El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se contradice en su discurso a favor del respeto de la soberanía y la no intromisión de agentes extranjeros en la política nicaragüense, consideró el exvicecanciller y opositor José Pallais, al conocer que la Rada Suprema (Parlamento) de Ucrania aprobó este martes sanciones contra Nicaragua por su decisión de abrir un consulado honorario en la península de Crimea, anexionada por Rusia en 2014.
La decisión sobre «sanciones sectoriales económicas y otras restricciones contra la República de Nicaragua» fue respaldada por 322 de los 405 diputados del legislativo ucraniano, según medios locales.
«Todo el discurso del régimen exigiendo respeto a su soberanía, exigiendo que nadie intervenga en sus asuntos internos, queda desmontado y contradicho por su intromisión en los asuntos internos de Ucrania, por violar la soberanía de Ucrania y por infringir los principios del derecho internacional al apoyar la violencia en el despojo de un territorio, al apoyar el irrespeto a las fronteras establecidas y al apoyar la violación también del principio del respeto a la integridad territorial de las naciones», cuestionó Pallais.
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Consecuencias para el régimen
El pasado noviembre Kiev ya protestó contra la inauguración de la legación diplomática nicaragüense en la península y el nombramiento de Oleg Belaventsev como cónsul honorario en Crimea, y prometió tomar medidas al respecto al considerar ese paso como una «violación de la soberanía e integridad territorial» de Ucrania.
Pallais recordó que la política exterior de Ortega siempre ha estado bajo los intereses del gobierno ruso. Nicaragua ha establecido relaciones diplomáticas con países que pocos reconocen, recién formados y con una carga política enorme. Por ejemplo, Ortega fue el segundo mandatario en reconocer el gobierno de Osetia del Sur en el 2008, después de Rusia y en el 2009 Nicaragua estableció relaciones con Abjasia, un país dependiente de Rusia.
«Realmente no tendrá un efecto directo en cuanto a las relaciones comerciales y crediticias entre Ucrania y Nicaragua, porque son inexistentes. No habría mayor afectación económica directa por cuanto en Estados Unidos hay un gran nivel de apoyo a la defensa de la soberanía de Ucrania y la defensa de los principios del derecho internacional, entonces esta situación en la que aparece Nicaragua, una vez más, operando su política exterior al servicio de los rusos y en contra de un fuerte aliado de los Estados Unidos, sin duda va a pesar esa actuación a la hora de decidir nuevas sanciones contra el régimen», advirtió el exvicecanciller.
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Ortega, violador del derecho internacional
«Políticamente, sí tiene un grave efecto ante la comunidad internacional, porque coloca a Ortega como un violador del derecho internacional, como un agente ruso y desde luego que Ucrania y sus principales aliados van a cerrar filas en la defensa de Ucrania y van a afectar las intenciones de Nicaragua en los diferentes foros. Cualquier votación en la ONU (Organización de las Naciones Unidas) o en otros organismos que interese a Nicaragua, tiene asegurado el protagonismo y gestión de Ucrania para gestionar el rechazo de las pretensiones nicaragüenses, ya que Ortega se ha ubicado al lado de lo que ellos llaman una agresión inamistosa con atribuirle la soberanía a Rusia y abrir un consulado en la península de Crimea», finalizó Pallais.
Según Ucrania, la inauguración de un consulado de Nicaragua en Crimea es un «paso abiertamente no amigable» por parte de Nicaragua. Para los diplomáticos ucranianos, la entrada a Crimea solo es legal desde territorio ucraniano.