El empoderamiento de la mujer es el proceso que permite la inclusión y participación activa de la mujer en la sociedad, trabajo y vida personal.
Nace de una lucha que a pesar de los años aun sigue vigente. Al igual que la lucha contra la violencia de género y la discriminación, el empoderamiento sigue atravesando obstáculos.
Si bien es cierto que en algunas ocasiones se ha distorsionado la lucha y se ha tornado en la búsqueda de la igualdad, el verdadero objetivo de esta causa sigue siendo la equidad de género.
No se trata de dar valor a un género o desvalorar al otro, sino de lograr la equidad de liderazgo, representación y oportunidad en todas las áreas de la vida.
Los hombres no son nuestros enemigos, pero muchos de ellos se convierten en nuestros agresores. Desde la silenciosa violencia psicológica que atenta contra el autoestima y valía de la mujer, hasta la violencia física que ha cobrado la vida de tantas mujeres, que en su lucha de independencia encontraron la muerte.
La pandemia Covid-19 ha maximizado el incremento de violencia y discriminación contra la mujer, desde lo laboral, social y económico. Médicos (varones) en su mayoría quedaron en sus puestos laborales, maestras fueron enviadas a sus hogares, lo que aumentó la carga de trabajo y a esto le sumamos en muchos casos el abuso doméstico.
Promover el empoderamiento de la mujer se trata de que ambos géneros sean vistos de forma equitativa, mismos derechos humanos y cero discriminación.
La salud y bienestar psico-emocional de la mujer es un proceso que incluye desde las creencias irracionales de no valía personal, hasta la autonomía e independencia.
Los focos de trabajo del empoderamiento apoyan a la mujer a sentirse realizada en cualquier área de su vida, promoviendo el aprendizaje constante para el desarrollo, tanto personal como profesional.
Aspectos fundamentales del proceso de empoderamiento.
1. Potenciar la autoestima: Basada en reconstruir el valor y amor propio de la mujer sin que este se rija por las exigencias sociales, sino en un descubrimiento interior de su potencial y fortaleza interna.
2. Independencia total: Este aspecto tiene como objetivo identificar, reconocer y llevar a la práctica las cualidades, habilidades emocionales y conductuales de cada mujer, llevándola a tener mayor eficacia en sus sueños, ideas y proyecciones.
3. Fomentar la autonomía: Estrategias de comunicación asertiva en todas las áreas, potencializando las relaciones interpersonales libres de prejuicios, alcanzando mayor inteligencia emocional, logrando así su objetivo: Una mujer con equilibrio entre sus emociones y su pensamiento.
Cuando una mujer logra el proceso de empoderarse, su calidad de vida inmediatamente cambia, lamentablemente en algunas ocasiones nosotras somos nuestras propias enemigas.
La autora es psicóloga clínica