René Vargas considera que el único objetivo de Ortega es «reforzar la militarización del país» en tiempo electoral, esto además porque Ortega se está «debilitando».
«El objetivo es reforzar la militarización del país, con el propósito de evitar cualquier movilización o protesta social. Los agentes en las calles también sirven para tratar de incrementar el miedo en la población (…) En el proceso de militarización de la sociedad, la libertad de expresión, la de prensa, la académica y la libertad de pensamiento se encuentra en el punto de mira de la represión policial y judicial», expresa Vargas.

«En realidad esa Policía está más dedicada a garantizar la política de represión y el estado de excepción de facto que el Gobierno ha impuesto sobre la sociedad nicaragüense, y no dedica sus esfuerzos a cumplir con sus misiones y funciones primordiales que son proteger la vida y la integridad física de los nicaragüenses y sus bienes», manifiesta por su parte Elvira Cuadra.
Una de las fuentes policiales atribuye que un policía «de verdad» debe practicar el respeto a los derechos humanos, el debido uso de la fuerza y armas de fuego, ser un servidor público y tener relación con la comunidad. Pero actualmente «totalmente se debe depurar (a la Policía) y un primer consenso de nación redefinir el modelo de seguridad ciudadana, prevención y policía», subraya la fuente policial.
¿Policía mantiene el nivel de convocatoria?
Aunque se desconoce el poder de convocatoria que tiene actualmente la Policía Orteguista, de acuerdo con declaraciones anteriores a LA PRENSA realizadas por el experto en defensa y seguridad, Roberto Cajina, la mayoría de los actuales aspirantes a unirse a las filas de la PO son aquellos que provienen de una familia pobre y de baja escolaridad, que buscan obtener los beneficios que ofrece la institución para escalar de posición social y satisfacer sus propias necesidades.
Entre los beneficios que ofrece la PO a los estudiantes es un estipendio mensual, alimentación, alojamiento, atención médica y odontológica; mientras que una vez graduado prometen estabilidad laboral, oportunidad de hacer carrera policial, salario básico e incentivos salariales por grado y antigüedad, atención médica para el agente y su familia, seguro de vida colectivo y prestaciones del Seguro Social.
Datos brindados por los expolicías señalan que en los primeros meses la Academia brinda una ayuda de 1,500 córdobas a cada cadete y luego, «para iniciar» obtienen su primer aumento a seis mil córdobas.
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