Luego de cruzar fronteras, saltar obstáculos y zafársele a una seguidilla de lesiones que pretendía estigmatizarlo como un joven talentoso, pero perseguido por las desgracias, Jonathan Loáisiga está listo para iluminar su futuro.
Después de dar la vuelta a sus 26 años y mostrar junto a un repertorio electrizante, el carácter y el entusiasmo necesarios para levantarse tras cada caída, el nica parece ir rumbo a su establecimiento definitivo con los Yanquis.
“Mi mayor petición a Dios es que me dé salud. Eso es lo que necesito para hacerme un lugar en los Yanquis”, me dijo Jonathan antes de partir en febrero pasado. “Muchas veces me afligí al lastimarme, pero ahora estoy bien”.
Un espectacular trabajo en los entrenamientos de primavera ha aumentado el entusiasmo sobre lo que podría hacer en la temporada. Cerró con 0-1 y 1.26 en 14.1 innings, con 11 ponches. Le batearon .125 y tuvo 0.56 de Whip.
Y además de luchar por el establecimiento, Loáisiga va este 2021 a un año de prearbitraje. Así que si está efectivo y saludable, podría recibir un aumento salarial de significado. Ese es otro factor de motivación adicional.
A través de la temporada pasada e incluso en el Spring Training, ha sido notorio que Jonathan será utilizado desde el bullpen en partidos que están en línea, es decir, en su momento decisivo (high leverage innings).
De ahí que se haya apuntado tres holds (sostuvo la ventaja) y que forme parte del cuerpo de relevistas que entran en acción cuando el juego se está ganando o está empatado, más todavía por la pérdida de varios brazos.
Los Yanquis inician en su bullpen sin Zack Britton, el preparador; ni con Justin Wilson, otro brazo clave en la parte final de los partidos. Así que entre Chad Green, el veterano Darren O’Day y Luis Cessa van a dar la batalla.
El puente entre los abridores y el bullpen debe ser el Pistolero de Las Sierritas, quien según el mentor Aaron Boone, tendrá un uso dinámico, que tiene que ver con su habilidad para actuar en diferentes roles de un partido.
Sea como sea, está listo para asumir el reto y de una vez, lograr poner la realidad a la par de las expectativas. Tiene un talento impresionante y ha aprendido a usarlo. Así que solo necesita salud para iluminar su futuro.
Hay varios sitios, de esos que se encargan de predecir el desempeño de los jugadores, basados en el pasado y proyecciones futuras a través de algoritmos y otros sistemas, que le muestran cifras bastante modestas.
Por ejemplo, ATC y Steamer, que pertenecen a Fangraph, señalan que el nica va a tener: entre 4-2 y 4.26, con 66 ponches en 64 innings, y 3-3 y 3.89 en 62 episodios y 68 “fusilados”. Mi vaticinio es 5-1 y 2.42 en 65 innings.
Jonathan debe mostrar la mejor versión de él mismo. Y a juzgar por sus cifras, van en ascenso. En 2018 ponchaba a 12.04 bateadores cada nueve innings, pero daba 4.26 bases. Ahora poncha a 9.61, pero solo da 2.74 bases.
En 2018 le batearon .271 de average en contra. En el 2020, .236. En 2018, le conectaban más elevados y los batazos tenían 8.61 grados de inclinación vertical, ahora solo 3.7. Le conectan mucho más rolas que elevados.
De modo que ha llegado el momento de ver el salto a un plano estelar para Loáisiga, el batallador chavalo de Las Sierritas que se ha vuelto un hombre listo para conquistar el presente y asegurar su futuro y el de los suyos.
Estoy entre quienes creen que dará el salto y conseguirá ser lo que se ha anticipado: un estupendo lanzador de Ligas Mayores.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR