Veintinueve años descontarán en la cárcel el abogado Demian Andrés Lacayo Cisne y Tomás Vargas Medrano, quienes participaron en la ejecución del asesinato por encargo del cubano Henry Sotolongo Pedraza, de 40 años.
Demian Lacayo y Tomás Vargas fueron declarados culpables por asesinato agravado en calidad de coautores. Ellos terminarán de cumplir la condena el 29 de enero del 2050, según la sentencia dictada por la juez Fátima Rosales.
Henry Sotolongo Pedraza fue ejecutado por dos sicarios al anochecer del 23 de diciembre del 2020, cuando hacía fila en una comidería en el barrio Altagracia, Distrito Tres de Managua.
Dos agravantes
La juez Décimo Tercero Distrito Penal de Juicio de Managua señala en la sentencia como agravantes la alevosía en la ejecución del asesinato, pues los autores materiales se aseguraron de no correr riesgo al perpetrarlo.
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Otra agravante determinante para que los dos hombres fueran sentenciados a 29 años de prisión es el hecho que el crimen fue ejecutado en un lugar poblado y en presencia de varias personas.

Los 29 años de encierro en la cárcel a los que han sido sentenciados Demian Lacayo y Tomás Vargas, es un año por debajo de los 30 que solicitó la Fiscalía y cuatro más de los 25 pedidos por los abogados defensores.
Dinero prestado
En el juicio declaró un detective de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), quien confirmó que el móvil del crimen de Henry Sotolongo fue un ajuste de cuentas, porque él se quedó con 50,000 dólares que le fueron pagados para lograr la excarcelación de Jannier Jarquín, hijo de Evaristo Jarquín, quien presuntamente ordenó el crimen.
El detective a cargo de las investigaciones, al deponer ante la juez Fátima Rosales, manifestó que el crimen del cubano Henry Sotolongo fue planificado en el parque de Batahola Norte por los dos sentenciados y el abogado Yader Cortez.
En el caso de Demian Lacayo y Tomás Vargas fueron presionados por Evaristo Jarquín para que le recuperaran los 50,000 dólares que a través de ellos entregó a Henry Sotolongo para que sacara de la cárcel al reo narco Jannier Jarquín.
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El hijo de Evaristo Jarquín después salió de la cárcel «por otras vías, pero en las cuales no hubo ninguna gestión de Henry Sotolongo», según las investigaciones hechas por el policía de la DAJ.
La presión de Evaristo Jarquín por recuperar dinero era porque él mismo se lo prestó otra agrupación criminal con mayor poder económico que la dirigida por él, refirió el testigo.
Víctima era de banda delictiva
El detective al brindar su testimonio reveló que la víctima junto a los dos sentenciados, más Yader Cortez Barberena y Armando Rivera Jiménez conformaban una agrupación delictiva.
En los casos de Yader Cortez y Armando Rivera, existen órdenes de captura en su contra por presunta participación en el crimen en calidad de autor intelectual el primero y como material el segundo.

El extranjero Henry Sotolongo decía tener contactos en el Ministerio de Gobernación. El cubano era quien se encargaba de legalizar propiedades y vehículos obtenidos de manera ilícita, subrayó el declarante.
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En el juicio salió a relucir que quienes ejecutaron el asesinato por encargo fueron Armando Rivera y un sujeto únicamente conocido como el Sapo, y quien disparó a la cabeza de la víctima, relató el detective.
La versión de quienes ejecutaron el crimen por parte del investigador varía con relación a la acusación presentada por la Fiscalía, donde se asegura que Tomás Vargas es quien habría disparado a la cabeza de la víctima.
El policía que estuvo a cargo de las investigaciones explicó que Tomás Vargas por ser hombre de confianza de Sotolongo, fue quien se aseguró vía telefónica que él llegara a la comidería donde fue asesinado, concluyó el testigo.