Los diez precandidatos presidenciales de la oposición —de entre los cuales se espera que la Alianza Ciudadana y la Coalición Nacional escojan al candidato único que pudiera representarlas en las elecciones— se unieron en la conmemoración del tercer aniversario de la rebelión democrática de abril de 2018, para emitir una declaración en la que rechazan unánimemente la propuesta de reforma electoral de la dictadura.
Ellos están claros de que si la reforma electoral oficialista es aprobada tal como fue presentada en la Asamblea Nacional, no habrá elecciones justas y limpias en noviembre. Esta reforma va a empeorar las condiciones legales y políticas del país, en vez de mejorarlas como lo exige justamente la oposición y lo demanda y presiona con sus propios métodos la comunidad democrática internacional.
Los precandidatos presidenciales (dos mujeres y ocho varones), han señalado 11 aspectos de la propuesta oficialista que la hacen inaceptable, porque apunta a facilitar otra reelección presidencial de Daniel Ortega, de manera descarada, arbitraria y fraudulenta. La oposición ha escogido la vía electoral para enfrentarse al régimen, pero de elecciones libres, competitivas y observadas internacionalmente.
En todo caso, la declaración de los diez precandidatos presidenciales de la oposición es un mensaje positivo a la ciudadanía opositora que está dispersa y desalentada. Le dicen que es posible la unión de toda la verdadera oposición alrededor de una sola plataforma electoral, un solo programa de gobierno y una sola lista de candidatos, presidenciales y para diputados. Y no solo para participar en las elecciones de noviembre en caso de que esto sea posible, sino también para poner en práctica la estrategia que se deba seguir en caso de que no se pueda o no se deba participar.
Sin duda que aprobar una proclama política es mucho menos difícil que acordar listas de candidaturas únicas que satisfagan a todos. Pero si hay voluntad de unirse entendiendo que la unión es indispensable para recuperar la democracia, se puede lograr y vale la pena intentarlo.
También ha sido importante y oportuno que en el tercer aniversario de abril el partido CxL invitara al PRD, Yatama y el Movimiento Campesino a suscribir una declaración conjunta de rechazo a la propuesta oficialista de reforma electoral. Las acciones parciales de unidad en la acción pueden facilitar el entendimiento necesario para lograr la unión de la Alianza Ciudadana con la Coalición Nacional.
La verdad es que la unidad de las dos grandes plataformas opositoras es posible. Independientemente de sus diferencias, que existen realmente y no se les debe ocultar ni disimular, ambos sectores saben que la dictadura es el enemigo común y el obstáculo para que más adelante cada quien proponga al pueblo su propio proyecto de nación.
Se entiende que la política es algo sencillo, pero al mismo tiempo su práctica es complicada porque se trata de relaciones humanas matizadas de intereses e ideologías. Sin embargo, en la política los acuerdos son indispensables. La política no funciona sin acuerdos; y si en condiciones normales no es fácil alcanzarlos, es mucho más difícil en la anormalidad de una dictadura malévola y habilidosa que mete cizaña en la oposición y alienta las desconfianzas dentro de ella para instigar las divisiones y los pleitos.
Por eso, lograr la unión opositora es la primera derrota que se debe —y se puede— asestar a la dictadura.