Se conoce que la alegoría universal de la República es la figura de una mujer que maternalmente nutre y protege a sus hijos, a todas las personas que forman parte de una nación o viven en un país con esa organización del Estado.
En Nicaragua, la República sufre también las violaciones y demás maltratos de la dictadura, igual que las presas políticas.
Decimos esto a propósito de que en ocasión de haberse celebrado este 10 de diciembre el Día de los Derechos Humanos, representantes de organismos internacionales especializados han vuelto a denunciar que en Nicaragua una de las formas de tortura que se aplica en las cárceles, es el abuso sexual contra las presas políticas.
La relatora para Nicaragua de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Antonia Urrejola, dijo en una entrevista con el programa en línea Esta Noche, que en “Nicaragua hay un estado policial con el cierre de todos los espacios democráticos”. Y señaló que por testimonios directos de muchas víctimas, han comprobado que en las cárceles de Nicaragua se aplican “tratos crueles e inhumanos”, incluyendo abusos sexuales contra las mujeres.
“Tenemos, en el caso de las mujeres, un patrón sistemático de violencia sexual, es común en los testimonios de las mujeres detenidas que son desnudadas, que son sometidas a sentadillas desnudas. Obviamente el hecho de tener que hacer sentadillas desnudas, son tratadas de manera sexualizada; con tratos verbales, denostando su calidad de mujeres; hay amenazas permanentes que van a ser violadas, y un trato de violencia sexual permanente hacia las mujeres”, aseguró Urrejola.
Por su parte, la directora de Amnistía Internacional para las Américas, Erika Guevara-Rosas, declaró a la Voz de América que Nicaragua sigue viviendo una de las peores crisis de derechos humanos, a nivel de América Latina, y comparó su situación con la que se vive en las dictaduras de Cuba y Venezuela. Además, la señora Guevara-Rosas hizo propias las denuncias de los organismos nicaragüenses de derechos humanos, de que en Nicaragua los presos políticos son víctimas de “torturas físicas y psicológicas, tratos inhumanos y hasta violaciones sexuales”.
Pero no solo las mujeres —y algunos varones— son víctimas en las cárceles de los abusos sexistas del poder dictatorial. También la República, en tanto que forma normativa del sistema político de Nicaragua, sufre la violación diversa y sistemática de la dictadura.
Como se sabe, son atributos esenciales de la República, entre otros, la elección periódica, libre y limpia de los gobernantes; la alternabilidad en el poder político y la no reelección indefinida; la sujeción a la ley; la rendición de cuentas y la transparencia en el ejercicio de los poderes públicos; la libertad de prensa y de expresión; la independencia de la justicia, la separación de los poderes del Estado, etc. Ninguna de esas virtudes republicanas es respetada por Ortega y Murillo. También la República, como las presas políticas, es violada por la dictadura.