Otra vez poniendo la carreta delante de los bueyes

Pareciera que el feriado de Navidad y Año Nuevo fue aprovechado por nuestros dirigentes políticos, para prepararse y dar a conocer sus candidaturas a unas elecciones que solo ellos y el régimen ven venir. Si bien es cierto que este es un año electoral, también es cierto que hasta el día de hoy no existe el mínimo indicio de que estas elecciones vayan a ser diferentes a las que se han efectuado anteriormente, es decir fraudulentas. Comenzar a hablar de candidaturas sin antes asegurar un proceso legítimo, es además de extemporáneo, infantil y por qué no decirlo, hasta cómplice de los oscuros intereses del régimen.

No hace falta ser cabezón ni politólogo, para darse cuenta que hablar de candidatos sin definir las reglas del juego es hacerle el cachete (favor) al régimen, pues con esa actitud les quitan fuerza a las presiones de la Organización de Estados Americanos (OEA), Unión Europea, Estados Unidos y resto de países latinoamericanos, para que la dictadura permita unas elecciones legítimas. En artículos anteriores he manifestado que hace mucho tiempo aprendí que en política no hay que creer lo que se dice, sino lo que parece y pareciera que aquí como dice el maestro León Núñez, las vacunas ya comenzaron y no son precisamente las del Covid-19.

Los señores de la Alianza Cívica, que se separaron de la Coalición Nacional en “busca de la unidad”, iniciaron la carrera con media docenas de candidaturas, las que hemos podido observar en sendos pósteres en las redes sociales. Entre ellas las de su director ejecutivo, que ya manifestó en un medio informativo estar dispuesto a sacrificarse si el partido Ciudadano por la Libertad (CXL) lo escogiera como su candidato. La Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), miembro de la Coalición, no se quedó atrás y ya anunció que sus 200 organizaciones elegirán un candidato único próximamente, otro que ya tiene a su gallo ennavajado es el Partido Restauración Democrática (PRD). El único partido que en su calendario político ha manifestado que elegirán a sus candidatos hasta que quede claro que esta elección será una elección legítima, es el Partido Conservador. A aquellos que andan soñando que podrían ser considerados posibles candidatos de los CxL, les tengo una mala noticia, según mis fuentes, este partido ya amarró su candidato en las frescas aguas de San Juan del Sur durante las fiestas de fin de año.

Por todos los inverosímiles que he expuesto, es que decidí titular este artículo: Otra vez poniendo la carreta delante de los bueyes, pues. Es de Ripley, que existan políticos que se estén ofreciendo como candidatos, si todavía el proceso electoral no da indicios de ser diferente a los fraudulentos que hemos observado en el pasado.

Personalmente me ubico hasta el día de hoy, en ese 72 por ciento de nicaragüenses que no tiene partido político y que no creen en los existentes, sino cambian y comienzan a demostrar que lo que dicen es igual a lo que practican o hacen. Mientras eso no suceda, seré uno más de los miles de nicaragüenses que comenzaremos a denunciar el fraude desde el mismo momento en que el Consejo Supremo Electoral (CSE) dé el banderillazo de salida, sin haber cumplido con lo mandatado por la última reunión de cancilleres de la OEA.

Mientras tanto, seguiré demandando que los partidos y las organizaciones civiles organizadas suscriban independientemente de si se unen, un compromiso de requisitos mínimos para participar en las futuras elecciones.

Una vez que lo suscriban, si se unen o no es intrascendente, el pueblo en su sabiduría volverá a escoger a quien considere el más apropiado para conducirnos por la senda del progreso y democracia por la que tanta sangre hemos derramado.

El autor es comentarista político.

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