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Monseñor Rolando Álvarez y Monseñor Silvio Báez se refieren a la falta de consenso y unidad de la oposición. LA PRENSA

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Obispos abogan para que Nicaragua sea una familia y practique valores que promuevan espacios respetuosos

Monseñor Silvio Báez dijo que se debe "enseñar a que las familias se conviertan en espacios de acogidas, de cariño". Mientras el obispo Rolando Álvarez llamó a practicar las virtudes como el diálogo, la no violencia, la armonía, la paz y la justicia

Durante la celebración solemne de la Sagrada Familia, este domingo, 27 de diciembre, los obispos Rolando José Álvarez y Silvio José Báez, en sus respectivas homilías, reflexionaron en torno a la gran necesidad que tiene el pueblo de Nicaragua de tratarse y comportarse como una gran familia. Además de practicar las virtudes como el diálogo, la no violencia, armonía, paz y justicia para convivir en relaciones sanas y maduras.

El obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Álvarez, desde la Catedral de San Pedro Apóstol de esa localidad y con la presencia de algunos fieles que portaban sus mascarillas mencionó que «Nicaragua está llamada a ser una gran familia, en una familia hay diferencias pero, cuando está son asumidas con respeto contribuyen a construir una gran armonía que promueve el progreso. Los nicaragüenses enfrentamos grandes retos, desafíos, y dificultades».

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En esa misma línea, explícitamente se refirió al panorama incierto que se vive en Nicaragua en vísperas de entrar a un año electoral. «A veces incluso el panorama parece demasiado sombrío pero nuestra fe inquebrantable en Dios y en nuestras propias capacidades nos indican mantener nuestro espíritu en alto, nuestra fuerza revitalizada y nuestra esperanza renovada para edificar esa gran familia nicaragüense donde nos respetemos, nos eduquemos para la libertad, vivamos en justicia y armonía precisamente para lograr un progreso que posibilite riquezas mejor distribuidas, desarrollo humano sostenible y una institucionalidad de la que nos sintamos orgullosos. Nicaragua está hecha para grandes cosas, juntos y siempre con Dios lo lograremos», atinó el religioso.

Monseñor Álvarez: «Virtudes domésticas»

Por otro lado, monseñor Álvarez en medio de la homilía se refirió a las virtudes domésticas que son vitales para que los padres y madres enseñen a sus hijos en el seno familiar como el diálogo, la no violencia, armonía, paz y justicia.

«Esos muchachos van aprender a ser promotores de una cultura de paz, porque les aseguro que en un ambiente pacífico, luego va a llevar la paz a la calle, al colegio, al trabajo, cuántas veces se escucha la expresión bonita ‘es que yo lo aprendí de mis padres, en la casa nunca se ofendió, se gritó, y yo ahora tampoco lo puedo hacer’, expresiones bonitas, que son la gran corona de un papá y una mamá (…) Los hijos tienen que crecer en la libertad, precisamente para que después amen la libertad. Si han visto que no son hombres y mujeres arribistas, sino que son hombres de palabra que aman la palabra, la justicia y la verdad, esos hijos van a ser multiplicadores de justicia, amantes de la verdad», enfatizó.

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Enseguida, remarcó la importancia de conocer las repercusiones positivas de las virtudes domésticas. «Tienen repercusión inimaginable en la sociedad, quién en la casa han aprendido que el robo, el hurto, la corrupción, la deshonestidad, es un mal moral, es un mal moral, un mal ético, esa persona luego en sus relaciones de todo género, interpersonales, laborales, sociales, políticas, económicas, va a ser alguien que no se va a sentar en la mesa de los burlones, que no se va a sentar en la mesa de los injustos, corruptos, en la mesa de la mentira, porque aprendió en su casa que no es ese el camino», concluyó el obispo.

Monseñor Báez: Muchas familias que padecen represión se ven obligadas a emigrar

Por su parte, monseñor Silvio Báez durante su homilía en la iglesia St. Agatha Catholic Church en Miami, Estados Unidos, hizo énfasis en la persecución y violencia que sufrió la familia de Nazaret por parte de Herodes que los obligó salir de su pueblo Israel.

«Jesús tuvo necesidad de una familia como todos los niños. La familia de Jesús fue una familia como tantas otras en Nazaret, en ella no hubo cosas extraordinarias o milagros sorprendentes, como todas las familias tuvieron problemas y tristezas, gozos y esperanzas, sabemos que fue una familia de escasos recursos (…) La familia de Nazaret se vio amenazada por la arrogancia, la violencia de un gobernante criminal cuando Herodes mandó a matar a los niños de Belén, Jesús, María y José se vieron obligados a ir al egipcio. Fue una familia muchas familias como mucha de las familias de los países que padecen la represión de los poderosos de turno o pasan grandes penurias económicas muchas veces las familias también se ven obligada a emigrar, arriesgando sus vidas para poder sobrevivir. En cada familia exiliada está la Sagrada Familia de Nazaret», manifestó el obispo auxiliar.

También hizo mención de la urgencia que tienen las familias de convivir en relaciones sanas y maduras basadas en el amor de Dios y la necesidad de enseñar a las nuevas generaciones en los valores del Evangelio, más que allá del Catecismo a través de testimonios de vida familiar.

«A imagen de la familia de Nazaret, nuestras familias están llamadas a vivir relaciones sanas y maduras, llenas de respeto y ternura, es posible cuando acogemos con alegría el amor de Dios. Nos revela el secreto más precioso para que nuestras familias vivan relaciones alegres, amorosas y respetuosas, ser familias de fe, creyentes, inspiradas y enamoradas de Jesús. Enseñar a que las familias se conviertan en espacios de acogidas, de cariño, de nuestras familias brotarán personas maduras para comprometerse», manifestó el obispo Báez.

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