La familia de la presa política María Esperanza Sánchez quedó esperando su liberación en las excarcelaciones del 18 de diciembre. Habían arreglado la casa con banderas azul y blanco y globos. Esperaban de que Sánchez estuviera con ellos en Navidad, luego de 11 meses secuestrada. Sin embargo, fueron falsas ilusiones. La rea de conciencia nunca llegó a su casa.
El 18 de diciembre a través de las redes sociales y medios de comunicación se comenzó a circular información de que algunos presos políticos estaban siendo liberados, entre ellos perfilaba el nombre de María Esperanza Sánchez. La familia en Matagalpa la esperaba ansiosa, pero al pasar de las horas – y al ver que nunca llegaba – comenzó la preocupación.
Su hija Sherly Sánchez García hasta la fecha no sabe qué pudo ocurrir y la zozobra la invade más cuando no tiene una información precisa. En una entrevista con LA PRENSA, la joven manifestó que por ahora todas son especulaciones, pero que lo último que conoció fue que a su mamá sí la llevaron a Matagalpa, «pero parece que por malicia no la quisieron entregar», dijo.
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«No entendemos el porqué de la noticia que a mi mamá ya la habían sacado, salió en las noticias, lo miré en redes sociales, pero lo que te puedo decir es que la familia de nosotros aquí es reconocida y en su momento tuvimos amistad con autoridades que están al mando del Ministerio de Gobernación, entonces nosotros creemos que sí trajeron a mi mamá, pero por represalia no la entregaron, porque saben que nos están haciendo sufrir de esa manera», refiere Sherly Sánchezcomo primera hipótesis.

Los presos políticos liberados
En un grupo de 1,004 reos, de estos: 933 varones y 71 mujeres, que se encontraban en los distintos penales del país, la dictadura de Ortega puso en libertad a cuatro opositores.
Entre los reos políticos liberados están: Alexander Rafael Martínez López, de Masaya, Justo Rodríguez López, originario de la Isla de Ometepe, Juana Estela López Alemán, también de Ometepe y Margarito de la Cruz García, originario de Juigalpa, Chontales. En las redes sociales se difundieron videos donde se aprecia cuando son recibidos por sus familiares y amigos.
«Cuando doña Juana Estela salió a la 1:00 de la mañana del 18 de diciembre mi mamá se quedó en la celda triste, llorando, porque a doña Estela la llegaron a sacar y a ella no», dice Sherly con tono apesarado.
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«Nos ganó la emoción»
La hija de María Esperanza Sánchez reconoce que al saber que por fin iba a ver su mamá, -después de exigir por mucho tiempo su liberación- , a su familia le ganó la emoción y se vio reflejado en los arreglos realizados en la vivienda, y seguidamente cae con que ese pudo haber sido otro de los motivos que la dictadura se retractó.

«Esa puede ser una de las razones, porque nos ganó la emoción, la euforia. Además en la casa, las autoridades no saben que nosotros tenemos seis familias cercas, o sea están las casas de mis tíos, en ese recibimiento que le íbamos a hacer a mi mamá todos somos familias. A nosotros nos ganó la emoción, y cuando vimos bajar las camionetas de antimotines pensamos que era mi mamá, entonces nosotros gritamos de alegría», comentó.
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Después de varios meses exigiendo libertad, la familia de Sáanchez pensó que por fin la pesadilla había terminado, aunque, a pesar no ver un panorama nada favorable, su hija todavía no desiste y está confiada a que antes del 24 de diciembre podrá tener en su casa a la rea política. «Estamos clamando a Dios, sabemos que Él es quien tiene la última palabra», expresó.
Esperanza Sánchez, de 51 años, fue detenida por la Policía Orteguista (PO) el pasado 26 de enero, por ondear una Bandera Nacional. En julio de este año la justicia del régimen la condenó a 10 años de prisión por el supuesto delito de narcotráfico. La matagalpina se destaca por ser una destacada activista opositora que durante las protestas de abril de 2018 se mantuvo en las calles protestando.