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Analizar muestras para detectar si un paciente contrajo o no el Covid-19 no suena una tarea muy fácil de realizar. Quienes lo hacen tienen que llevar un traje especial de cuerpo completo, además de una gabacha desechable, mascarilla especial N-95, careta facial, guantes de látex y lidiar con el temor de contraer el virus por cualquier incidente inesperado dentro del laboratorio.
Así lo describe Perla Marina Orozco, una doctora nicaragüense que, a sus 31 años, se dedica a analizar muestras de pacientes con síntomas de Covid-19, en Estados Unidos.
«Sin este traje la exposición sería al 100 por ciento, pero aunque el virus está inactivado, aun así una gota de las muestras en nuestros ojos o boca es suficiente para enfermarnos», dice. Por el riesgo de exposición, «nos hacemos todo el laboratorio pruebas tres veces a la semana», agrega.
Orozco realiza análisis de muestras de Covid-19 desde hace seis meses en la sede del laboratorio clínico NTL Laboratory, en Chicago, Estados Unidos.
Migró por asedio orteguista contra médicos que ayudaron a protestantes
La médico nicaragüense no siempre ha vivido en Estados Unidos. Fue el 12 de septiembre de 2018, que se vio obligada a salir de Nicaragua, como consecuencia de la persecución desatada por el régimen de Daniel Ortega contra estudiantes, políticos, defensores de derechos humanos y médicos que protestaron contra Ortega o que cumplieran con su deber al atender a manifestantes heridos por la represión ordenada por la dictadura.
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«Empecé a atender manifestantes desde el primer estudiante que estaba golpeando la policía en las cercanías a Metrocentro», recuerda.
La joven nicaragüense, originaria de Boaco, inició la carrera de medicina en la Universidad Americana (UAM) en 2006 y se graduó en 2012. Se desempeñó por dos años como médico general en el Hospital Central Managua, en el área de emergencia.
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Posteriormente se unió a la Asociación de Servicios Médicos para el Bien Social (Asembis), donde el 4 de abril de 2018 le dieron la oportunidad de iniciar un proyecto personal, consistente en una farmacia que, lamentablemente solo duró unas semanas debido al inicio de las protestas.
«La farmacia aportaba con ayuda de mis colegas de la universidad, medicina y materiales médicos para los manifestantes de Masaya», cuenta.

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Por la ayuda que brindaba a manifestantes, a finales de abril e inicios de mayo, su negocio fue saqueado. «Cuando se dieron cuenta de esto, no sé quién, me saquearon la farmacia y lograron llevarse aproximadamente 2,000 dólares en inventario. No era mucho, pero era un negocio que apenas había inaugurado unas de semanas antes», lamentó.
Semanas después, Orozco decidió alquilar un local en el mercado Roberto Huembes, donde instaló su farmacia «con el poco inventario que me dejaron», pero ya no fue lo mismo. Las ventas eran muy reducidas producto de las protestas, por lo que decidió cerrarlo y unirse a las brigadas médicas para atender manifestantes.
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«Yo participaba en brigadas de ayuda con la Cruz Roja y el Hospital Vivían Pellas, pero luego se dio persecución y asedio a los médicos y no me sentí segura en Nicaragua», cuenta, por lo que decidió salir de Nicaragua.
Tres meses como niñera
La doctora Perla Orozco salió del país vía aérea con destino a Miami, para instalarse en casa de unos primos. Luego de semanas en adaptarse, logró conseguir trabajo.
«Estuve en Miami trabajando por tres meses de asistente en una compañía de logística y de niñera. Trabajaba tiempo completo en ambos los siete días de la semana», dice. Los miércoles y jueves lo hacía para la compañía de logística y el resto de la semana de niñera.
Durante esos tres meses Orozco logró ahorrar dinero para inscribirse en la Universidad Rosevelt, de Chicago, para sacar un postgrado, por lo que se mudó el 9 de febrero de 2019.
Fue una año después, en agosto de 2020, que hablando con profesores «presenté un par de proyectos, por lo que me dieron la oportunidad de tener un par de entrevistas» con personal del NTL Laboratory. «Se me otorgó mi permiso de trabajo y empecé a trabajar en NTL laboratory», agregó.
De acuerdo a la doctora nicaragüense, el laboratorio donde labora está divido por departamentos, uno de ellos está dedicado solo a casos de Covid-9. «Yo soy el médico que está a cargo del cuarto de Covid-19 por el turno de las mañanas», dice.
Sobre su trabajo en la lucha contra el Covid
Entre 800 y 1,000 muestras tiene que analizar Orozco cada día. Su turno inicia a las 7:00 de la mañana y termina a las 7:00 de la noche.
Indicó que pese a que el riesgo persiste durante todo el proceso de análisis, uno de los pasos que representa mayor peligro de contagio es la selección de la muestra, pues aunque no es una regla, el analista debe de quitarse la protección del rostro porque dicho paso requiere de «mucho detalle y concentración».

Aunque se describe como una mujer muy cuidadosa, Orozco cuenta que uno de los momentos más tensos en los seis meses que lleva ejerciendo este trabajo, fue cuando en una ocasión, mientras realizaba la extracción de ARN de una muestra, varias gotas de esta salpicaron su rostro, causándole pánico de haber contraído el Covid-19.
«He sido lo más cuidadosa que puedo, pero haciendo una extracción me salpicó parte de una muestra en los ojos, pero de igual manera tenía la cobertura facial y solo dije: Dios sabe lo que hace. Pensé que estuve cerca de contagiarme. Pude sentir algo de miedo en mi pecho, pero me fui a lavar rápidamente y gracias a Dios no pasó nada», narró Orozco.
Explicó que debido a ese incidente, en su mente persistía la idea de poder haberse contagiado, le practicaron todas las pruebas los tipos de pruebas para detectar Covid-19. «Sentía que ya estaba enferma como dolor de cabeza y congestión nasal», recuerda, sin embargo «seguí marcando negativo».
Pruebas: EE.UU. vs Nicaragua
La doctora Orozco lamentó que el régimen orteguista cobre 150 dólares para realizar la prueba del Covid-19, pues considera que se están aprovechando de la población. «El equivalente en nuestra moneda es mucho dinero. Me imagino a la gente haciendo préstamos para poder realizarse el examen», lamentó.
Al igual que lo han expresado médicos independientes, Orozco asegura que la clave durante cualquier pandemia es la toma de muestras masivas a toda la población para conocer el comportamiento real del virus. No obstante, el cobro del régimen «contribuye a empeorar la salud de los nicaragüenses».
«Aquí (Estados Unidos) las pruebas son gratis. Hay un fondo estimado para realizar muestreo gratis para la detección de coronavirus. El proyecto se llama COVID-19 HRSA Fondo de tratamiento y pruebas no asegurado», manifestó.
Explicó que pese a que la mayoría de centros de atención en Estados Unidos trabajan con seguros médicos, todos cuentan con orientaciones que con seguro o sin seguro «ningún paciente se puede retirar de su cita sin su examen para detectar Coronavirus», incluyendo a los indocumentados.
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