El director regional para América Latina de Reporteros Sin Fronteras, Emanuel Colombié, ve con preocupación el deterioro generalizado de la situación de la libertad de prensa en América Latina, donde los gobiernos han coartado el acceso a la información, y en el caso de Nicaragua, la represión ejecutada por el régimen de Daniel Ortega se ve reflejada en el informe presentado recientemente por el organismo.
En una entrevista con el canal de televisión chilena Bío Bío Tv, el director de Reportes Sin Fronteras se refirió a la situación sociopolítica que vive Nicaragua y calificó a la administración de Daniel Ortega como un «gobierno autoritario». Sostuvo que este tipo de regímenes, lejos de crear mecanismos de protección a periodistas, impulsan un discurso de que los hombres y mujeres de prensa son «enemigos del pueblo».
«En la región de América Latina tenemos países con gobiernos autoritarios, como Venezuela y Nicaragua, y en esos países los propios gobernantes crearon esa narrativa de que los periodistas son los enemigos del pueblo. Este también fue un discurso de Donald Trump y aquí en Brasil, donde se está creando esa imagen de que los periodistas son los enemigos», sostuvo el representante del organismo.
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Colombié agregó que este tipo de discursos «es gravísimo», porque genera un efecto negativo dentro de la población y crea desconfianza en la labor que ejercen los comunicadores. Alertó que estos gobiernos autoritarios, como el de Nicaragua, incluso intentan propagar ese mensaje fuera de sus fronteras «y es algo que se debe denunciar».
«Lamentamos la desconfianza que es cada vez más grande de la ciudadanía hacia los periodistas, cada vez más gente cree que los periodistas están tratando de engañar deliberadamente al público, sin embargo el rigor y pluralismo periodístico permiten contrarrestar la información y manipulaciones, pero a nivel general esas son las tendencias», sostuvo.
Importancia del discurso público
Ante este escenario, el director de la organización internacional consideró que el periodismo de calidad «es la mejor vacuna contra la desinformación, y es responsabilidad de los gobiernos crear mecanismos de protección para los comunicadores», pero aterriza y recuerda que estos «protocolos no son aplicados» por los gobiernos y más bien, en ocasiones, son ellos mismos quienes se encargan, a través del discurso, de violentar a la prensa independiente.
«La impunidad de los crímenes contra los periodistas es la base del círculo vicioso de la violencia, cuando no se identifican o castigan a los responsables de los ataques contra periodistas. La existencia también de mecanismos de protección contra periodistas es importante, el discurso público es muy importante, porque se necesita tener un discurso público que valorice la importancia de tener una prensa libre independiente plural, que cuando haya un ataque que exista un discurso público que denuncie estos ataques», resaltó Colombié.

En el caso de Nicaragua, es la misma dictadura quien, a través de su órgano represor y grupos civiles, persigue, reprime, asedia, roba, agrede y hasta asesina a comunicadores que solo ejercen su labor de informar. En 2018, el periodista Ángel Gahona fue asesinado de un disparo, mientras realizaba una transmisión por medio de Facebook sobre las protestas civiles en la ciudad costeña de Bluefields.
Nicaragua aplazada
El informe de Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2021, publicado recientemente por Reporteros Sin Fronteras, revela que Nicaragua es uno de los países peor evaluado en el tema de la libertad de prensa en el continente americano. Este país se colocó en el puesto 121, con un retroceso de cuatro lugares respecto al informe anterior, cuando se colocó en la posición 117.
La organización explicó que el informe se trata de una fotografía de la situación actual de la libertad de prensa, basada en la evaluación de los siguientes indicadores: pluralismo, independencia, ambiente y autocensura, marco legal, seguridad de los periodistas, infraestructura que sustenta la producción de información y transparencia.
En cuanto al marco legal, durante la entrevista con el medio chileno, el representante de Reporteros Sin Fronteras expresó que en América Latina existe una creciente de persecución judicial contra los comunicadores que han informado o revelado información que compromete a los sectores políticos del país.
«Tenemos cada vez más frecuente casos de periodistas víctimas de la censura judicial, que son perseguidos, acusados de difamación, por haber revelado información que incomoda a la clase política, también tenemos casos de espionaje, así que no es un panorama muy optimista pero es parte de las tendencias que identificamos», dijo Colombié.
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En Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega recientemente declaró culpable al periodista David Quintana, director del medio de comunicación digital independiente Boletín Ecológico, por el supuesto delito de calumnias. El comunicador fue condenado a pagar 13,446.3 córdobas en concepto de 200 días multa.
Nicaragua, junto a siete países de la región, se encuentran en la zona en rojo del ranking del informe de Reporteros Sin Fronteras, que los ubica como países con «situación difícil», junto a Bolivia, Brasil, Guatemala, Colombia, México, Venezuela y Honduras.
«Esta nueva edición muestra que el ejercicio del periodismo, que consideramos la principal vacuna contra el virus de la desinformación, encuentra graves impedimentos en 73 de los 180 Estados analizados y bastante obstáculos en otros 59, lo que supone que el 73 por ciento de los países están en una situación compleja», finalizó el director.