La naturaleza del alacrán

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La rana y el alacrán

Una conocida fábula cuenta que un alacrán le pide a una rana que le ayude a cruzar un río. No, le dice la rana, porque si te subo a mi lomo me picarás con tu aguijón. Estás loca, reclama el escorpión, si lo hago te morís, y como no sé nadar yo me ahogaría. Convencida con el argumento, la rana acepta ayudar al alacrán. Cuando están a medio río, el alacrán clava su aguijón a la rana, y esta, paralizada por el veneno, lo increpa: ¿Por qué lo hiciste? Yo solo quise ayudarte. Y con esto vos también vas a morir. Lo siento rana, responde, es mi naturaleza. No puedo dejar de ser quien soy.

Daniel Ortega

El error estratégico más grande entre la oposición es esperar gestos de buena voluntad de Daniel Ortega. Es ingenuo creer que, por la presión internacional y por el descontento nacional, un día el dictador se levantará y dirá “trataré componer las cosas”. Es desconocer a este hombre. Si algo está mal y lo puede poner peor, pues, lo pondrá peor. ¡Es su naturaleza! Cualquier escenario debe establecerse bajo esta premisa: Si hay varios caminos, Ortega siempre escogerá el peor, aunque Nicaragua se hunda, y él con ella.

Reformas electorales

Miren las reformas electorales. La mayoría esperaba que Ortega hiciera cambios cosméticos, para guardar las apariencias, y algunos hasta pensaban que podía establecer libertades mínimas para poder llegar él, su familia y su dinero, al otro lado del río. Pero no, clavó su aguijón en el lomo de Nicaragua. Es lo que sabe hacer. Si antes era una elección de “burro amarrado contra tigre suelto”, pues con las reformas electorales que Ortega pretende imponer, busca que las de noviembre próximo sean elecciones donde, además de amarrado, el burro esté ciego para que ni siquiera mire lo que le hacen, amputadas las patas para que no pueda patalear o moverse y con bozal para que no rebuzne ni se queje mientras se lo come de dos tapazos. Ventajista y cobarde. Es su naturaleza.

Miedo

Miren que contradicción: el régimen publicita a cuatro vientos una encuesta de M&R donde el gobierno consigue el 69 por ciento de aprobación y Ortega gana en todos los campos contra todos los opositores que apenas marcan, pero al mismo tiempo mete reformas para controlar más los votos y a los opositores. ¿Por qué tanto miedo si tienen tantos votos? A lo mejor porque ni el “burro” es tan burro, ni el tigre es tan tigre como dice M&R.

Dictadura

A propósito, no sé si se fijaron, pero en esta encuesta el régimen ya se reconoce a sí mismo como dictadura. La encuesta, distribuida ampliamente por la propia Rosario Murillo, pregunta a los entrevistados si aprueban o desaprueban la siguiente afirmación: “La comunidad internacional debe dar paso para asfixiar la dictadura” (sic). Y Murillo celebra que el 72.5 por ciento de los supuestos encuestados “desaprueba” el “dar pasos para asfixiar a la dictadura”. A confesión de parte, relevo de pruebas, dicen los juristas.

Lecciones

Cuando en octubre pasado, Evo Morales retomó el control de Bolivia ante una oposición dividida y egoísta, dijimos: aprendamos de Bolivia. Mirémonos en ese espejo. Por estar peleándose por detalles menores entre ellos mismos, dejaron que lo peor pasara. Ahora que la derecha ganó en Ecuador, porque se unieron en la segunda vuelta, decimos también: aprendamos de Ecuador. Unidos, sin importar las diferencias, vencieron el mal mayor. El asunto, señores, es que Nicaragua está peor que Bolivia y Ecuador. Ni hay un sistema de conteo de votos con alguna credibilidad como la de estos países, ni tendremos una segunda vuelta como la tuvo Ecuador, para recapacitar. La lección es para ahora.

Imagen

Se imaginan qué imagen más poderosa sería si todos los opositores, todos, incluyendo esos que parecen zancudos, los jefes de partidos y todos los candidatos, salieran en bloque, juntos, denunciado la burla que son las reformas que el régimen aprobará. Esta imagen, les aseguro, haría temblar rodillas en El Carmen y demostraría para afuera que hay una alternativa a Ortega en Nicaragua, y para adentro, quiénes están en contra y quiénes a favor de la dictadura. Dentro o fuera de la foto. Esa imagen hasta ahora no la tenemos por mezquindades. Algunos tendrán que responder por ello algún día.

Zancudos

Solo están quedando dos opciones: o enfrentar a la dictadura o colaborar con ella. Enfrentarla, por supuesto, es el camino más duro y significa subordinar todo, el partido, los intereses económicos, la tranquilidad y, a veces, hasta la vida misma, a un objetivo superior: terminar con la dictadura. Colaborar es el camino fácil: participar como bulto para simular que Ortega compite con alguien, meter cizaña y dividir a la verdadera oposición, y recibir lo que el dictador tenga a bien darles: credenciales, personerías, negocios y diputaciones. Lo primero es el esclavo luchando por romper las cadenas sabiendo que eso le puede costar la vida, y el segundo, el esclavo que apoya la esclavitud porque en ella tiene techo y comida.

Unidad, otra vez unidad

La elección es ahora, no en noviembre. Ahora mismo es que tenemos que decidir si estamos a favor o en contra de la dictadura. Noviembre es muy tarde ya.  Y si usted está en contra de la dictadura, únase y deje de tirar piedras a los otros opositores, y si está a favor, divida a la oposición que es el mejor servicio que puede hacer a Ortega. ¡La unidad no es para ir juntos en la papeleta de noviembre, por Dios! La unidad opositora es para golpear la mesa y hacer que haya elecciones de verdad. La unidad es para presionar, reclamar y luchar. El alacrán ya dejó ver su naturaleza. Nadie puede decir ahora que no sabía contra qué se enfrentaba. La unidad es el antídoto a la picadura del alacrán.

COMENTARIOS

  1. Hace 5 años

    Excelente artículo; dice todo de lo que necesitan percatarse lo «políticos» y también la ciudadanía

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