Dos mil dólares pagaron los familiares de un reo narco a los sicarios que la noche del 23 de diciembre del 2020 asesinaron al cubano Henry Sotolongo Pedraza, de 40 años, en el barrio Altagracia, Managua. Así lo revela la acusación que por asesinato agravado presentó el último fin de semana la Fiscalía contra cuatro sospechosos, de los cuales tres están presos.
Los reos a quienes el juez Abelardo Alvir Ramos les dictó prisión preventiva el fin de semana son: el abogado matagalpino Demián Andrés Lacayo Cisne, de 43 años; Tomás Salvador Vargas Medrano, de 40, comerciante de vehículos usados y Armando José Jiménez Rivera, de 42, quien es comerciante de oro. Este último dijo llamarse Salvador José Jarquín Huerta.
Por estos mismos hechos, a petición de la Fiscalía, el juez Séptimo Distrito Penal de Audiencia ordenó la captura de Yader Cortez Barberena.
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En el escrito acusatorio presentado en el Juzgado Séptimo Distrito Penal de Audiencia de Managua, se señala que a cada sicario le pagaron mil dólares para ejecutar el asesinato. Los autores materiales aún no han sido capturados y tampoco están identificados.
Móvil del crimen
En la acusación se narra que el hombre de origen cubano presuntamente estafó con 50 mil dólares a los familiares de un reo narco que cumple condena en el penal de Estelí.
Henry Sotolongo habría cobrado 50 mil dólares a los familiares del reo narco a cambio de su libertad bajo régimen de convivencia familiar, conocido entre la población como perdón o indulto presidencial.

El extranjero, quien tenía residencia permanente en el país, habría dicho a los parientes del reo narco que él tenía los «contactos» con las personas indicadas para lograr la libertad del reo, por lo cual habría cobrado 50 mil dólares.
Se negó a devolver dinero
Al no cumplir con la puesta en libertad del narcotraficante, quienes pagaron la cantidad de dinero antes mencionada comenzaron a presionar a Henry Sotolongo para que les devolviera el dinero.
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Ante los requerimientos de los 50 mil dólares, el cubano dijo que no los podía devolver «porque ya los había repartido entre los contactos».
Los autores intelectuales del crimen, sabiendo que Henry Sotolongo gustaba de presumir que tenía «contactos» para resolver en entidades gubernamentales, procedieron a tramar una celada en su contra.

Fue así que el 23 de diciembre de 2020 llamaron a su celular para proponerle un negocio. El negocio era para legalizar unos automóviles que estarían en la Aduana y que le pagarían mil dólares por cada carro legalizado.
El cubano respondió positivamente a la oferta hecha, a lo que su interlocutor le preguntó dónde estaba para entregarle un adelanto para la legalización de los automóviles, diciéndole este que estaba en una carne asada cerca de La Racachaca, en el barrio Altagracia, Distrito Tres de Managua, hasta donde llegaron los sicarios en motocicleta a ejecutarlo.
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La audiencia inicial para los tres acusados está programada para el próximo 8 de febrero.
Este sería el segundo caso en menos de un mes en Managua, en el que personas contratan a sicarios en moto para ejecutar a víctimas en la vía pública. El más reciente caso es el del empresario Diego Donaldo Solórzano Pérez, a quien dos hermanos lo mataron cuando estaba en su camioneta en el barrio Monseñor Lezcano. El asesinato presuntamente había sido encargado por un abogado, una pareja y otro sujeto que participó en una trama para estafarlo.