Estas son las imágenes del encuentro entre el niño migrante nicaragüense y el oficial de seguridad fronteriza que patrullaba en la zona sur de Texas.

«Me dejaron botado (…) tengo miedo», relata niño migrante nicaragüense encontrado en la frontera sur de EE. UU.

Según medios internacionales, el niño de 10 años fue encontrado por un agente de la patrulla fronteriza de la ciudad de Río Grande, Texas

Llorando, asustado y solo. Así fue encontrado un niño de 10 años en una zona desértica en la frontera entre México y Estados Unidos, cerca del Río Bravo, punto que durante los últimos días ha sido transitado por varios grupos de inmigrantes provenientes del Triangulo Norte de Centroamérica. Medios estadounidenses señalan que se trata de un niño nicaragüense.

El video empezó a circular en las redes sociales desde hace cuatro días y fue retomado recientemente por medios de comunicación norteamericanos como ABC News en su programa Good Morning America, quienes en su reporte explican que el agente de la patrulla fronteriza de la ciudad de Río Grande, estado de Texas, Estados Unidos, compartió que el menor es originario de Nicaragua, que sus padres están aquí y que posiblemente tendría familia en Estados Unidos.

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En las imágenes —captadas por el oficial que circulaba en la zona, tras salir de su turno de patrullaje— se divisa en el camino la figura del niño que avanza, es él quien se dirige primero al oficial, afligido, pidiendo auxilio.

«¿Me puede ayudar? Es que yo venía con un grupo de personas y me dejaron botado y no sé a dónde están», afirmó estremecido el menor y luego rompe en llanto. Se logra apreciar que el niño vestía una chaqueta negra con bordes amarillos, una camiseta de Batman y pantalones de mezclilla.

Enseguida, el oficial le pregunta al menor si venía con mamá, papá o con alguien más y el niño responde: «nadie, yo venía en un grupo (…) y al final me dejaron botado y yo venía aquí a pedir auxilio. Yo vengo porque si no dónde me voy a ir. Tal vez me pueden robar, secuestrar o algo (…) Tengo miedo», mencionó con la voz entrecortada. Hoy, su rostro se ha vuelto muy visible en medio de la crisis humanitaria que se atraviesa en la frontera sur del país norteamericano.

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El programa Good Morning America, informó que el oficial de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos confirmó que se trata de un niño nicaragüense de 10 años, quien llegó al lugar en compañía de un grupo de unos 184 migrantes que continuaron su trayecto sin el menor. Al parecer el niño se quedó dormido y no logró continuar el viaje, ni alcanzar al grupo. Nadie veló por él.

El periodista Matt Gutman, de la cadena ABC News, detalló que «los oficiales me dicen que están seguros de que ahora está a salvo y lo están trabajando a través del sistema. Creen que en algún momento de las próximas semanas será entregado a miembros de su familia aquí en Estados Unidos, eso tendría una duración promedio de más de cinco semanas. Es un largo camino por delante para ese niño». El menor fue trasladado a un centro de detención de menores en la ciudad de Donna, Texas.

La llegada de niños y adolescentes migrantes al país norteamericano no es una nueva situación. De acuerdo a un reporte reciente The News York Time más de 9,400 menores desde niños pequeños hasta adolescentes, llegaron a la frontera sin sus padres en febrero 2021, ya en marzo fueron 18,800. En los últimos seis meses han ingresado a Estados Unidos 47, 729 menores no acompañados.

El relato del niño nica no solo retrata la crisis migratoria de los países del Triángulo Norte de Centroamérica, su caso es de menores que llegan solos a la frontera estadounidense. Hay decenas de ciudadanos jóvenes y adultos que en su intento por cumplir el sueño americano son detenidos y muchas veces deportados hacia su país de origen

Familia nicaragüense detenida 

El nicaragüense Melvin Hernández, junto a tres miembros de su familia —su esposa Alexis y sus dos hijas—, fueron detenidos el lunes 5 de abril, por una patrulla fronteriza a la orilla del río Bravo en EE. UU., tras el intento de ingresar al país norteamericano. La familia es originaria de Nueva Segovia y habría dejado su hogar desde hace un mes.

«¡Ay!, ha sido difícil, difícil pero gracias a Dios aquí estamos, y gracias al Señor, pues sufriendo con las chiquitas, pero bendito Dios que venimos aquí con bien, con vida, porque hay muchos peligros a veces en el camino», dijo Hernández a la Voz de América.

Alexis, esposa de Hernández, alegó que su decisión de migrar hacia el país norteamericano responde a las afectaciones que ocasionaron los huracanes Eta y Iota en su comunidad. «Nos vimos afectados por el huracán, nos dañó nuestra casa, y por eso nos venimos porque la tierra que teníamos, el solar se hizo un gran deslave», mencionó Alexis.

La niña Mebelín, de 11 años, relató el miedo que vivió aun acompañada de sus padres, al momento de cruzar el río Bravo para llegar a EE. UU.. «Me dio miedo de que se diera vuelta la lancha», asestó la menor.

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