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Estamos en los días de Navidad, la celebración cristiana del nacimiento de Jesucristo, el Hijo de Dios hecho Hombre que según la tradición habría nacido el 25 de diciembre del año 1 de la historia de la humanidad después de Cristo.
Jesús de Nazareth, como se sabe, nació de una madre virgen, María, y este dogma constituye uno de los fundamentos de la fe cristiana.
En la mitología griega, el mito que más se parece a la historia de Jesús es el de Dioniso (también llamado Dionisio y así lo llamaré en esta columna), que originalmente no pertenecía al grupo de dioses del Olimpo, pero después, por sus hechos y numerosos milagros, fue llamado a formar parte de ese grupo privilegiado de los inmortales del panteón griego.
Dionisio, igual que Jesús, es hijo de un dios y una madre humana y mortal. Su padre es Zeus y su madre, Sémele, una princesa de Tebas que era hija del célebre rey Cadmo y su esposa, la reina Harmonía.
Sémele era la más bella de las doncellas que estaban consagradas al privilegiado servicio religioso de Zeus, pero este la sedujo y de esa relación nació Dionisio.
Otro parecido de la historia de Jesús con el mito de Dionisio es el de la transformación milagrosa del agua en vino.
En el Evangelio de San Juan se narra que el primer milagro que hace Jesús es la conversión del agua en vino, en las bodas de Caná. Al respecto, el estudioso bíblico Ariel Álvarez Valdés observa en un artículo para el medio electrónico Biblia-cultura, que los otros evangelistas hablan de un primer milagro distinto. Para San Marcos y San Lucas fue la curación milagrosa de un endemoniado en la sinagoga (templo judío) de Cafarnaún; y San Mateo habla de la sanación igualmente milagrosa de un leproso, después de que Jesús pronuncia el Sermón de la Montaña.
En el Evangelio de San Juan se dice que durante la fiesta de celebración de la boda de una pareja no identificada, se termina el vino del festejo. Entonces, por petición de María, su madre, Jesús ordena a los sirvientes llenar de agua seis tinajas de piedra que contienen cien litros de agua cada una. Y una vez que han sido llenadas, Jesús las transforma en vino para que siga la fiesta.
En el mito de Dioniso este descubre el secreto de la elaboración del vino a partir de la uva. Por eso en las celebraciones de su culto se practicaba un rito en el cual el agua se transformaba en vino. Además, Dionisio le otorgó a una de sus nietas llamada Eno, el don especial de convertir el agua en vino. A otra nieta, que se llamaba Elais, le dio la facultad de convertir las bayas en aceite, y Espermo, que tenía el don de transformar la hierba en trigo.
Las tres nietas de Dionisio eran llamadas las Enotropeas y, según la leyenda, ellas se encargaron de abastecer las naves de los griegos cuando fueron a Troya para hacer la guerra contra los troyanos. Agamenón, comandante en jefe de la flota, maravillado por la acción de las Enotropeas quiso secuestrarlas, pero Dionisio las salvó convirtiéndolas en tres palomas que volaron lejos del atrevido rey guerrero de Argos y Micenas.
Dionisio, igual que Jesús, resucitó al tercer día después de muerto y también bajó a los infiernos. Según Santo Tomás de Aquino, Jesús bajó a los infiernos para darle la redención a las almas de los justos que allí estaban. Dionisio, por su parte, baja al mundo de los muertos para rescatar a su madre, Sémele, y llevarla desde allí al Olimpo en una carroza celestial.
Algunos estudiosos de la mitología consideran que por los milagros que hacía Dionisio, los hombres le dieron el tratamiento de un dios. Pero las divinidades del Olimpo eran muy celosas de esa condición y no le daban ese reconocimiento, sobre todo porque se basaban en el hecho de que era hijo de una mujer mortal de carne y hueso.
Sin embargo, al lograr la hazaña de sacar a su madre del mundo de los muertos y convertirla en un ser inmortal (lo que seguramente pudo hacer gracias a la ayuda de Zeus, su padre), Dionisio demostró que tenía todos los atributos y poderes de un dios y por eso fue admitido en el Olimpo.
Dionisio recorrió el mundo, sobre todo la antigua Frigia y Egipto, además de las islas griegas, predicando su doctrina religiosa que se convirtió en una de las más difundidas.