Estamos en guerra, dicen

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Guerra

“Es una guerra”, dijeron cuando se armaron con akas, lanzacohetes, dragunovs y ametralladoras para quitar los tranques que defendían con morteros artesanales, huleras y una que otra arma de fuego los ciudadanos que protestaban. “Vamos con todo”, ordenaron. Fue una guerra, dicen en sus informes, para explicar los cadáveres que se fueron apilando en lo que ellos llaman “victoria”. “Estamos en guerra”, le dijeron hace unos días a Francys Valdivia para justificar la bestialidad con que tratan a los ciudadanos. A Valdivia la detuvieron, desnudaron y manosearon por participar en un rezo para su hermano asesinado. “Nosotros resolvemos todo con una bala”, le explicaron.

Masacre

Hay un esfuerzo casi caricaturesco para convencernos que aquí, en Nicaragua, hay una guerra. Si no fuese por las graves consecuencias que tiene, hasta daría risa verlos entrenando en trajes de campaña, arrastrándose por el lodo y el agua, para luchar contra un enemigo que solo existe en su imaginación. Señores, entiéndalo de una vez por todas, para que haya una guerra se necesitan al menos dos bandos armados enfrentados. Cuando un bando está armado y otro desarmado, y el primero toma la decisión de matar a quienes estén en el segundo, eso no es guerra, se llama masacre, y es lo que ha estado ocurriendo con bastante claridad desde hace tres años.

Video

“¡Esto es una guerra!”, gritan paramilitares en un video mientras entrenan con trajes de fatiga, enmascarados, y con armas de guerra. “¡Viva el comandante Daniel Ortega! ¡Viva la compañera Rosario Murillo!”, corean para que no quepa duda de la propiedad de ese ejército. “Son policías”, ha reconocido el Ejército. ¿Policías entrenado para una guerra? ¿El video fue grabado en el Papalonal, un centro de entrenamiento del Ejército, como se dice? El Ejército no aclaró esto.

Ejército

El Ejército no puede decir que no ha tomado partido en esta masacre que llaman “guerra” porque no ha hecho nada. En casos como este, no hacer nada es tomar partido. Aun cuando se tomara como cierta la afirmación de los militares de que no hicieron nada durante la masacre, a pesar de la evidencia que en su momento deberá aclarar una investigación independiente, es un contrasentido a su propia naturaleza que el Ejército se quede como espectador mientras grupos paramilitares masacran a los ciudadanos que juraron defender.

Minoría                                

La violencia sirve a las minorías para imponerse sobre las mayorías. Es la fuerza sobre la razón. Una persona armada con un fusil puede controlar 100 desarmadas. Lo contrario a la democracia, donde 100 votos se impondrían sobre uno. La insistencia de que esto es una guerra, es en definitiva la aceptación de que son una minoría y la única forma de sobrevivir es imponiéndose por la violencia a través de las armas, porque con votos van de viaje.  No se le puede llamar gobierno a una minoría que controla a la mayoría por medio de la violencia y las armas. Es secuestro. Punto.

Paramilitares

La guerra, desgraciadamente, tiene un enorme atractivo para muchos. Aquí hay varias generaciones que crecimos bajo la guerra. Señores que durante muchos años cargaron un fusil y dirigían decenas o cientos de hombres. Tenían poder y licencia para matar. Con la paz pasaron a ser material de descarte para que aquellos que los usaron. Y ahí los veíamos, malviviendo, humillados y reclamando ser tratados con mas dignidad porque no sabían hacer mayor cosa que cargar un arma y disparar contra otro ser humano. De repente se acordaron de ellos, los armaron y les vendieron la idea de una guerra que no existe y comenzaron a masacrar en nombre de esa guerra. Se volvieron a sentir importantes. Hasta que los desechen de nuevo.

Carteles

Con el cuento de una guerra imaginaria y una revolución menos real todavía, Nicaragua está entrando en una etapa peligrosísima, sin retorno al corto o mediano plazo. Suponiendo que se acabara la crisis política, ¿qué va a pasará con esos paramilitares, armas y entrenamiento? ¿Qué pasará con esos jóvenes que, al igual que los viejos con quienes entrenan, están encontrando en las armas y la violencia un poder y fuente de ingresos que no tendrían como ciudadanos comunes? Del ejército familiar al cartel hay un solo paso. Podemos llegar a ser como países del norte o el sur, donde ejércitos irregulares controlan la vida de los ciudadanos en los territorios que ocupan, con o sin la complicidad del Estado, y se dedican a las fechorías: extorsión, trata de personas, narcotráfico y secuestros, entre otros. ¿Esa es la Nicaragua que queremos para nuestros hijos?

Manual

Esto no es una guerra. Es una masacre en desarrollo. Comenzó hace años y por las señales que están dando, continuará. ¿Para qué entrenan con armas de guerra sino es para matar a otros seres humanos? ¿A cuáles otros seres humanos serán? Pues, ellos lo han dejado claro. Consideran acciones hostiles, y meritorias de ser enfrentadas a balazos, portar una bandera de Nicaragua, pedir en las calles por algún derecho, tratar de participar en elecciones libres, rezar por los asesinados y tantas acciones más del manual no escrito (supongo) desquiciado que rige sus actuaciones.

Responsabilidades

Aquí hay un crimen en ejecución y todos tenemos que estar claros de las responsabilidades que nos corresponden. Que digan que es una guerra mientras les disparan a inocentes desarmados, podrá aliviarles la conciencia ahora, pero no los eximirá de responsabilidades en el futuro por los delitos de lesa humanidad que están cometiendo. No valdrá decir que se seguían órdenes. Ni valdrá decir que no se hizo nada.

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