La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) confirmó que el niño nicaragüense de 10 años que fue encontrado el jueves 1 de abril, solo y deambulando en un camino rural cerca de La Grulla, Texas, fue abandonado por «coyotes» que se dedican al traslado de inmigrantes indocumentados.
La agencia del gobierno de Joe Biden en un breve comunicado oficial expresó que «escenas como estas son demasiado comunes, ya que los traficantes continúan abandonando a los niños en áreas desoladas, sin tener en cuenta su bienestar«.
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Enseguida, la CBP afirmó que «el pequeño, de Nicaragua, estaba angustiado y llorando después de despertar y darse cuenta de que el grupo de migrantes con el que viajaba lo había dejado atrás». Esto había sido declarado por el menor a través del video, cuando el oficial le consultó si viajaba con su papá, mamá o algún familiar.
«Nadie, yo venía en un grupo (…) y al final me dejaron botado y yo venía aquí a pedir auxilio. Yo vengo porque si no dónde me voy a ir. Tal vez me pueden robar, secuestrar o algo (…) Tengo miedo», respondió entre llantos el menor.
La agencia del gobierno norteamericano también advirtió: «no crean en los traficantes de personas que intentarán decirle lo contrario y pondrán en riesgo a las poblaciones más vulnerables». Tras su rescate, según la CBP, el agente transportó al niño a una instalación de la Patrulla Fronteriza donde fue alimentado y examinado por médicos.
LA PRENSA consultó vía correo a la CBP sobre la situación o estado del menor nicaragüense y respondió que en la actualidad «el niño goza de buena salud». Para más información remitió al Consulado de Nicaragua en Texas, se envió la consulta a la dirección de correo electrónico oficial y también a las líneas que aparecen en el portal pero fue imposible obtener una respuesta.
El relato del niño nica ha resaltado la crisis migratoria que se vive en la frontera sur entre México y Estados Unidos, uno de los casos que se ha vuelto viral en redes y medios internacionales, pero solo uno entre miles que registran las autoridades fronterizas de ambas naciones norteamericanas.
Contexto regional agudiza la crisis
Un día antes, el 31 de marzo, se viralizaron las imágenes donde aparecen dos niñas migrantes ecuatorianas, de 3 y 5 años, que fueron lanzadas por un «coyote» desde un muro fronterizo de más de cuatro metros de altura, cerca de El Paso, Texas. La Casa Blanca se pronunció al día siguiente y expresó que se encontraba «alarmada» por dicha acción.
Las condiciones sociopolíticas, económicas y ahora climáticas en Centroamérica son para algunos analistas internacionales las razones que agudizan esta situación. «Esto no es nuevo», dijo Troy Miller, comisionado de la CBP.
La CBP culpa del auge a la «violencia, los desastres naturales, la inseguridad alimentaria y la pobreza en México y en los países del Triángulo Norte de Centroamérica», cita la BBC.
Además, hay un nuevo factor político que atrae: el gobierno de Biden decidió dejar de expulsar a los niños migrantes que llegan solos y entregarlos a familiares que ya viven en el país mientras los tribunales estudian sus casos. Caso contrario a la política de expulsión que mantuvo Trump contra la migración indocumentada e irregular.
La patrulla fronteriza (CBP) encontró a 18,663 menores (desde los 3 años de edad) en marzo, por encima de los 11,475 reportados en mayo de 2019 y los 10,620 de junio de 2014, que hasta ahora eran las cifras más altas desde que se empezaron a contabilizar en 2009. La cifra anunciada en conferencia por el Gobierno de Estados Unidos este jueves es la más alta jamás registrada en un mes.